– Bueno… -dijo Nils Langeby despues de que el jefe permaneciera un rato en silencio.
– Me pregunto que te pareceria continuar trabajando en el periodico como freelance…
Ya lo habia dicho. Sono como una pregunta perfectamente normal, pronunciada con un tono de voz normal. El director se esforzo por parecer tranquilo y sosegado.
Nils Langeby no entendio nada.
– ?Freelance? Pero… ?por que? ?Yo soy fijo!
El director se levanto y fue a buscar un vaso de agua al escritorio.
– Si, ya se que eres fijo, Nils. Llevas trabajando aqui muchos anos, y puedes continuar diez o doce anos mas, hasta que te jubiles. Lo que te ofrezco es que trabajes de una forma mucho mas libre durante los ultimos anos de tu vida laboral.
Nils Langeby le miraba desconcertado.
– ?Que quieres decir? -pregunto. La mandibula le colgaba y hacia de su boca un agujero negro.
Schyman resoplo y se sento de nuevo en el sillon con el vaso en la mano.
El reportero se quedo con la boca abierta y parpadeo un par de veces.
– ?Mierda! -exclamo-. ?Que cono es esto?
– Justamente lo que te digo -respondio el director cansado-. Una oferta de una nueva forma de contrato laboral. ?No has pensado nunca en cambiar?
Nils Langeby cerro la boca y cruzo las piernas. Mientras asimilaba la inaudita situacion que caia sobre su cerebro, su mirada vago por el edificio de oficinas de enfrente, apreto los dientes y trago.
– Podriamos ayudarte a buscar una oficina. Te garantizamos un sueldo de cinco dias de contrato
– ?Es esa puta! ?Verdad? -exclamo Nils Langeby excitado.
– ?Perdona? -contesto Anders Schyman y perdio algo de su compostura.
Langeby aparto la mirada del director, y Schyman casi se cayo hacia atras al ver todo el odio que alli habia acumulado.
– ?Ese cono! ?Esa puta! ?Esa arpia! Es ella quien esta detras de todo esto, ?verdad?
– ?De que hablas? -dijo Schyman notando que alzaba la voz.
El reportero apreto los punos y respiro agitadamente por la nariz.
– ?Diablos, diablos, diablos! -clamo-. ?Ese cono de mierda me echa!
– No he hablado de despido -comenzo Schyman.
– ?Una mierda! -bramo Langeby y se levanto con tanto impetu, que su gran barriga se balanceo. Tenia el rostro completamente rojo y apretaba los punos.
– Sientate -dijo Schyman friamente y en voz baja-. No hagas esto mas desagradable de lo que es.
– ?Desagradable? -voceo Langeby y Schyman tambien se levanto. El director dio dos pasos hacia Langeby y se quedo a veinte centimetros de su rostro.
– Sientate, hombre, deja que termine -replico.
Langeby no hizo caso, sino que fue hasta la ventana y miro a traves de ella. Estaba despejado y hacia frio; el sol brillaba sobre la embajada rusa.
– ?A quien te refieres al utilizar expresiones sexuales malsonantes? -pregunto Schyman-. ?Es a tu jefa directa, Annika Bengtzon?
Langeby emitio una carcajada corta y triste.
– Mi jefa directa, Dios mio, si. Me refiero a ella. El cono mas incompetente que he conocido. ?No entiende nada! ?No sabe nada! Se esta volviendo insoportable con toda la redaccion. ?Eva-Britt Qvist piensa lo mismo! Le chilla y le grita a las personas. Ninguno de nosotros entiende por que le han dado ese puesto. No tiene ni aplomo, ni autoridad, ni ninguna experiencia como maquetista.
– ?Experiencia como maquetista? -dijo Anders Schyman-. ?Eso que tiene que ver?
– Todos saben que paso con ese hombre que murio, lo debes saber. Ella nunca habla de ello, pero todos lo saben.
El director respiro con los orificios nasales bien abiertos.
– Si te refieres al incidente ocurrido antes de que Annika Bengtzon fuera contratada, el tribunal dictamino que habia sido un accidente. Es una mezquindad sacar eso -respondio friamente.
Nils Langeby no contesto sino que se balanceo sobre los talones y lucho por contener las lagrimas. Schyman decidio golpear y atacar.
– Me parece sorprendente que te expreses de esta manera sobre tu jefa -prosiguio-. El hecho es que exabruptos como los que acabas de pronunciar pueden acabar en una amonestacion por escrito.
Nils Langeby no reacciono, sino que continuo balanceandose junto a la ventana.
– Deberiamos poder discutir sobre tu trabajo en el periodico, Nils. El supuesto articulo de ayer era una autentica catastrofe. No seria razon para darte un aviso, pero ultimamente has demostrado varias veces una falta total de juicio. Otro ejemplo: tu articulo del domingo sobre que la primera bomba fuera una accion terrorista. No has podido senalar una sola fuente.
– No tengo por que revelar mis fuentes -replico Langeby sofocado.
– Si a mi, joder, yo soy el responsable de este periodico. Si tu estas equivocado el responsable soy yo, ?todavia no sabes eso despues de todos estos anos?
Langeby continuo balanceandose.
– Todavia no he hablado con el sindicato -dijo Schyman-, queria hablar primero contigo. Podemos hacer esto de la manera que quieras, con o sin el sindicato, con o sin conflictos. Tu decides.
El reportero se encogio ostentosamente de hombros pero no respondio nada.
– Puedes continuar ahi de pie o puedes sentarte y dejar que te explique lo que he pensado.
Langeby dejo de balancearse, dudo un segundo pero luego se dio la vuelta lentamente. Schyman observo que habia llorado. Los dos hombres se volvieron a sentar de nuevo en los sofas.
– No quiero humillarte -prosiguio el director bajando el tono de voz-. Quiero que esto se haga de la mejor manera posible.
– No puedes despedirme -gangueo Nils Langeby.
– Si que puedo -aseguro Schyman-. Nos costaria tres pagas anuales en la magistratura de trabajo, quiza cuatro. Seria una jodida marana de infamias y feas y mezquinas acusaciones que ni tu ni el periodico se merecen. Seguramente tu nunca mas volverias a encontrar trabajo. El periodico apareceria como un lugar de trabajo duro y sin corazon, pero eso no es tan importante. Puede que hasta sea bueno para nuestra reputacion. Podriamos motivar la razon de tu despido. Recibirias rapidamente, hoy mismo, un aviso por escrito. Nos remitiriamos a el. Sostendriamos que saboteas la publicacion, que hostigas y pones trabas a tu jefa directa con palabrotas e insultos sexuales. Mostrariamos tu incompetencia y mal juicio, con solo referirnos a lo que ha pasado estos ultimos dias y contar tus articulos en nuestro archivo. ?Cuantos pueden ser durante los ultimos diez anos? ?Treinta? ?Treinta y cinco? Eso da unos tres articulos y medio al ano, Langeby.
– Tu dijiste… tu dijiste el sabado que yo todavia continuaria escribiendo titulares para el
Anders Schyman resoplo.
– No, en absoluto. Por eso te ofrezco que continues en el periodico bajo otra forma de contrato. Te ayudamos a montar una empresa, un local y compramos cinco dias de tu tiempo al mes durante cinco anos. Los honorarios diarios como periodista freelance son de dos mil quinientas coronas por dia, ademas de vacaciones y seguridad social. Eso te asegura mas de la mitad de tu sueldo durante cinco anos, ademas de poder trabajar cuanto quieras para otros.
Langeby se seco los mocos con el dorso de la mano y miro fijamente a la alfombra. Despues de un momento de silencio dijo:
– ?Y si cojo otro trabajo?
– Entonces podemos arreglar que el dinero se te pague como indemnizacion, 169.500 coronas por ano o 508.500 por tres anos. No podemos pagar mas como compensacion.
– ?Tu dijiste cinco anos! -profirio Langeby, repentinamente combativo.
– Si, pero entonces trabajaras para nosotros. El contrato de freelance no es ningun contrato blindado. Esperamos que trabajes para nosotros, si bien de otra manera.
