La primera embestida fue cruenta, en cinco lugares simultaneos. Con olas de dos metros y vientos de traves de 28 nudos. Los seres anfibios aliados pisaron tierra francesa y la poblacion recien liberada empezo a entonar sus cantos. Sin embargo, se habia producido un hecho que mantenia en vilo al general Sanchez Bravo, a su hijo el capitan y al coronel Romero: por fin el arma secreta alemana habia hecho su aparicion. Se trataba de las bombas voladoras V-I, tan impacientemente esperadas por Hitler. Las primeras se desviaron de su ruta y solo una cayo en Londres. Pero dos dias despues la punteria era mejor. Se lanzaron 244 misiles, de los cuales 73 sobre Londres. El sistema de pilotaje era automatico y rudimentario, la imprecision muy grande, pero la explosion era poderosa y los danos muy importantes. Desde 1943, Londres se habia librado practicamente de la guerra aerea; ahora volvia a entrar en ella y el choque fue doloroso… La poblacion parecio tener menos animo. El caracter impersonal de la nueva arma producia un efecto demoledor. Hitler creia que Inglaterra, asustada por esta nueva arma, imploraria la paz; pero los avances aliados en tierras francesas continuaban, aunque con mayor resistencia de la esperada. Una tempestad de verano azoto las costas, retrasando la puesta en marcha de su plan de ataque. Afortunadamente no era un ciclon. Entretanto, Hitler prometio el proximo lanzamiento de la V-II, mas demoledora aun que la V-I.
Durante dias se lucho en el sector de Caen. Caen era el camino de Paris. La artilleria naval, la artilleria terrestre y la aviacion bombardeaban la ciudad. Por fin la defensa ceso y Caen fue ocupado. Ante la lentitud de las operaciones, los ingleses culpaban a Eisenhower y los americanos criticaban a Montgomery.
Los ejercitos alemanes estaban desmoralizados porque comprendian que tarde o temprano todo se derrumbaria. Argumento totalmente a favor de quienes creian que la solucion estaba en matar a Hitler. Sin embargo, entre los 'amotinados' habia ciertas vacilaciones. Todos habian jurado: 'Juro ante Dios una ndelidad incondicional al Fuhrer… y en todo momento estare dispuesto a dar la vida por este juramento sagrado'. Otros temian hacer de Hitler un martir y otros pensaban que seria una punalada por la espalda ante un adversario que no admitia otra salida de la guerra que una rendicion sin condiciones.
Superados los escrupulos se eligio para la ejecucion del plan al conde Claus Schenk von Stauffenberg, a quien una mina habia arrancado el brazo derecho, el ojo izquierdo y dos dedos de la mano izquierda. Estaba dispuesto a morir el, kamikaze, para que esta vez no fallara el intento.
Marta fue al hotel del Centro a visitar a Paul Gunther, consul aleman. Lo encontro en su habitacion, sentado y meditabundo en un sillon rojo desde el cual habia brindado muchas veces con sus ayudantes por la victoria nazi. El hombre estaba abatido. Gigante con pies de barro. Ni siquiera sus perros estaban alli. Tal vez se hubieran ido a Normandia a luchar contra el desembarco aliado.
La muchacha advirtio que el consul ni tan solo se esforzaba por disimular.
– Las cosas van mal, verdad? -inquirio.
– Pues…, si. Las cosas van mal -admitio el consul, pegando subitamente un bastonazo en el suelo.
Tuvo un ataque colerico. Habia confiado tanto en la V-I y en la V-I I! Y ahora resultaba que cada bomba volante solo mataba a una persona y heria a cinco. De hecho, el 'robot' -asi lo llamaba Paul Gunther-, pese a que avanzaba a una velocidad de 600 kilometros, ocasionaba menos dano directo que una bomba de 1000 kilos. Ahora bien, un robot podia llegar a cualquier hora del dia o de la noche, lo que obligaba a estar en constante tension. Paul Gunther tambien habia confiado en el Muro del Atlantico, que habia visitado una vez. 'Una verdadera ciudad subterranea, movida totalmente por electricidad y con la mas moderna instalacion, no solo para defender el terreno sino la vida de los soldados. En las entranas de esta ciudad habia grandes cocinas y comedores, hospital, depositos de municiones y viveres, cuadras, garajes, etc. Y todo esto habia saltado como si fuera de papel'.
A mas de esto, la Resistencia francesa -los maquis-, que hasta el momento no habia dado mas que esporadicos golpes, aparecia a plena luz. Los maquis causaban mucho dano en la retaguardia. En cualquier lugar podia haber una mina o estallar un coche o un tren. Y la aviacion aliada dejaba caer toneladas de octavillas invitando a los franceses, y a los italianos!, a sublevarse contra el III Reich. La BBC llamaba heroes a estos hombres, la mayoria del Partido Comunista, con injertos espanoles -guerrilleros-, que solian ser anarquistas. 'Quien sabe si en estos momentos hay maquis gerundenses luchando con esta pandilla de asesinos'. Marta no pudo por menos que evocar la figura de Jose Alvear.
Marta queria agarrarse a alguna esperanza.
– Pero, no ve usted ninguna posible solucion? Lo que me esta diciendo es gravisimo!
Paul Gunther se llevo los dos indices a los labios y movio la cabeza de derecha a izquierda.
– Pues, la verdad, no… -Marco una pausa-. Aunque el Fuhrer es un genio y a lo mejor sera el quien diga la ultima palabra…
El tono del consul era tan poco alentador que Marta salio de alli completamente desmoralizada. Se fue a Falange a ver a Mateo. Este, sorprendentemente, estaba de buen humor. Confiaba en la V-I y en la V-II. Confiaba en que Hitler tenia preparada la V-III. Ademas, eso de los maquis era una filfa. Lo que hacian la mayoria era emborracharse en las bodegas, saquear a los ricos y dedicarse a la francachela. 'Exactamente lo que hicieron aqui'. Y mataban sin discriminacion. Con excesos que habian obligado al mismo De Gaulle a dirigirse a ellos por radio pidiendoles cordura. Cordura! La mayoria eran comunistas y lo que deseaban era que Rusia ocupara Alemania y llegara hasta Francia al mando de algun general cuyo nombre terminara en ov.
– Espera, Marta, espera… Tambien los aliados parecian vencidos y ya ves. Por que no va a producirse ahora la contrapartida? A lo mejor Rommel cede terreno ex profeso para lanzarse luego como un tigre sobre las bolsas que hayan quedado atras… Los aliados tienen sus bases de aprovisionamiento al otro lado del canal, en Inglaterra. A mi no me gustaria luchar en estas condiciones, con el mar a la espalda, contra la clarividencia de Hitler y la experiencia de los generales alemanes.:
Mateo estaba de buen humor, a pesar de todo, porque veia a Pilar recuperada del trauma… y porque habia aprobado el segundo curso de Derecho! Las lecciones del profesor Civil -y su uniforme- obraron el milagro. Mas que nunca estaba decidido a modificar sus planes de vida y compartir la Falange con el hogar. Ello habia euforizado a Pilar, a la que de repente habian entrado ganas de ir al cine. Se tragaba las peliculas americanas como si fuera una subdita de Eisenhower. Y el NO-DO la tenia encantantada por las noticias que daba y por la rotunda voz del locutor, Matias Prats. Por cierto, que Mateo le dijo que quien doblaba a Mickey Rooney en las peliculas era una mujer.
– Como! Esto es una estafa…
– Nada de eso, Pilar. En los doblajes se hacen toda clase de combinaciones. Viejos que tienen voz de nino, ninos que tienen voz de viejos. Como en la vida. Los que doblan tienen que ser un poco ventrilocuos, comprendelo…
Mateo, desde que habia visitado a Nunez Maza, buscaba en que apoyarse para recobrar del todo el optimismo. El camarada Montaraz fue su eficiente lazareto. Leyo el Ideario y descascarolo un cacahuete. 'Nada. Literatura barata… Suponiendo que el Caudillo haya leido esto, le habra dado un atracon de risa. A estas alturas de la guerra y de la complejidad internacional querer dar lecciones desde un hotel de Caldetas…! Hasta aqui podiamos llegar -El camarada Montaraz se mantuvo en sus trece y anadio cambiando el tono de la voz-: Te repito lo que te dije la pftiila vez cuando hablamos de la destitucion de Nunez Maza; yo lo hubiera llevado al paredon'.
El tono del camarada Montaraz era tan neutro que Mateo se estremecio. Todavia resonaban en sus oidos las palabras de Nunez Maza: 'Lo que ocurre es que vosotros vivis en provincias y no conoceis Madrid'. Al camarada Montaraz no podia decirsele eso. Iba a Madrid con frecuencia y tenia alli al ministro Giron, gracias al cual habia sido invitado a la ultima caceria de Franco, en la que, efectivamente, advirtio la presencia de algunas alimanas que hablaban de negocios.
– Es inevitable, te das cuenta? Acuerdate de aquello del panal de rica miel…
– Cuentame cosas de Madrid… -le suplico Mateo. El gobernador le miro y su rostro adquirio una expresion comica.
– Hala! Voy a contarte una historia que no es de ciencia-ficcion… Cuando hace poco murio en Madrid el embajador aleman Hans Adolf von Moltke, que resultaba incomodo porque queria la intervencion de Espana, se le hizo un solemne entierro. Como era de esperar, el embajador ingles, lord Samuel Hoare, que nos querria ver a
