Langeby volvio a dirigir la mirada hacia la alfombra. Schyman espero un rato, luego paso al siguiente estadio, la cura.

– Me he dado cuenta de que ya no estas contento en la redaccion. No te has acostumbrado a los nuevos tiempos. Me da pena que estes descontento con la transformacion de tu lugar de trabajo. Esta es una forma ventajosa de conseguir una buena base para comenzar una nueva carrera como autonomo. No estas a gusto trabajando con Annika Bengtzon y me parece lamentable. Pero Annika se queda, tengo grandes planes para ella. No estoy de acuerdo en absoluto con tu evaluacion de ella. Me parece que es atrevida y muy inteligente. A veces explota con facilidad, pero eso cambiara con el tiempo. Ultimamente ha estado sometida a una fuerte presion, en parte por tu culpa, Nils. Yo quiero conservar vuestra competencia en el periodico, y creo que un contrato de este tipo puede ser bueno para todos…

– 508.500 son solo dos pagas anuales -indico Nils Langeby.

– Si, son dos pagas anuales enteras, y te las damos sin peleas ni malas palabras. Nadie necesita saber nada del dinero. Solo tienes que anunciar que das un paso mas en tu carrera y te haces autonomo como freelance. El periodico lamentara la perdida de un colaborador tan experimentado, pero apreciara que continues trabajando para nosotros como colaborador…

Nils Langeby miro al director con una mueca de intenso desprecio.

– ?Joder! -prorrumpio-. Eres mas falso y servil que una serpiente. ?A la mierda!

Nils Langeby se levanto sin decir una palabra mas y salio por la puerta. La cerro de un portazo y Anders Schyman oyo alejarse sus pasos en la redaccion.

El director fue hacia la mesa y bebio otro vaso de agua. La ultima pastilla habia conseguido que el dolor de cabeza se suavizara, pero todavia notaba sus martillazos en las sienes. Dio un profundo suspiro. Esto estaba saliendo muy bien. La cuestion era si no habia ganado ya. Una cosa estaba clara, Nils Langeby tenia que irse. Se iria de la redaccion y no volveria a poner un pie en ella. Desgraciadamente nunca renunciaria por las buenas. Continuaria apestando el aire de la redaccion durante doce anos mas sin hacer otra cosa que sabotear.

Schyman se sento en la silla del escritorio y miro hacia la embajada. Varios ninos intentaban deslizarse en trineo por un monticulo de barro en la parte delantera.

Por la manana el director general le habia garantizado que podria disponer de parte del presupuesto para poder despedir a Nils Langeby ofreciendole hasta cuatro pagas anuales. Seria mas barato que pagarle doce, que es lo que le correspondia si se quedaba. Si Nils Langeby fuera algo listo, que no lo era, deberia aceptar la oferta. Si no lo hacia, tenia a mano otros metodos. Se le podia destinar al turno de manana como corrector, por ejemplo. Por supuesto, habria negociaciones sindicales y un escandalo, pero el sindicato no podria evitarlo ni podria decir que la empresa habia cometido una falta formal. Como reportero, se presuponia que estaba capacitado para trabajar como corrector de textos, asi que no deberia haber ningun problema.

El sindicato, sobre todo, no tendria nada que discutir. Anders Schyman solo le habia hecho una oferta al reportero. En este trabajo era corriente ofrecer a los reporteros indemnizaciones por despido, aunque no se habian dado muchos casos en este periodico. Todo lo que el sindicato de periodistas podia hacer era apoyar a su afiliado durante la negociacion e intentar que el acuerdo le fuera lo mas favorable posible.

Si todo se fuera a la mierda, el abogado del periodico, un experto en convenios laborales, estaba preparado para un duro proceso en la magistratura de trabajo. El sindicato de periodistas se presentaria como parte y asesoraria a Langeby en el juicio, pero el periodico no podia perder. Lo unico que Schyman perseguia era deshacerse de este tio de mierda, y lo conseguiria.

El director tomo un trago de agua, cogio el telefono y le dijo a Eva-Britt Qvist que viniera. La noche anterior le habia leido la cartilla seriamente a Spiken, que ya no volveria a dar mas problemas. Lo mejor era cogerlos a todos al mismo tiempo.

La llamada de Leif, el informante, llego a la redaccion a las once cuarenta y siete, solo tres minutos despues de que el hecho tuviera lugar. Fue Berit quien la recibio.

– Stockholm Klara ha volado por los aires; hay cuatro heridos por lo menos -anuncio el informante y colgo. Antes de que la informacion llegara al cerebro de Berit, Leif ya habia llamado al otro periodico. Tenia que ser el primero, de otro modo no habria dinero.

Berit no colgo, sino que pulso la tecla de conexion un instante, luego marco el numero directo de la central de alarmas de la policia.

– ?Es cierto que ha habido una explosion en la terminal de Correos? -pregunto rapidamente.

– Todavia no sabemos nada -respondio un policia totalmente estresado.

– ?Es verdad que ha explotado? -dijo Berit.

– Eso parece.

Colgaron y Berit tiro el resto de su bocadillo del almuerzo en la papelera de reciclaje de papel.

A las doce Radio Stockholm fue la primera en difundir la noticia al publico.

Annika abandono Tungelsta con una especie de extrano calor espiritual. La mente tiene, a pesar de todo, una fantastica capacidad para sobreponerse. Agito la mano hacia Olof Furhage y su Alice al doblar hacia Alwagen, cruzo lentamente los encantadores bloques de casas hacia la carretera 257. Aqui si que podria vivir. Paso por Krigslida, Glasberga y Norrskogen camino al cruce de Vasterhaninge y la autopista a Estocolmo.

Cuando estuvo en el carril correcto de Nynasvagen cogio el movil, que seguia en el asiento del copiloto. «Llamada perdida» decia la pantalla, pulso «mostrar numero» y vio que la centralita del periodico la habia buscado. Resoplo ligeramente y dejo el telefono en el asiento. «Joder, que bien que ya casi fuera Navidad.»

Puso de nuevo la radio y canto con Alphaville Forever Young.

Justo despues de la salida a Dalaro el telefono sono de nuevo. Resoplo y bajo el volumen, se puso el auricular en el oido y pulso «contestar».

– ?Annika Bengtzon? Hola, soy yo, Beata Ekesjo, hablamos el martes. Nos conocimos en el pabellon deportivo y te llame anoche…

Annika gruno interiormente: «?la pirada jefa de obra!».

– Hola -respondio Annika y adelanto a un camion ruso.

– Bueno, me preguntaba si tienes tiempo para hablar conmigo un momento.

– En realidad no -dijo Annika y volvio a situarse en el carril de la derecha.

– Es muy importante -contesto Beata Ekesjo.

Annika volvio a resoplar.

– Vaya, ?y de que se trata?

– Creo que se quien asesino a Christina Furhage.

Annika estuvo a punto de salirse por la cuneta.

– ?Lo sabes? ?Como puedes saberlo?

– He encontrado una cosa -contesto Beata Ekesjo.

El cerebro de Annika iba a mil por hora.

– ?Que es?

– No puedo decirtelo.

– ?Has hablado con la policia?

– No, queria ensenartelo primero.

– ?A mi? ?Por que?

– Porque tu has escrito sobre esto.

Annika aminoro la velocidad para poder pensar y fue rapidamente adelantada por el camion ruso. Una nube de nieve lleno la carretera.

– No soy yo quien investiga el asesinato, es la policia judicial.

– ?No quieres escribir sobre mi?

La chica no se daba por vencida; al parecer queria salir en el periodico.

Annika sopeso los pros y los contras. La tia estaba chiflada, seguramente no sabia una mierda y ella queria irse a casa. Pero al mismo tiempo no podia colgar cuando alguien llamaba revelando la solucion de un asesinato.

– Dime lo que has encontrado y asi sabre si puedo escribir sobre ello.

La nube de nieve era muy espesa. Annika paso al carril de la izquierda y adelanto de nuevo al camion

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