Ignacio se intereso por cuanto se referia a Nunez Maza. Deseaba conocerle, debido a lo que de el le habia contado Mateo. A este respecto Ana Maria, a mediados de enero, le llego con la noticia del posible traslado de Nunez Maza a la provincia de Barcelona, porque en Ronda se pelaba de frio. Ignacio vio la puerta abierta. 'Mateo me acompanara. Vamos a ver que nos cuenta el actual admirador de Julian Besteiro, a quien hace un par de anos posiblemente hubiera fusilado sin dilacion'.
Ignacio estaba contento con Ana Maria. Prolongacion de la luna de miel. La prueba intima, de la que le habia hablado Manolo -coincidir los dos en el cuarto de bano- la habian superado sin el menor apuro. La hora predilecta de los dos era despues de la cena, cuando Mari-Luz se habia acostado ya. Entonces leian o escuchaban musica o canto, a veces, gregoriano! Y Ana Maria estaba a punto de tomar una decision: aprender a tocar la guitarra. Sebastian Estrada era un consumado maestro. Habia aprendido en el mar, en las horas solitarias y para bordonear la nostalgia de la tripulacion. Tambien queria Ana Maria una minimoto Soriano, como Gracia Andujar. Y tener un hijo. Y tantas cosas…
Adivinaba los deseos de Ignacio y se anticipaba a ellos, bajo el icono que Mateo se trajo de Rusia y que les regalo. E Ignacio la correspondia. Por ejemplo, la acompanaba a misa todos los domingos, e incluso a comulgar. Lo que le ocultaba Ignacio era que llevaba mucho tiempo sin visitar la celda del padre Forteza para confesarse. Con eso de Buda, Confucio, el sintoismo, el animismo y demas se armaba un lio como los soldados americanos con el cambio de moneda de los rapaces de Napoles. Querria concretar! Y lo conseguiria. Lo conseguiria el dia que encontrara un maestro, cosa tan dificil como que Jaime olvidara la paliza que le dieron los tres ex divisionarios.
CAPITULO XIX
'SI ES NINA, se llamara Carmen'. Esto era lo acordado por Pilar y Mateo y por toda la familia. A medida que se acercaba el dia, Mateo comentaba: 'Lastima que mi padre no este ya entre nosotros. Hubiera querido regalarle una nieta'. Matias mas bien intuia que seria nino, en cuyo caso se llamaria Emilio, en recuerdo precisamente de don Emilio Santos. Carmen Elgazu repetia siempre lo mismo: 'Igual me da. La cuestion es que salga sano y salvo'.
No hubo lugar. Era una nina, pero nacio muerta. Tres vueltas del cordon umbilical la asfixiaron. El doctor Morell y la comadrona, Sara, no pudieron hacer nada por evitarlo, aunque Moncho opino que tal vez en una clinica bien organizada hubiera podido salvarse. 'Llegara un momento en que podra cuidarse del feto en prevision de que esto ocurra. Pero estamos todavia en mantillas'.
El caso es que las opiniones no servian para nada. Pudo evitarse que Pilar, en medio de los dolores, viera a la nina muerta. Sara la escamoteo en el momento preciso, mientras Pilar la reclamaba para poderla contemplar. Mateo estaba anonadado. Nadie sospecho una cosa asi. Nacian millares y millares de ninos en el mundo sin los cuidados de que Pilar habia gozado durante el embarazo, y tan campantes.
El drama se cebo en ellos, Dios sabia por que. Mateo vio el cadaver, contraido, diminuto, que parecia un pingajo. En seguida tuvo la sensacion de que no olvidaria jamas aquel pedazo de carne 'sin bautizar'. Tuvo un momento de rebeldia y miro al techo -al cielo- con los punos cerrados. Cuando Pilar se entero, se desmayo. Al reponerse rompio a llorar, mientras el doctor Morell decia: 'Dejen que se desahogue. Que se desahogue lo que sea menester. Para la madre es fundamental'.
El piso de la plaza de la Estacion se convirtio en un sorprendente velatorio, puesto que la cuna y todo lo demas estaba preparado. Se oian toda suerte de comentarios. 'Lo importante es que se haya salvado la madre', 'Mejor esto que no que hubiera salido mongolica o algo asi'. Mateo, al oir esto, pego un punetazo en la pared. Comprendio que ignoraba cual habria sido, llegado el caso, su reaccion. En Gerona habia varios subnormales profundos y por regla general los padres los querian mucho mas. El temia que no hubiera estado a la altura. Pero no era momento para elucubraciones. Habia que consolar a Pilar, cosa dificil, porque esta no hacia mas que continuar llorando, sufrir y morder la almohada.
Un coche de caballos y un pequeno feretro blanco, camino del cementerio. Detras, tres coches negros: familia e intimos, nadie mas. El camarada Montaraz y Maria Fernanda quisieron estar presentes. Muchas coronas de flores. En el cementerio, el sepulturero gorra en mano y un par de albaniles. Estrenarian nicho, por decision de Mateo. La arena crujio bajo los pies, en una manana de frio cortante, presidida por la tramontana. La boca del nicho parecio enorme comparada con el feretro. Este, al penetrar en el hueco se deslizo con suavidad. Antes mosen Alberto habia rezado un responso y habia dicho que el bautizo post mortem era valido y que tenian delante un angel mas, que ni siquiera habia rozado la tierra. 'Los designios de Dios son incomprensibles y ante el misterio no podemos hacer mas que rezar'.
El murmullo de los rezos sono debilmente, porque los asistentes no hicieron mas que balbucear. Solo la voz del sacerdote resono contundente. Algunos dudaban de que 'aquello' que enterraban hubiese sido vida. Mosen Alberto, no. Desde el momento de la concepcion el feto tenia ya alma, y alma inmortal. De modo que aquella nina habia llegado al final de su destino, el cielo, sin nece' sidad del periodo intermedio que suponia la existencia. 'Para nosotros sera Carmen, como si hubiera sobrevivido al parto'.
Visto y no visto, todo el mundo hizo la senal de la cruz y retrocedio hacia la puerta de salida. Matias estrujaba el sombrero entre los dedos, mirando sin querer hacia el nicho donde estaba Cesar. Carmen Elgazu no acudio al cementerio. Se quedo haciendole compania a Pilar, que debia guardar reposo. Mateo, con su camisa azul, caminaba al lado de Ignacio. Este le habia dado un abrazo que recordaba aquellos tiempos en que dialogaban interminablemente en favor de la misma causa.
Mateo estaba sereno. Considero un deber guardar la compostura y lo consiguio. Manolo, antes de subir al coche encendio un pitillo. Fue el primer pitillo del entierro, que Esther le quito de los labios con delicadeza y lo tiro al suelo y lo pisoteo. Marta llevaba escolta: Chelo Rossello y Gracia Andujar. Marta fue la que con mas ahinco decidio acompanar a Pilar en los dias sucesivos, pues era de prever que la espantaria la soledad.
Mateo logro susurrarle a Marta:
– Ya lo ves… Hay momentos en que los yugos y las flechas no sirven para nada.
– Si, es verdad.
En el piso de la Estacion quedo solamente la familia. Tere, la joven sirvienta, estaba tan asustada que incluso le paso por el magin hacer la maleta y huir. Pero adoraba a su 'senorita', a Pilar, y no iba a hacerle esta faena. A medida que iban subiendo la escalera todos sentian un hambre atroz. Tere se habia ocupado de eso y habia tres bandejas preparadas en el comedor. Carmen Elgazu cuido del cafe y durante un rato solo se oyo el ruido de los platos y de las cucharillas. Luego, casi se formo una cola para ir al lavabo, para ir a orinar. Y luego los pitillos fueron permitidos y supusieron un heterodoxo consuelo.
Mateo, en su interior, tuvo una aparatosa reaccion contra aquel Dios de que le habian hablado siempre y que parecia divertirse disparando contra unos y otros 'como los organos de Stalin'. Carmen un angel? Que necesidad tenia, pues, de pasar nueve meses en el vientre de una criatura llamada Pilar? Donde estaba la misericordia? O donde estaba la omnipotencia? Mateo habia visto tantas muertes que a veces dudaba de la omnipotencia de Dios. Tal vez Jose Luis tuviera razon y el Maligno guardara para si determinadas parcelas de poder. Tal vez tuvieran razon Ramiro Ledesma y Jose Antonio, que en el plano religioso eran mas bien escepticos.
Pilar era un velero a la deriva. Su madre no la dejaba ni a sol ni a sombra para que no la invadieran 'malos pensamientos'. Pero Carmen Elgazu ignoraba que lo peor de lo que le ocurria a Pilar eran los escrupulos. Cuando Mateo regreso de la Division Azul la muchacha paso mas de un mes volviendole la espalda. Por fin comprendio que su actitud era falsa y que debia complacer a su marido. Pero no lo hizo de una manera total. En el momento de amarse ella experimentaba cierto rencor. Tal vez la nina muerta fuera el castigo, tal vez ella fuera la culpable. Le pedia a Dios que tuviera piedad y la librara de aquel tormento. Espiaba los minimos gestos de Mateo para ver si detectaba una sombra de acusacion. Nada de eso. Todo lo contrario. Mateo la rodeo de un afecto sin mancha, puro, arrollador. Cuando Pilar fue dada de alta le prometio estar a su lado hasta que todo lo ocurrido les pareciera una pesadilla. Un pensamiento, una asociacion de ideas asustaba a veces a Mateo: el dia de Reyes le regalo a Pilar un collar de tres vueltas y 'Carmen' se asfixio por un cordon umbilical tambien de tres vueltas. Mateo era
