CAPITULO XXV
GUERRA EN EL PACIFICO. El general Mac Arthur, al huir de la isla Corregidor en marzo de 1942 proclamo: 'Volvere…' Por aquel entonces nadie le dio credito, puesto que los japoneses habian sorprendido y machacado a los norteamericanos en Pearl Harbour. Pero en los ultimos meses de 1944 la aviacion de los Estados Unidos lanzo millares de toneladas de bombas sobre las islas Filipinas, preparando el desembarco.
Mac Arthur cumplio su palabra. En el golfo de Leyte tuvo lugar la mas grande batalla maritima de la historia. Era el corazon del gran archipielago, paso previo para la ocupacion de la isla Luzon y de su capital, Manila. Ante Iwo Jima, penoso y desolado, se concentraron 800 barcos estadounidenses, escoltados por varios acorazados y portaaviones, entre ellos el Franklin, el Enterprise, el Saratoga… En el momento preciso llegaron los kamikaze. La idea de los aviones -de los pilotos- suicidas habia germinado en el Japon ya antes de la guerra. No era el resultado de una propaganda reciente. Para todos los japoneses de la casta samurai y para un inmenso numero de plebeyos japoneses, no habia fin mas deseable que la muerte deliberadamente aceptada en servicio de la patria. La gloria aqui abajo y el acceso al paraiso de los antepasados eran su recompensa inmediata.
Los voluntarios para el cuerpo de kamikaze se presentaron en numero elevadisimo. Una vez admitidos, eran objeto de privilegios y honores especiales, cuyo esplendor daba lustre tambien a sus familias. En vida, ya eran heroes nacionales. En el momento de su ataque supremo, estaban autorizados a vestir ropajes de ceremonia tradicionales: vestidos de blanco, el color del luto entre los japoneses. Pronto cayeron tres aviones sobre el puente del Saratoga, que tuvo que retirarse y dos sobre el Bismarck Sea, que se hundio lentamente. Ademas, en la base del cono volcanico situado al suroeste de la isla habia unos 800 blocaos con japoneses en su interior dispuestos al contraataque. Se penso en el empleo del gas contra esas tumbas horadadas en las rocas, pero el temor de las represalias japonesas aconsejo desistir. Se utilizaron lanzallamas, trinitrotolueno, morterazos y cohetes lanzados por los aviones o por los camiones. Se necesitaron 26 dias para avanzar 9 kilometros.
Por fin empezo a despejarse la situacion y Mac Arthur, en medio de una lluvia torrencial, se dirigio a los nativos: 'Filipinos, ya me teneis de nuevo entre vosotros. Por la gracia de Dios todopoderoso, nuestras fuerzas han vuelto a poner pie en el suelo de Filipinas, un suelo ya consagrado por la sangre de nuestros dos pueblos… Unios a mi. Que el espiritu invencible de Batan y de Corregidor sea con vosotros… Levantaos y luchad. Luchad en cada ocasion favorable. Por vuestras familias y vuestros hogares, luchad!'.
Poco despues la batalla decisiva se inclino del lado de Mac Arthur, quien entro en Manila con todas sus fuerzas. Los japoneses, al retirarse, hicieron gala de una extrema crueldad, en especial contra las posesiones espanolas. Asesinatos a mansalva en el consulado. Mostraron particular violencia contra las religiosas, de las que perecieron mas de cincuenta. Se dedicaron a la destruccion sistematica de la propiedad urbana espanola y causaron grandes destrozos en la Compania General de Tabacos de Filipinas.
Tales noticias llegaron a Gerona y Matias le dijo a Ignacio:
– Ya lo ves, hijo… Eso de las religiones orientales, que te tienen chiflado, me esta resultando sospechoso. Como se llama la religion japonesa?
– Sintoismo…
– Lo que sea… Pues vaya! Se ve que Espana se les indigesto y han entrado a sangre y fuego contra nosotros -Matias continuo-: Supongo que ahora quitaras de tu despacho esa imagen de Buda que se contempla el ombligo…
– Por Dios, padre! Eso no tiene nada que ver…
El doctor Chaos habia ampliado considerablemente la clinica que llevaba su nombre. Formaba un equipo bastante completo, junto con dos internistas, doctores Casellas y Rovira, ambos pertenecientes a familias gerundenses y que tenian, aparte, su consulta particular. Completando el cuadro, Moncho, el anestesista Carreras -pieza fundamental- y una serie de monjas y enfermeras disciplinadas. Por el jardin de la clinica se paseaba Goering, el perro, cada dia mas fuerte y salvaje.
Buena etapa la del doctor, tan inmerso en su trabajo, principalmente con los refugiados de la guerra, que parecia haber olvidado su pecado capital. Ya no se abalanzaria sobre Rogelio ni sobre el Nino de Jaen. Se habia concedido una tregua, a pesar de que el doctor Andujar meneaba la cabeza y le decia a Solita: 'Cualquier dia volvera a las andadas'.
Habia organizado un par de ciclos de conferencias sobre cultura general, complaciendo con ello al camarada Montaraz, que mas que nunca queria 'distraer' a la gente. Fracaso total. Apenas veinte asistentes, siempre los mismos. El propio doctor Chaos las califico de 'monologos tristes para auditorios mudos'. El camarada Montaraz le propuso hacerse cargo de un par de emisiones semanales radiofonicas, pero el doctor rechazo. 'Ahi esta el doctor Andujar, con sus Pildoras para pensar, que satisface a toda mi posible clientela…'
Con todo y con eso, la fama del doctor Chaos iba extendiendose porque con su bisturi y sus guantes de goma habia salvado muchas vidas. Por Navidad recibio en casa toda suerte de regalos. Su fama llego hasta Nunez Maza, en Caldetas, donde este se debatia en un estado progresivamente inquietante, aunque conservaba toda su lucidez y toda su fibra temperamental.
Nunez Maza le pidio a Mateo -este le visitaba de vez en cuando-, que mediara ante las autoridades para que el doctor Chaos le echara un vistazo. Mateo se ocupo con exito de la tarea, y consiguio el beneplacito de los gobernadores de Barcelona y Gerona para que el falangista disidente pudiera trasladarse a Gerona y quedarse alli unos dias si la exploracion lo hacia necesario.
– A ti no te puedo negar eso -le dijo el camarada Montaraz a Mateo-. Pero que conste que a mi este bicho no me gusta ni pizca.
Tampoco le gustaron ni pizca a Moncho los bichitos que descubrio con el microscopio y que hallo en el cuerpo de Nunez Maza. El diagnostico fue tuberculosis y la unica solucion, la estreptomicina. El doctor Chaos le dijo a Nunez Maza:
– Tardare de cuatro a seis dias en encontrar la dosis que te conviene. Donde quieres esperar? Aqui hay un lecho para ti…
Nunez Maza, que no habia perdido la potencia de su voz, aunque expectoraba de vez en cuando, contesto rapidamente:
– Prefiero esperar en casa de Mateo…
Fue tan contundente que Mateo no pudo oponerse. Ademas, y al margen de sus diferencias ideologicas, no podia olvidar el curriculum de aquel camarada ex consejero nacional y que tanta compania le hizo en el hospital de Riga. Asi que le dijo a Pilar:
– Prepara una cama para Nunez Maza… Pasara aqui una semanita.
Pilar se quedo asombrada. Sabia de Nunez Maza todo lo que habia que saber y no comprendia que Mateo hubiera tomado semejante decision. Mateo era consciente de ello. En el fondo, estaba un poco cansado de odiar… Una vez le habia oido a Cefe, el pintor: 'Odiar no conduce a nada'. Y otra vez a Moncho: 'Odiar es una lata. Entre la palabra adversario y la palabra enemigo hay una distancia que los ex combatientes deberiamos recorrer'.
El recorrio esta distancia acogiendo en su hogar a Nunez Maza. Este se mostro encantado, aunque desde el primer momento sus incisivos ojos se clavaron en Pilar y penso para si: 'Una nina. Es una nina…' No dijo nada y se alojo en la habitacion que le habian destinado y no quiso acercarse a Cesar para no contagiarle.
– Le dedicaria mi mejor soneto, pero vuestro hijo no tiene la culpa de que mi infeccion sea contagiosa…
Este era el unico punto que Pilar le habia exigido a Mateo, puesto que Moncho fue contundente: 'Que no lo tome en brazos. Que no le de ningun beso… Ya comprendeis'.
Nunez Maza se instalo en aquel hogar con una sensacion casi dulce… Estaba acostumbrado a las isbas, a las fondas y hoteles asepticos. La chimenea ardia en casa de Pilar, porque un camion de Falange les traia los troncos necesarios. A pesar de eso, de pronto notaba frio. Pilar le traia una manta y con ella se cubria las rodillas.
– Estoy hecho un vejete… Pero si ese medicamento llega, menguis dara mucho juego aun.
Las discusiones con Mateo empezaron a ser la tonica dominante. Desde la primera vez que se entrevistaron en Caldetas los hechos le habian dado la razon a Nunez Maza: habia caido Filipinas -la poblacion, loca de alegria
