Pachin, pero era todo un hombre, tal vez con mayor experiencia que Ignacio, debido a la edad. El comportamiento de la pareja era digno del Kama Sufra, una embriaguez, un enajenamiento. Mientras Marcos estaba en Telegrafos enviando continuamente mensajes al Papa en pro de la salvacion de Roma, Adela se refocilaba con su nuevo amor. Sabedora de las aficiones de Angel a la fotografia, lo encandilo para que le sacara 'desnudos' eroticos como para ilustrar los cuentos de Boccaccio. Angel habia saltado de los locos y los ancianos a los caprichos de una mujer febril, cuyo intimo deseo hubiera sido llegar a supervedette del Paralelo, en Barcelona.
No, nadie estaba enterado de este emparejamiento, por lo cual la elite femenina de la ciudad se veia obligada a dar pabulo a otros rumores. Ultimamente, ademas del incidente de Jaime, que se saldo diciendo que se trato de una rina personal con un borracho, los dardos apuntaban hacia Solita… y Rogelio! 'Se conocieron en Rusia, y estas cosas pasan…' 'Yo opino que Solita tiene perfecto derecho a tener un amante'. 'Sea lo que sea, es una muchacha estupenda'. 'De todos modos, es bastante mayor que Rogelio'. Etcetera.
Las reuniones eran dispares, heterogeneas. Si alguien conseguia hilvanar el dialogo, era precisamente la benjamina del grupo, Ana Maria. A esta no le gustaba el chismorreo. Tal vez, con la edad, modificara su criterio; pero, de momento, preferia creer que la gente era honrada, excepto cuando una guerra andaba de por medio. Tambien la ayudaba Eva, metodica en su manera de hacer y que era la que les aportaba las noticias mas interesantes; por ejemplo, que por fin el doctor Fleming habia podido rematar sus estudios sobre la penicilina, gracias a lo cual ya se habia hecho una prueba en Espana -el medicamento procedia del Brasil-, curando en cuestion de un par de dias a una nina madrilena llamada Amparito Peinado, que padecia una mortal infeccion.
Maria Fernanda, tan aprensiva siempre -le temia al cancer-, comento:
– Le dire a mi marido que tenga siempre penicilina en casa…
– No es facil conseguirla.
– Se hara lo que se pueda.
Ana Maria, Charo y Eva eran las unicas mujeres del grupo que no habian tenido hijos. En una de las tardes en las que les dio por abordar el tema -el bridge lo jugaban por las noches-, les pusieron como ejemplo el ultimo premio de natalidad: Maria Martinez Rodriguez, de Barcelona, acababa de enviudar, tenia treinta y ocho anos y habia traido al mundo veinte hijos.
– Jesus! -protesto Esther-. Manolo dice que eso deberia de estar castigado por el Codigo civil…
Aparecieron en Gerona las minimotos Soriano, flamante innovacion. La primera muchacha que se paseo por Gerona montada en una de ellas fue Gracia Andujar. Sorteaba los obstaculos con una elegancia impar. 'Gracia tiene clase y se entendera muy bien con Jose Luis'. Por cierto, que la unica mujer del grupo que sabia conducir coche era Esther. Se habian comprado un Studebaker y a menudo se iban todas con el a inspeccionar las obras del chalet que Angel les construia en S'Agaro. En estas excursiones lo pasaban divinamente comentando la belleza del paisaje de Gerona a la Costa Brava. Tierra uberrima, tupido arbolado, masias centenarias y, de pronto, el mar. Las obras avanzaban y Angel les habia prometido que a principios de verano estarian concluidas. 'Ya lo sabes, Angel -le repetia Esther-. Quiero que la fachada sea blanca, como en mi tierra'. 'No hay inconveniente. Al lado del Mediterraneo, la solucion es correcta'. Tendrian piscina y pista de tenis. Mas adelante, tal vez, un yate como el de don Rosendo Sarro.
Charo conocia muy bien a aquellas mujeres porque todas acudian a su flamante peluqueria -peluqueria Charo-, en la que ella no se ensuciaba los dedos. Tenia dos dependientas muy capaces y lo que Charo hacia era dirigir y, por descontado, cobrar. Se puso de acuerdo con Damaso y repartia a las clientes unos sobres perfumados que hacian las delicias de los amantes de la limpieza. Sus preferencias iban para Esther, pese a que esta ultimamente parecia desentenderse un poco de las preocupaciones sociales que la absorbian tiempo atras.
– Te das cuenta, Esther? Estamos en plena guerra… Cuantas personas, en el mundo, viven como tu?
Esther hacia un mohin y dejaba en el cenicero la larga boquilla que le regalara Ignacio.
– Si, comprendo muy bien lo que dices. Y a veces me asusta tanta felicidad… Temo que de repente caiga un rayo del cielo y todo salte por los aires.
– Por que? -intervenia la condesa de Rubi-. La vida tiene altibajos. Hay que saberlos aprovechar… Mi marido opina que antes de la guerra civil y en sus comienzos lo paso fatal. De modo que si ahora se toma un whisky lo saborea a modo, mientras contempla los cachivaches que los Reyes Magos le trajeron a Augusto.
Fue Carlota la que les hablo de que un ingeniero espanol llamado Alejandro Goicoechea, asociado con el financiero Jose Luis Oriol, habia presentado un tren articulado ligero que se llamaria Talgo. 'Va a ser la revolucion'. Al mismo tiempo, otro espanol, Teofilo Gaspar Arenal, habia inventado un producto para conservar los frutos de la tierra por tiempo indefinido. 'Otra revolucion'.
Esther corto por lo sano.
– Pase lo del Talgo… Lo del senor Teofilo, esperaremos sentadas.
Ana Maria, que de vez en cuando hacia un viaje a Barcelona -siempre en coches de primera-, hablo de un elefante llamado Perla que habia sido regalado a la ciudad. Tenia 17 anos y era precioso. 'Millares de ninos fueron a esperarle al parque de la Ciudadela. Y con la excusa de los ninos, fueron tambien los mayores'.
En ocasiones, Eva quedaba fuera de juego. No comprendia que en plena contienda mundial aquellas mujeres chismorrearan sobre asuntos tan livianos. Exageraba. Aquellas mujeres se expansionaban o desahogaban como pudieran hacerlo los contertulios del cafe Nacional, pero cada cual en su interior era consciente como pudiera serlo Moncho. De suerte que cuando convenia hablar de politica o de la guerra lo hacian tambien, y con conocimiento de causa.
– No se por que se dice que el sinsombrerismo halaga al marxismo -decia Charo-, puesto que en Rusia, a causa del frio, los miembros del Politburo llevan todos gorro de astrakan.
Intervenia Maria Fernanda.
– Sabiais que los rojos espanoles residentes en Mejico se proponen colocar una estatua de Stalin en el cerro de los Angeles?
Le tocaba el turno a Esther.
– Leed manana Amanecer. Se ha firmado un importante acuerdo comercial entre Espana y los anglosajones. A veces no entiendo a mister Churchill, y menos aun a mister Eden, quien acaba de declarar que la ayuda prestada por el gobierno espanol a las tropas aliadas que desembarcaron en Africa es impagable…
– Es la generosidad del vencedor -terciaba Maria Fernanda-. Sin contar con que Espana ha sido muy util para el intercambio de prisioneros. La semana pasada en Barcelona se canjearon dos mil, entre ellos los generales Cramen y O'Carrol, en poder de los alemanes.
Hablaron de la cantidad de felicitaciones que todo el mundo recibio por Navidad: felicitaciones de barrenderos, de serenos, de vigilantes, de carteros, de limpiabotas!, etc., con sus versos ripiosos. Hablaron de la supresion del hombre-anuncio, decretada por el camarada Montaraz. Maria Fernanda dijo: 'Mi marido consideraba humillante esta formula de propaganda, un hombre con una gran pancarta en el pecho anunciando cualquier producto'. Hablaron -y Eva parpadeo- de que en el Ejercito britanico habia mas de 40000 judios luchando. Y hablaron, como no!, de Nunez Maza.
Nunez Maza continuaba en Ronda, bajo libertad vigilada y seguia recibiendo a muchos 'desafectos' del Regimen, e incluso a algun socialista. Circulaban fotocopias de sus escritos y era inexplicable que ello pudiera ocurrir. En el ultimo hacia un canto a Julian Besteiro, que murio en la carcel de Carmena el ano 1940, mientras cumplia condena. Su esposa no pudo ir a verle nunca porque, al no estar casado por la Iglesia, no se la consideraba su esposa legal. 'Haberse casado por la Iglesia!', habia exclamado mosen Falco.
Ana Maria, al regresar a su piso de la avenida Padre Claret, cuyo ascensor se estropeaba siempre, experimentaba un sentimiento dual. Satisfecha porque, pese a la edad, la consideraban una mas del grupo, insatisfaccion porque, por lo general, no se llegaba a ninguna conclusion. Claro que aquellas mujeres tenian buen cuidado de no mencionar sus propios meritos. Por ejemplo, Maria Fernanda no decia ni pio de las muchas veces que habia conseguido arrancar de las manos del gobernador sentencias lesivas para los 'desafectos'. Tampoco Esther alardeaba de que habia empezado a aceptar alumnos para clases de ingles. Esta parecia ser la tonica imperante. En el Instituto Britanico de Barcelona habia cola para la inscripcion. Carlota, la condesa de Rubi, no aludia tampoco para nada a sus donativos en favor de la Cruz Roja con destino a los damnificados por la guerra… En resumen, Ana Maria comprendia que las personas y las cosas tenian su cara y su cruz, lugar comun del que Ezequiel le habia hablado desde pequena y del que era un veraz ejemplo su propio padre, don Rosendo Sarro.
