todo lo contrario de un supersticioso o de un creyente en los 'gnomos' maleficos, pero aquello no dejaba de ser una insolita casualidad.
Moncho y Eva trataron a Pilar. Le dieron infusiones calmantes o tonicas, segun el momento. Moncho se alegro una vez mas de su decision de no querer tener hijos. 'Te ocurre una cosa asi y te destroza'. Tambien el doctor Andujar estuvo al quite y visito repetidamente a Pilar, porque le temia al fantasma de la depresion. El doctor Andujar era la unica persona a la que Pilar confeso sus escrupulos. 'Esto es una chiquillada, hija mia… Tu actitud, normal debido a las circunstancias, no tiene nada que ver. Fue una carambola de la naturaleza. Procura reponerte y dentro de un tiempo lo que vais a hacer es encargar otra Carmen. Tu y Mateo estais muy sanos y esto no se va a repetir'.
Un detalle que Pilar considero entranable: a los dos dias del entierro se presentaron en su casa, por orden de Marta, una representacion de flechas y pelayos encabezada por Eloy, con un esplendido ramo de flores.
– Para ti… -le dijo Eloy.
– Gracias, renacuajo -le contesto Pilar-. Es el ramo mas hermoso que haya recibido jamas.
La mala racha de Mateo no terminaba ahi. Al otro lado de la familia estaban la guerra y la Falange, y ambas cosas se presentaban torcidas. En Italia habia empezado la batalla para la ocupacion de la ciudad de Cassino y de su monasterio -Montecassino-, y aunque las fuerzas que la defendian por el momento se salian con la suya, el poderio aliado era de temer. Y Montecassino era la clave de Roma y Roma era la clave de todo el resto de Italia. Y los Estados Unidos declarando oficialmente que se disponian a construir ciento cincuenta mil aviones en el plazo de los proximos doce meses.
En cuanto a la Falange, la Iglesia se la habia metido en el bolsillo. Eran palabras de Salazar y tambien del camarada Montaraz. Por su parte, Franco parecia jugar un doble juego. Con pocas fechas de diferencia habia dicho, recibiendo a Airese y a su equipo: 'A vuestra fe y a vuestro fanatismo respondo yo con el mio. Creo en Espana porque creo en la Falange '; luego, ' La Falange no es un partido estatal, sino un instrumento al servicio de la unidad nacional'. Sibilina frase! La Falange no era el Estado? Por lo visto, no. Y en Gerona era evidente que ostentaba mas poder el obispo, doctor Gregorio Lascasas, que el gobernador. Ademas, apenas si el nombre de Falange se usaba ya; se hablaba cada vez mas de Movimiento, termino ambiguo que a Mateo nunca acabo de gustarle. 'En Rusia eramos falangistas y no afiliados al Movimiento'. Tambien los hermanos Costa, que se dedicaban a la construccion, habian acunado la palabra 'Inmobiliaria', que antes no existia.
Mateo estaba confuso. Precisamente, pocos dias antes del parto de Pilar habia insertado en Amanecer una frase del corresponsal Tebib Arrumi: 'Franco ha hecho la guerra con la espada del Cid, la vara del alcalde de Zalamea y la lanza de don Quijote'. Pero, por otro lado, el mismo Franco permitia que se pasearan por la nacion extranas reliquias, como el brazo de san Francisco Javier, el pie de san Jose de Calasanz, el dedo de san Juan de Dios y la costilla de san Francisco de Regis… Por si fuera poco, y para implorar la lluvia -sequia pertinaz, espanto de los campesinos-, habian salido en procesion las imagenes de san Roque, de san Pancracio, de santo Toribio, de san Crispulo y en la propia Barcelona el Cristo de Lepanto. Al lado de esto era poco eficaz que al cardenal Pia y Deniel, por lo bajito que era, se le llamara 'Su menudencia'.
Menos mal que acababan de nombrar jefe nacional del Frente de Juventudes al camarada Elola, quien al parecer llegaba con ganas de trabajar. Le habia llamado por telefono y le habia dicho: 'Tengo la intencion de recorrer una a una las provincias de Espana. Cuando le toque el turno a Gerona te avisare'.
Por si esto fuera poco, el 'cancer' del catalanismo avanzaba sin hacer ruido. Por ejemplo, seguia publicandose en Barcelona el semanario Destino, ahora aliadofilo y catalanista a la vez. Y por lo visto tenia gran exito. Y el ingeniero Carlos Buigas, creador de las famosas 'fuentes luminosas' de Montjuich, acababa de entregar a las autoridades un proyecto unico en el mundo: la iluminacion de la montana de Montserrat. 'Como no paren esto, el nombre de Montserrat se hara mas popular que el de Walt Disney'. Mateo creia saber que Carlota, al leer lo del proyecto habia pegado un salto de alegria y se habia apresurado a movilizar toda su influencia en Barcelona para que la genialidad del ingeniero Buigas se convirtiera en realidad.
Mateo estaba perfectamente enterado de que sus tres 'pupilos' ex divisionarios eran los autores del atentado perpetrado contra Jaime. No dijo nada. Fingio no saberlo. A su ver, Jaime, separatista, se merecia esto y mucho mas. Su libreria de lance hacia mas dano que los 'partisanos' rusos, algunos de los cuales, segun noticias, tenian doce, trece y catorce anos. Lo que no comprendia era que el camarada Montaraz no se mostrara mas contundente. 'Que quieres que haga! -se defendia el gobernador-. En todo caso, ponerme de acuerdo con el general Sanchez Bravo y declarar el estado de excepcion'.
El camarada Montaraz y Marta eran los dos grandes apoyos de Mateo. A su lado se sentia acompanado como cuando, en el hospital de Riga, empezo a andar con dos muletas. Los tres juntos conseguian incluso reirse y tomarse a chacota los chistes que circulaban por la calle. El ultimo no era chiste, era una coplilla alusiva al estraperlo y decia:
La gente de Espana es boba
porque no recapacita
que esta mas sucia la escoba
que la basura que quita.
Alfonso Reyes necesitaba una mujer. Para el y para que cuidara de la casa y de su hijo, Felix. Una sirvienta a horas no le solucionaba la papeleta. Miro en torno y se fijo precisamente en Sara, la comadrona, que a pesar de ser hermana de mosen Falco estaba lejos de compartir sus ideas.
Fue un 'noviazgo' rapido. Alfonso Reyes tenia cuarenta y cinco anos, Sara, treinta y dos. Sara necesitaba un hombre -se lo decia siempre al doctor Morell-, y aquel cosaco que llego de Cuelgamuros con bigote y barba un poco rubios y pisando fuerte le vino como anillo al dedo. Fue coser y cantar. Con la llegada de la primavera se celebro la boda. Mosen Falco les bendijo a reganadientes y luego se marcho sin participar siquiera en el modesto agape celebrado en el propio piso de Alfonso Reyes, situado en la parte baja de la ciudad.
Sara era una comadrona eficaz; lo que no se sabia era si seria una feliz madre de familia, para el caso de que llegara la ciguena. Bajita y fibrosa, con una desconcertante rapidez de movimientos. Estaba aqui y estaba alla. Tropezaba y volvia a quedarse en pie, como un muneco 'tentetieso'. No era guapa ni parecia tener buen cuerpo; sin embargo, cuando Alfonso Reyes la desnudo se llevo una grata sorpresa. Excelentes atributos de mujer.
– Tendras que ensenarme…
– No te preocupes. Aunque en Cuelgamuros casi perdi la costumbre…
– Has dicho casi?
– Bueno! En el Valle, los domingos a veces nos traian alguna mujer para merendar.
No hubo viaje de bodas, porque Alfonso Reyes tenia prohibido salir de la ciudad. 'No te preocupes -dijo Sara-. Es una carcel agradable'. Alfonso Reyes rogo: 'Repite lo que has dicho'. Sara lo repitio y entonces Alfonso Reyes le toco la barbilla y anadio: 'Vamos a poner unos barrotes, como en la ventanilla del banco, para que nadie que no sea de nuestro gusto venga a darnos la lata'.
Sara era feliz. Se compro ropa nueva e incluso un sombrero. Todo aquello habia llovido del cielo. El doctor Morell le dijo:
– Has hecho muy bien, hija. Aunque, la verdad, yo nunca crei que te quedaras para vestir santos, entre otras razones porque los santos, ahora, van todos vestidos de la cabeza a los pies.
– Gracias, doctor.
Existia un peligro: Felix. Que ocurriria con Sara? Se llevarian bien o se llevarian mal? Desde el primer momento el chico habia dicho: 'Me gusta, padre, me gusta… De verdad. Me gusta incluso el nombre!'. Pero faltaba la prueba de la convivencia. Todo perfecto. A los ocho dias Felix les habia hecho un dibujo al carbon de las dos cabezas, dibujo que colgaron en la pared del comedor.
La resaca que le habia quedado a Alfonso Reyes de su estancia en el Valle era muy concreta: temor al piojo verde. En su excursion a las Pedreras y a Montjuich habia visto chabolas y promiscuidad, al igual que en la calle de la Barca. Y recordo una frase de Lenin, que Cosme Vila, antes, cuando estaba en el banco, citaba siempre: 'O nosotros acabamos con los piojos o los piojos acaban con la revolucion'.
Desde que fue liberado se habia cerciorado de lo que ya suponia: que existian ricos y pobres, sin apenas clase media. Tal desajuste podia resultar fatal. Pero el queria ser optimista y repetia siempre lo que le dijo a Ignacio: nada de rencores ni de desear que viniera la segunda vuelta. Buena disposicion de animo, tranquilidad. Lo que en
