todos degollados, protesto por 'tanta fanfarria'. Entonces nuestro ministro de Asuntos Exteriores, el conde de Jordana, le dijo: 'Tenga la seguridad el senor embajador de que si le ocurriera lo que al colega aleman, sus honras serian igualmente solemnes'.
Mateo se rio. El humor del conde de Jordana le parecio anglosajon. Pero lo que el muchacho queria era un antidoto contra la operacion 'Overlod' y contra lo que podia ocurrir en Espana si ganaban los aliados.
– No te impacientes -le contesto el gobernador-. Espera a que pase un mes… -Marco una pausa-. Y perdoname que no sea mas explicito.
El tono del gobernador esta vez no fue neutro. Denunciaba una absoluta conviccion. Mateo quiso agarrarse a esa esperanza y lo consiguio. Un mes! Que podia pasar? Recordo haber leido: 'A veces, en un segundo, cambia el curso de la historia'.
La conversacion tranquilizo un tanto a Mateo, quien a la salida se fue a la Seccion Femenina a ver a Marta. Esta le conto su entrevista con el consul Paul Gunther. Mateo, a medida que la oia iba negando con la cabeza. Al final comento:
– Que yo sepa, Paul Gunther no es mas que un funcionario enviado a un destino casi innecesario… A lo mejor habia hecho una mala digestion.
A Mateo le gustaba visitar a Marta en su feudo. La muchacha, que volvia a llevar flequillo, daba la sensacion de una extrema seriedad. Limpieza y orden parecian ser su divisa. No obstante -y tambien, probablemente, por orden superior-, de las paredes habia descolgado los retratos de Mussolini y de Hitler.
Un filantropo de Barcelona, Juan Asensio, facilito bastones blancos a todos los ciegos que no pudieron procurarselo. Este no era el caso de Lourdes, la novia de Cacerola. Lourdes hacia anos que tenia baston blanco porque su madre, Rogelia, en la pension Imperio, siempre se las arreglo para tener guardados unos cuantos billetes y comprarle a su hija, ciega, todo lo que pudiera menester.
Cacerola y Lourdes se casaron. Ellos habian previsto una boda intima, pero la iglesia del Mercadal se lleno. Todo el mundo queria a Cacerola y fueron muchos los que quisieron estar presentes en el templo. A ello contribuyo la natural curiosidad. De una parte, Lourdes, invidente, con traje blanco como su baston; de otra parte, Cacerola, con traje cruzado azul marino y recibiendo el mismo dia el bautismo, la primera comunion y el sacramento del matrimonio. Cacerola se quedo huerfano de muy pequenin y no tenia la menor certeza de haber sido bautizado. Entonces el padre Forteza se ofrecio para ser el oficiante. Lo mas dificil fue la confesion. Cacerola solo se acordaba de haber transgredido a menudo el sexto mandamiento, pero no consideraba que fuera un pecado. Sobre todo lo habia transgredido en Rusia…, y mentalmente docenas de veces teniendo por companera a la alemana Hilda. A Lourdes la habia respetado siempre. Solo algun beso, y con mucho pudor. Lourdes era una figura de porcelana que daba la impresion de que si se caia se romperia a pedazos.
Asistieron todos los falangistas, con el cantarada Montaraz a la cabeza. Y una nutrida representacion del Frente de Juventudes, del que Ignacio, en broma, solia decir que 'eran ninos vestidos de pijo a las ordenes de un pijo vestido de nino'. En honor de Lourdes, que al no poder vivir de imagenes vivia de sonidos -la radio, los discos, la palabra-, en el templo canto el coro de Chelo Rossello y tocaron varios motetes los cuatro hijos pequenos del doctor Andujar. La homilia del padre Forteza le salio redonda. Dijo que al margen de los ojos, los ciegos acostumbraban a tener una honda vida interior y un sexto sentido que les permitia distinguir, entre otras muchas cosas, las personas buenas de las personas malas. Cacerola era una persona buena y de ahi que el matrimonio era de prever que seria feliz. 'Los ciegos de nacimiento no sienten ningun complejo. Ven, a traves de su cerebro, incluso los colores. No suenan disparates, sino cosas reales. El timbre de las voces es para ellos esencial y les permite formular juicio. Y aparte de eso, Lourdes, segun su propia declaracion, recibio un dia, a los doce anos de edad, la visita de la Virgen, la cual le dijo: No tengas miedo, hija mia, que en las horas de angustia estare siempre a tu lado. El dia de la boda no era de angustia, sino de felicidad. El marido podia tener la certeza de que su entrega no seria un acto inutil'.
Rogelia, la madre de Lourdes, habia remozado con antelacion la casa, la fonda, para que la nueva pareja tuviera una habitacion independiente y confortable. Cacerola apenas si cambiaria de vida? excepto a fin de mes: en vez de pagar, cobraria. De momento no queria dejar la conserjeria de Sindicatos, donde dia tras dia, y a pesar de las maledicencias, palpaba la realidad de que la Espana de los 'productores' conquistaba derechos impensables antes de la guerra civil. Mas adelante, si optaran por ampliar la fonda Imperio, tal vez se decidiera a meter las narices en la cocina.
Dos regalos les conmovieron por encima de los demas: una coleccion de tangos -el ritmo preferido por Lourdes-, obsequio del gobernador y un tocadiscos flamante, marca Philips, obsequio de todos los falangistas. Tambien Pedro Ibanez le regalo una miniatura con palillos que le habia costado medio ano de trabajo y que representaba una iglesia ortodoxa de Novgorod; en cuanto al huesped Agustin Lago, les regalo un pequeno retablo que representaba a la Virgen de Lourdes.
Cacerola, conmovido e intimidado a la vez no sabia como corresponder a todos los asistentes. Lourdes, con el velo sujeto en el cabello, lo cual permitia verle los ojos muertos, sonreia. Su sonrisa era especial. Era una sonrisa de adentro afuera, como habia presentido el padre Forteza. Movia la cabeza de derecha a izquierda saludando a unos y a otros. Asida del brazo de Cacerola -a lo largo del noviazgo habian dado interminables paseos por la Dehesa- se sentia segura.
El viaje de bodas, Cacerola lo habia calculado milimetricamente. En un coche del ayuntamiento que les presto la Voz de Alerta -Cacerola podia conducir un tanque-, se fueron primero a Barcelona, donde, en el Liceo, daria su primer concierto una soprano llamada Victoria de los Angeles, de la que se decia que pronto figuraria en el primer lugar de las carteleras. Lo cierto es que Lourdes sintio escalofrios al oir tan portentosa voz. Lourdes entendia de musica y le explico a Cacerola las dificultades de las distintas piezas que Victoria de los Angeles canto. Cacerola estaba embobado. El, en el Liceo! Con su mujer! Todo aquello parecia de ensueno y el asidero definitivo que durante tanto tiempo anduvo buscando.
Al dia siguiente subieron a Montserrat. Y Lourdes, al oir la Escolania, se conmovio de nuevo hasta la raiz. Asistieron a visperas, durante las cuales escucharon gregoriano. A Cacerola se le antojo un poco monotono; en cambio, Lourdes se entusiasmo. 'Este canto es para siempre. Pasaran los anos y siempre habra monjes que lo cantaran'.
Regresaron a Barcelona, donde permanecieron tres dias mas. Tomaron la Golondrina hasta el rompeolas, donde Lourdes oyo por primera vez el mar.
– Y esas olas, son muy grandes?
– No, esas no… Hoy el mar esta tranquilo.
– Hay muchos barcos?
– Muchos… Un dia de estos habra canje de prisioneros y las naves se estan preparando.
Por las calles oian el sonsonete 'Cien iguales para hoy' que cantaban los ciegos.
– Gracias a mi madre -comento Lourdes- me he librado de eso -y pregunto si aquellos ciegos llevaban un perro.
– La verdad es que no me he fijado, pero creo que no.
Lourdes se empeno en ir a los toros. Los diestros eran Pepe Bienvenida, Pepe Luis Vazquez y Mario Cabre. Mario Cabre estuvo sensacional y Cacerola le dijo a su mujer: 'Ademas de matador, es poeta'. Lourdes intento imaginarselo. 'Las mujeres se vuelven locas por el'. Los oles le sonaron a gloria, aunque le sorprendio que los bufidos de los toros no expresaran mayor tortura.
– Comprame un libro de poesias de Mario Cabre y me las lees en casa…
A su modo, Lourdes tambien era poeta. Le habia dictado versos naif a su madre y gracias al Braille tuvo ocasion de leer La vaca cega, de Maragall y poemas de Sagarra. Cacerola no entendia de versos. Solo se acordaba de un par de lineas que le recito Rogelio dedicadas a las chicas de los 'putodromos': La honra perdi, pero vivo superior.
Lastima que Lourdes no pudiera ver la Sagrada Familia y otras obras de Gaudi. Cacerola habia oido hablar tanto del arquitecto al que mato un tranvia que contemplo aquel templo y La Pedrera como si fueran la Acropolis. A veces el muchacho pensaba: 'No seria posible que yo le diera un ojo a Lourdes? Un trasplante?'. Se hablaba de ello, pero, por el momento, nada podia hacerse. Lourdes lo apretaba contra si. 'Gracias. Se que lo harias… Eso me basta para ser feliz'.
