bacterias. Seria como lanzarlas al vacio con la posibilidad de que actuaran de boomerang y llegaran no solo al Kremlin sino a Ufa, donde al parecer hay una emisora de radio que le pone a Mateo especialmente nervioso'.

Curiosa reaccion la de Mateo. De hecho, habia improvisado cuando le solto aquella frase primero a Ignacio y luego al profesor Civil. No existian tales bases, ni tales pinches de cocina, ni tales gestos expresivos. Simplemente, consideraba a la URSS capaz de cualquier monstruosidad y se le ocurrio aquello como a Gorki, euforico en Paris por la marcha de los acontecimientos, hubiera podido ocurrirsele convertir la torre Eiffel en una jubilosa explosion de fuegos artificiales.

* * *

El ano 1944 llego de puntillas, como si no quisiera hacer ruido. Las noticias llegaron de muy lejos, del Japon. La familia real japonesa comio el dia de Ano Nuevo el mismo rancho que sus soldados y el general Tojo, que habia asumido el cargo de general jefe de Estado Mayor, en sustitucion del general Sugiyama, declaro ante el Parlamento nipon: 'Cada japones esta decidido a matar diez enemigos'. Al propio tiempo, y al termino de un muy largo silencio, el padre Forteza recibio una carta de su hermano, misionero en Nagasaki, en la que le decia que el Japon estaba muy fuerte, que en Occidente no se tenia idea de su capacidad ofensiva, de su disciplina y de lo vastisima que era su expansion por Asia. Hasta los bonzos nipones habian empezado a trabajar en las fabricas…

El padre Forteza, que se habia dado cuenta de que todo el mundo hablaba del Eje y no del Pacto Tripartito -se olvidaban del Japon-, hubiera querido ensenar esta carta a sus amigos, a Manolo y Esther, por ejemplo, a Alfonso Estrada, a Marta, etc., pero prefirio ser prudente. Su gesto hubiera podido dar lugar a un equivoco: pensar que se alegraba del poderio japones, lo cual no era cierto. Al padre Forteza solo podia alegrarle lo que apuntara hacia la solucion del conflicto. Por supuesto, le temia al protagonismo que estaba adquiriendo Stalin; pero tampoco del Japon podian esperarse precisamente lecciones de cristiandad. Desde que Francisco Javier estuvo alli, hacia de ello mas de cuatro siglos, las conversaciones habian sido minoritarias. Su hermano estimaba que actualmente los cristianos en el pais eran unos seiscientos mil. Y el Japon tenia ochenta millones de habitantes! Y el emperador 'seguia siendo Dios', por lo cual acabaria, como siempre, 'ganando la guerra'.

Sin embargo, el padre Forteza necesitaba desahogarse y por fin dio a leer la carta a Ignacio, puesto que a este Oriente le interesaba cada dia mas. Ignacio le dijo:

– Si, si, comprendo a su hermano y me imagino de lo que es capaz la disciplina samurai y la de los kamikaze. Pero el Japon es oriental solo a medias. Si no estoy equivocado, el siglo pasado empezo a conectar con Occidente y ha heredado ya muchos de nuestros defectos. Por supuesto, su hermano conoce aquello mejor que yo, que solo me baso en una decena de libros que han caido en mis manos; pero dudo de que el Japon, aislado, pueda darle un vuelco a la situacion. Mas bien espero que al final se impondra entre ellos el tradicional harakiri…

El padre Forteza no supo que contestar. A el le habia llamado la atencion que los bonzos hubieran empezado a trabajar en las fabricas. El budismo era como una lluvia gigantesca que impregnaba todo Oriente. Claro que era preciso matizar. La parte de China que estaba bajo la presidencia de Chiang Kai-shek se aprestaba a declarar la guerra al Japon, y entre los chinos -casi ochocientos millones- Buda y Confucio influian a la par.

– En el transcurso de este ano que ahora empieza se decidira la papeleta… Veremos si la influencia del emperador Meiji, que fue quien conecto con Occidente, fue benefica para los japoneses o lo contrario. Entretanto, ahora que se acerca el dia de Reyes, a ver, mi querido Ignacio, si te comportas como debes con respecto a tu familia.

Ignacio sonrio. La festividad de los Reyes Magos era especial para el, porque de nino le traian siempre un caballo de carton y una peonza, con lo cual era feliz; ahora tambien se intercambiaban obsequios los mayores y deberia estrujarse el magin para contentar a cuantos estaban a su alrededor.

Dia de Reyes! Fue un triunfo para el profesor Civil y para la madre de Marta, quienes en Auxilio Social repartieron gran cantidad de juguetes. Muchos de estos juguetes habian sido construidos en prision por los reclusos, para sus hijos o para ganarse un dinero extra. Por su parte, Mateo acerto con el obsequio a Pilar: un collar de tres vueltas, perlas de Mallorca. Ignacio se dedico a regalar libros a cuantos le rodeaban. A Pilar, obras de Gabriel y Galan, de Alarcon y de Jose Maria de Pereda; a Ana Maria, obras de Perez Caldos y de Blasco Ibanez, que Jaime el librero le vendio bajo mano. Llamo a Bilbao y encargo a sus tias Josefa y Mirentxu media docena de munecas, que pasaron a engrosar la coleccion de Marta; y a Esther una boquilla larga, suiza, que encontro en casa del anticuario Pujadas. Etcetera.

El regalo de libros no fue una improvisacion. Ignacio deseaba que todo el mundo cultivara su intelecto. Sabia que Pilar pasaba malos ratos en las reuniones con Esther, Maria Fernanda, Carlota y Charo, por falta de formacion cultural. Habia un evidente desnivel entre ella y las demas, y Mateo parecia no darse cuenta. Le dijo a su hermana: 'Tienes que leer… Saca el tiempo de donde puedas. Ahora que estas encinta y debes descansar, aprovechalo. Los libros que he elegido para ti son como un aperitivo. Los digeriras facilmente; mas tarde ire regalandote libros mas complejos. Por ejemplo, los de Stephan Zweig, quien acaba de suicidarse en el Brasil, junto con su esposa, mediante un veneno lento y doloroso…'

Ignacio tenia razon. El desnivel entre Pilar y sus amigas -incluyendo a Ana Maria, e incluso a Marta- era sensible. En este sentido tal vez la influencia de Carmen Elgazu, con su cantinela de los libros prohibidos, hubiera sido nefasta. Pero tambien fallaba la materia prima. Pilar era un encanto, un ser pillin hasta perderse de vista; pero preferia los seriales radiofonicos a las 'Pildoras para pensar' que emitia el doctor Andujar. Con la guerra se hacia un lio con los nombres propios, a excepcion de Sicilia, de Riga y del lago limen. Ni que decir tiene que a Mateo le bastaba con eso, porque Mateo era machista y las sabihondas, en el fondo, le incordiaban.

Para la poblacion en general, los tres Reyes Magos fueron los tres ex divisionarios: Leon Izquierdo, Pedro Ibanez y Evaristo Rojas. Este ultimo fue el rey negro, papel al que aspiraba Cacerola. Llegaron en carroza, procedentes de la estacion, y los ninos con sus farolillos se alborotaron y querian besarlos. ' La Voz de Alerta' vio a su hijo, Augusto, de la mano de Carlota, agitando el farol. Pilar vio a Cesar de la mano de Mateo. Los Alvear hubieran querido ver a Eloy, pero este, que acababa de estrenar pantalones largos, les dijo: 'Hace anos que deje de chuparme el dedo…' Entonces, Matias se rio y se fue al quiosco de la esquina a comprarse la primera novela protagonizada por el Coyote, que acababa de aparecer y que, segun Jaime, seria la conmocion entre el publico amante de las aventuras.

Pobre Jaime! Nadie podia vaticinarle, a lo largo de la jornada, lo que le ocurriria al llegar la noche. Los tres Reyes Magos se despojaron de sus disfraces, recobraron sus camisas azules y amparandose en la oscuridad penetraron en la libreria por una puerta lateral -Facundo se habia marchado ya-, y le pegaron a Jaime una tremenda paliza, hasta hacerle sangrar la boca y amoratandole el ojo izquierdo.

Jaime, por descontado, reconocio a los tres ex divisionarios, que salpicaron su gesta con palabras alusivas al Socorro Rojo, a los rusos y a la madre que los pario. Jaime chillo como un perro herido y al quedarse solo se fue, renqueante, al dispensario, que se encontraba lejos -cerca de Correos y Telegrafos-, para que le hicieran la primera cura. Alla no quiso revelar los nombres de los autores del atentado; se reservo para el dia siguiente, convencido de que don Eusebio Ferrandiz, jefe de policia, le haria caso.

Tiempo perdido. Don Eusebio Ferrandiz le recibio con semblante desolado. 'Hay testigos?', le pregunto. 'El testigo soy yo', contesto Jaime. 'Entonces, me temo que no podremos formular una acusacion en regla…'

El cantarada Montaraz no habia sido el instigador del asalto, pero le ordeno por telefono a don Eusebio Ferrandiz que diera carpetazo al asunto.

* * *

Las reuniones entre la elite femenina de la ciudad tenian lugar periodicamente. O bien en el salon del hotel Peninsular, o bien a domicilio, por rotacion. Formaba parte de ellas, ademas de las mencionadas por Ignacio, Eva, la mujer de Moncho. Adela hubiera dado todas sus joyas para ser admitida, pero su marido era un simple telegrafista y la consideraban vulgar. Vulgar? Adela se tomo su venganza, apuntando directamente hacia Maria Fernanda, la esposa del gobernador. Puesto que Ignacio le habia dicho paladinamente: 'Adela, se acabo, vamos a terminar esto de una vez', la mujer, en cuanto pudo, se desquito. Un par de miradas insinuantes a Angel y se llevo el gato al agua. El muchacho pico, aun a riesgo de que su madre tuviera un ataque de nervios. Pero nadie habia de enterarse. Ni siquiera Marcos, un bendito de Dios, como siempre.

Angel no consiguio que Adela olvidara a Ignacio, como la Torre de Babel no conseguia que Paz olvidara a

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