el banco echaba de menos eran la Torre de Babel, Padrosa y aquellos duros de plata que antano sonaban -dring!- casi con majestad. Los billetes y las monedas de ahora recordaban los vales que se emitian durante la guerra civil en la zona 'republicana'.
Cefe, que fue su padrino de boda, le dio la razon. Existian dos mundos enfrentados: ricos y pobres. El podia garantizarlo porque volvia a vivir la epoca de la dictadura de Primo de Rivera: las 'senoronas' querian todas su retrato al oleo, sin regatear y con el mejor traje y la mejor pedreria. Las 'senoronas', ya se sabia: eran Maria Fernanda, Carlota, Esther, Charo, la madre de Marta y alguna que otra de la provincia, especialmente de Figueras y Olot. 'Las hay que se quedan inmoviles como si fueran estatuas; las hay que cada diez minutos piden permiso para sentarse. Hasta el momento, el cuadro mas logrado ha sido el de Esther, que se presento aqui con un abanico que cortaba el aire'.
– Sigues con tus modelos, Cefe?
– Pues claro…
– Quienes son ahora?
– Si se entera el obispo me envia a misiones… Dos gitanas que viven en Montjuich, que tienen la piel de seda y que parecen menores de edad.
– Hermoso oficio el tuyo. Yo en el banco solo veo caras crispadas de gente que protesta las letras de cambio.
Felix no dijo 'esta boca es mia'. Guardaba un secreto. Desde que Cefe le dio permiso para pintar desnudos sin utilizar modelos de yeso, el chico andaba borracho. Estudiaba bachillerato y tenia quince anos, y algun grano en la piel. Las dos gitanas se llamaban Pastora y Rocio y ante ellas sintio el latigazo de la carne. Hasta entonces, desahogo solitario y reproducciones de Rubens y de Boticcelli. Pastora un dia le hizo un guino, se las ingenio para quedarse solos y le ofrecio su cuerpo. Felix descubrio un mundo de sensaciones ineditas, que iria repitiendose periodicamente.
Aquello era superior a sus fuerzas y vivia obnubilado. Veia a Pastora en los espejos, en el firmamento y en el agua del rio. Gitana! Amor aceitunado, como a la vera de los olivares. Pastora no decia nada. Ni una palabra. Todo transcurria en silencio, con solo jadeos y suspiros. 'Pastora, jurame que siempre sera asi'. Ella no contestaba. 'Pastora, si no me quisieras me pegaria un tiro'. Ella no contestaba. Cefe descubrio lo que ocurria y les dio facilidades.
Aquel contacto fue un tal revulsivo para Felix que este se puso a impugnar las tesis 'pacifistas' de su padre. Le habian encarcelado injustamente y era hora de desquitarse. Alfonso Reyes no sentia rencor, pero Felix, si. Se dio de baja del Frente de Juventudes, ante el estupor de Mateo, que supuso que su padre le habia influido. Y cuando veia a Manuel Alvear de paseo con los demas seminaristas -Manuel tambien, por fin!, de pantalon largo-, les miraba como si fueran bichos raros. Dejo de ir a misa y de entenderse con Eloy, 'que siempre seria un crio'. Mejor se entendia con el Nino de Jaen, quien los domingos le abrillantaba los zapatos en el bar Montana y que hubiera podido ser perfectamente hermano de Pastora. Y pensando en la guerra ya no pintaba el mar lleno de bicicletas, sino lleno de calaveras.
Alfonso Reyes no se tomo a la tremenda la reaccion de su hijo. Ya nada podia sorprenderle. Sus amigos eran la Torre de Babel y Paz, Padrosa y Silvia; en menor grado, los hermanos Costa. Gaspar Ley le tenia mucho respeto, no solo por su estancia en el Valle -la nulificacion era ineludible-, sino porque Alfonso Reyes hablaba poco. A menudo se limitaba a sonreir como si supiera mucho mas de lo que su interlocutor pudiera pensar.
Cabe decir que Alfonso Reyes, en sus tres anos de reclusion, se habia cultivado mas de lo que hubiera podido suponerse. En primer lugar, en el taller de imprenta de Alcala de Henares, donde habian recibido las visitas de Petain y de Millan Astray, este despotricando contra los intelectuales, que sorbian el seso al pueblo; pero, sobre todo, se habia cultivado en el Valle de los Caidos. Paso tanta gente por alli! Reclusos de toda indole. En su mayoria, semianalfabetos, pero tambien medicos, ingenieros, maestros, aparejadores etc., que cumplian condena. Especialmente util le fue su estancia en el economato con la independencia que ello suponia. Y leyo. Y escucho la radio. Siempre habia algun sargento que le filtraba libros 'subersivos', camuflados bajo tapas del padre Coloma. Incluso estudio un poco de ingles, gracias a un obrero que habia trabajado en Gibraltar. Por de pronto, ahora resolvia en un santiamen los crucigramas que Solita publicaba en Amanecer.
Sus amigos se quedaban atonitos al escuchar sus teorias. Deseaba que ganaran los aliados, pero no los apreciaba ni tanto asi, porque andaban del brazo de Moscu, culpable de que los republicanos espanoles hubieran perdido la guerra. Y ademas, explotaban a sus subditos de las colonias. Eran incontables los muertos neozelandeses, australianos, indostanicos, argelinos, marroquies, etcetera. Ahora mismo en Montecassino ellos se llevaban la peor parte junto con los polacos. 'A eso le llamo yo vender gratis la carne humana'.
Por si fuera poco, en algunos aspectos defendia al regimen de Franco. Se realizaban muchas obras publicas, cuya renta se apreciaria mas tarde y habia orden publico. Nadie se daba cuenta de la importancia de este factor, o se hablaba de 'la paz de los cementerios'. Cierto que existia el Sindicato de la goma, como lo apodaban en el Valle -los policias con sus porras-, y que los atracadores terminaban en el paredon. Pero el orden publico era un hecho y el podia pasearse tranquilamente a las tres de la madrugada sin temor a que dos individuos, despues de haber matado al sereno, le amenazaran a el con una navaja. Ningun piso desvalijado, ninguna joyeria en peligro, apenas, de vez en cuando, los neumaticos de algun coche pinchados. 'Y en el banco yo, rodeado de parne y tan tranquilo'. Y esto no era asi ni en Londres ni en Nueva York. Acaso fuera asi en Rusia: un tanto a su favor. Naturalmente, se pasaba hambre y ahi estaban los millares de obreros que se fueron a trabajar a Alemania, y que por cierto estaban muy desilusionados. Nadie podia darle lecciones de lo que eran las potencias del Eje y los japoneses; pero era preciso no ponerles a los aliados coronas de santos. Con los bombardeos se comportaban tan brutalmente como Goering y compraban y vendian lo que fuere al mejor postor.
Ah, claro, el habia compartido dias y noches con los prisioneros, y muchos de ellos contaban autenticas atrocidades que cometieron en los comienzos de la guerra civil! Por desgracia, todo lo que podia leerse en el libro Causa general, que acababa de salir, era cierto. 'No me caso con nadie, comprendeis? La vida es compleja. En Suiza hay setenta mil fugitivos y dentro de poco en Italia no se encontrara una sola persona que haya sido fascista'.
Todas las objeciones que pudieran ponerle la Torre de Babel y Paz, Padrosa y Silvia o los hermanos Costa caian en el vacio. Ninguno de ellos habia visto de cerca a Franco; el, si. Y muchas veces. No era ni tan bajito ni tan tripudo como se pretendia, y montado a caballo se agigantaba como un jayan. Su caracteristica era la serenidad y la capacidad de observacion. Sus ojos se movian constantemente, lanzados hacia los lados y su voz peculiar era atribuible a una desviacion del tabique nasal. 'Yo he visto a marxistas-leninistas palidecer de timidez, no de miedo, en su presencia. Es un jefe nato, cosa que no sera nunca ese gobernador llamado Montaraz, cuya cicatriz en la mejilla izquierda a lo mejor se la hizo un barbero de pueblo. En cuanto a la Falange, hay mucho que hablar. Vosotros os desternillais de risa al oir la palabra, y es estupido que lo hagais. Claro que hay mucho arribista, pero tambien gente de buena fe, como ese cunado de Ignacio que se llama Mateo y que en Rusia se la pegaron buena… Hay que ver las cosas con perspectiva y darse cuenta de que el ministro de Trabajo, Giron, para citar solo un ejemplo, actua tambien de buena fe, y que acaba de crear el Seguro de Enfermedad, cosa nunca vista en Espana y otro seguro para el servicio domestico. Anda, decidles a las chachas que se rebelen contra Franco! Ya las oireis. Franco ha jugado con la Falange como ha querido. Es su tapadera contra los monarquicos, contra los obispos y contra los burgueses. Pero el va a lo suyo, y les para los pies. Otro jefe de Estado menos fuerte que el les habria hecho caso a los falangistas y hubieramos entrado en la guerra a favor de Hitler'.
Paz escuchaba embobada. Alfonso Reyes, que mascaba chicle y que de vez en cuando se acariciaba la barba, hablaba con una extrana autoridad. Padrosa no decia ni pio y la Torre de Babel se limitaba a soltar de vez en cuando una carcajada, que no secundaba nadie. La que menos, Silvia. Silvia nunca fue anti-nada. Ella, primero nina pobre y huerfana de padre, luego manicura y luego la senora de Padrosa, con todas las comodidades que podia ofrecerle la Agencia Gerunda. A ella le hubiera gustado ver de cerca a Franco, del que en guasa se decia que se habia aparecido a Dios y que despreciaba a los espanoles, que no les tenia confianza alguna y que por ello los queria maniatados.
Los hermanos Costa eran otro cantar. No le discutian nada a Alfonso Reyes, a quien hubieran mandado en el acto a que lo visitara el doctor Andujar. Mientras comian ancas de rana solo le preguntaban por lo que, a su entender, pasaria despues de la guerra, en cuanto Hitler y el emperador del Japon se hubieran pegado un tiro.
– Lamento decepcionaros -les contestaba Alfonso Reyes-, pero en Espana no pasara nada. Franco se mantendra en su sitio. ?1 no cejara, y los aliados no querran declararnos la guerra e invadir el pais. Asi que teneis
