En las Ramblas, Lourdes oyo el canto de muchos pajaros y se encandilo. 'En Gerona tendremos un par de periquitos', le prometio Cacerola. Luego, en la plaza de Cataluna, oyo el aleteo de las palomas. Una se le poso en el hombro y ella intento acariciarla, pero la paloma volo. 'Lo malo que tienen es que lo ensucian todo -explico Cacerola-. Y mosen Alberto dice que danan poco a poco los edificios antiguos'.
El cine era para Lourdes como los seriales de la radio. Cacerola eligio peliculas musicales: continuaban triunfando Diana Durbin y Jorge Negrete. 'Me los imagino perfectamente -dijo la muchacha-. Jorge Negrete lleva bigote? Lo suponia… Te prometo que lo supuse!'. 'Lo que nunca supondras -le dijo Cacerola- es el tamano de su sombrero mejicano'.
Escribieron postales a las amistades. Lourdes habia aprendido a firmar, aunque necesitaba mucho espacio. 'Se llevaran la gran sorpresa', comentaron al alimon.
El regreso a Gerona fue triunfal. Todo el mundo paso a saludarlos y entretanto habian llegado mas regalos aun. Sin saber por que, el capitan Sanchez Bravo les regalo un espejo. Nada le dijeron a Lourdes. Dona Rogelia comento: 'Deberia de estar borracho'.
Acababa de crearse el documento nacional de identidad. Les gusto poder rellenar el formulario poniendo: casado, casada… Buscaban todo cuanto dejara constancia de su amor.
– Sabes cuantos somos en Espana? Cual es el censo de los espanoles? -pregunto Cacerola.
– Ni idea -respondio Lourdes.
– Veintiseis millones…
– Los ciegos nos acercamos a los cien mil -anadio Lourdes.
Cacerola se quedo tieso.
– Eso no lo sabia.
– Me entere por la radio. Los domingos hay una emision dedicada a nosotros.
– Tampoco lo sabia.
– Ay, cuantas cosas te faltan aprender!
La estampa de la pareja se hizo popular en Gerona. Iban a la cafeteria Espana, donde Rogelio los atendia con todo afecto y donde no conseguian pagar nunca la consumicion. 'Invita la casa'. 'Un pajarito me lo ha pagado'.
– Un pajarito! Y el par de periquitos? -Cacerola se dio un punetazo en la frente.
– Vamos a por ellos…
Fueron a una pajareria de la calle del Carmen y se agenciaron dos canarios que alegrarian todavia mas al amor sin trampa de aquella pareja asentada sobre una nube que a dona Rogelia le parecia irreal.
Regreso de Rusia la Legion Azul -algunos la llamaban Tercio-, bruscamente retirada del frente. Pronto se supo el resumen de aquella odisea nacida en el cerebro de Nunez Maza: habian combatido 18000 divisionarios. Habian muerto 3943; 8466 heridos; 326 desaparecidos; 321 prisioneros… Otros se habian pasado al enemigo y era de suponer que serian protegidos por Dolores Ibarruri, la Pasionaria, desde Ufa.
Fueron tambien recibidos como heroes, aunque no faltaban los Manolo de turno que se indignaron al leer el balance. 'Y todo esto, para que?'. Rogelio se acordo de la cruz de palo en la tumba del capitan Arias, a quien un obus se le llevo la cabeza. Seguro que entre los que regresaron habia algun ciego…
Murio la esposa del profesor Civil y este la sobrevivio justo una semana. Fue una amputacion. Apenas si alguien se acordaba de la mujer, que se paso los diez ultimos anos de su vida en la cama, sin apenas poder moverse. El profesor Civil la cuido y mimo como Cacerola estaba dispuesto a hacerlo con su flamante esposa. Nadie falto al entierro. Ignacio y Mateo se afectaron vivamente y entendieron que, sin la blanca cabellera del profesor, Gerona no seria la misma.
Sebastian Estrada habia fichado -pitado- definitivamente por el Opus Dei, despues de haber conocido en persona al padre Escriva, en Madrid, adonde le acompano Agustin Lago aprovechando las vacaciones. Sebastian Estrada quedo hipnotizado por la figura del Fundador, por su palabra ruda, exacta, calculadamente reiterativa. Espio todas sus expresiones y todos sus gestos y llego a la conclusion de que su autodominio era total. Especialmente le impresiono la manera que tenia de bajar las escaleras, sujetando la sotana con una sola mano. 'Nunca -le habia dicho Agustin Lago- habras visto unas escaleras tan bien bajadas'. Precisamente, por esas fechas habian sido ordenados sacerdotes aquellos tres ingenieros de que se hablo, y Agustin Lago, el dia de San Jose, como todos los anos, hizo la renovacion de sus votos: 'Yo, Agustin Lago Segrelles, poniendo como testigos a los santos Angeles Custodios, a san Jose, a la Virgen Santisima y a los patronos de la Obra, hago voto de pobreza, de castidad y obediencia hasta la proxima fiesta de San Jose'.
Tal vez lo que le costara mas a Sebastian Estrada -que habia aprobado de golpe los dos primeros cursos de magisterio-, fue el llevar cilicio dos horas diarias y el sabado por la noche o el domingo por la manana usar disciplinas. Le dolia, le dolia en la carne y mas adentro. Entonces se acordaba de una maxima de Camino: 'Jesus no se satisface compartiendo; lo quiere todo'. Tal vez ese todo, para monsenor Escriva, comprendiera la herencia que Sebastian Estrada, en contra de la opinion de su hermano, Alfonso, entrego a la Obra. Acaso los frutos de esta entrega no se hicieran esperar. Carlos Andujar, el primogenito del doctor, que estudiaba medicina en Barcelona, habia pitado tambien por el Opus Dei, gracias a la perseverancia de Carlos Godo y de la familia Valls Taberner. El reciproco saludo de Agustin Lago y Sebastian Estrada era siempre el mismo. Pax, decia uno. Y el otro contestaba: In aeternum.
En S'Agaro, fiesta por todo lo alto. Manolo y Esther dieron el visto bueno al chalet que Angel les construyo muy cerca de la playa de la Conca -paredes blancas y muchas flores-, y se reunieron alli una treintena de invitados, servidos por el restaurante del hotel La Gavina, el mas lujoso de la costa. Hermosos pinos rodeando la casa, hermosa piscina, hermoso jardin. Manolo, palpandose la incipiente barriga, dijo: 'Voy a ocuparme yo mismo de cortar el cesped'. Nadie le creyo; el que menos, Ignacio. Manolo se estaba convirtiendo en un comodon, lo contrario de Esther, cada dia mas aficionada a hacer ceramica y al tenis.
Los Fontana -como los llamaban en Gerona- se disponian a pasar en su chalet, chalet Sol-Mar, el verano entero, donde los amigos se turnarian y donde la madre de Esther, Katy, se preparaba para aterrizar. Manolo no podia dejar siempre el despacho; Ignacio le ayudaria y le tendria al corriente. Ana Maria se pasaria todo el mes de julio en el chalet Sol-Mar, que no distaba mucho del de su padre, don Rosendo Sarro, mas espectacular pero que llevaba el estigma de un arquitecto rabiosamente renido con el paisaje en torno. Ana Maria se las arreglaria muy bien visitando de vez en cuando a la familia, cosa no dificil, pues su padre andaba casi siempre de viaje. Desde que los alemanes habian dejado libre el sur de Francia -se retiraron al Norte, acaso para defender Paris-, don Rosendo Sarro basculaba de continuo entre la frontera catalana y la frontera vasca. Leocadia, la madre de Ana Maria, estaba encantada con Ignacio. Cada vez mas. Nunca se arrepentiria de la decision tomada. Le perdonaba incluso que sostuviera la tesis de que los orientales no tenian oblicuos los ojos, sino que lo que tenian rasgados eran los parpados. 'Vamos, Ignacio, que una ha visto muchas peliculas y eso no me lo podras discutir'.
– Y que me dices de los japoneses, que se comen el pescado crudo? -le preguntaba Leocadia.
Ignacio se reia.
– Se estan preparando para comerse cruda a la raza blanca.
– Ay, este hombre! -suspiraba Leocadia-. Lleva veneno en la lengua… Que le vamos a hacer!
Manuel Alvear salio del seminario -primer curso aprobado-, dispuesto a pasar las vacaciones en casa de su hermana, Paz, esposa de la Torre de Babel. Paz le recibio con cierta reticencia, al verlo pelado al rape y con la cadena y la medallita colgandole del cuello. Manuel se habia enamorado del latin y Paz no lo comprendia. 'Es idioma declinatorio, te das cuenta, Paz?'. 'Y a mi que me importa eso! Habiame en castellano, como siempre, y como esta mandado y nos entenderemos'.
Manuel sonrio. Estaba en paz consigo mismo y tenia vocacion. Nadie ni nada le apartaria de su camino. Por lo demas, tenia de su parte a la Torre de Babel, quien se acordaba de Cesar… Manuel tenia prohibido ir a banarse a la piscina -promiscuidad de sexos- e igualmente prestar atencion a las carteleras de los cines. 'Lo mejor es caminar mirando al suelo. Porque incluso los escaparates se han puesto provocadores'. Los habia que decian: 'Senora, contra sus irregularidades periodicas, Perlas Victoria'. O bien: 'Almorranas. Fistulas, Enfermedades An- Recto. Dr. Ramon Capell'. El mismo Jaime, el librero, que por lo visto no escarmentaria jamas, habia puesto un cartelito que decia: 'Novelas francesas para senoritas'. Francesas! Que significaba aquello?
