ruso.

– Te lo puedo ensenar.

Annika resoplo en silencio y miro el reloj: la una menos cuarto.

– Bueno, ?donde lo tienes?

– Aqui, en el estadio olimpico.

El coche paso Trangsund y Annika se dio cuenta de que pasaria junto al estadio Victoria de camino al periodico.

– Okey. Estare ahi en quince minutos.

– ?Bien! -contesto Beata-. Te espero en la explanada…

El telefono emitio tres cortos pitidos y la conversacion se corto. La bateria estaba agotada. Annika comenzo a rebuscar la otra bateria en el fondo de su bolso, pero dejo de hacerlo al meterse sin querer en el carril de aceleracion. El movil tendria que esperar hasta que saliera del coche. Subio el volumen de la radio de nuevo y se alegro al descubrir que acababa de empezar la vieja cancion feminista de Gloria Gaynor I Will Survive:

First I was afraid,

I was petrified,

Kept thinking I could never live without you by my side,

But then I spent so many nights thinking how you did me wrong,

And I grew strong,

And I learned how to get along…

Muchos periodistas y fotografos ya habian tenido tiempo de presentarse en Stockholm Klara cuando Berit y Johan Henriksson llegaron. Berit entorno los ojos para ver la fachada futurista: el sol reverberaba sobre el cristal y el cromo.

– Nuestro Dinamitero se renueva -dijo ella-. Antes no habia utilizado cartas bomba antes.

Henriksson cargaba sus camaras con carretes de pelicula al mismo tiempo que subian las escaleras de la entrada principal. Los otros periodistas esperaban en el luminoso vestibulo. Berit miro a su alrededor cuando entro. El edificio era un tipico complejo de los anos ochenta de marmol, escaleras mecanicas y techos altisimos.

– ?Hay alguien del periodico Kvallspressen? -pregunto un hombre junto a los ascensores.

– Si, aqui -respondio Berit.

– ?Puede ser tan amable de seguirme? -pregunto el hombre.

La policia ya no acordonaba la zona, la entrada estaba limpia de nieve y Annika pudo conducir hasta la escalera de la entrada principal del estadio. Miro a su alrededor: el sol deslumbraba tanto que tuvo que entornar los ojos, pero no se veia un alma por ninguna parte. Se quedo sentada con el coche en marcha acabando de escuchar a Dusty Springfield en I Only Wanna be With You. Alguien golpeo la ventanilla y ella se sobresalto.

– Hola, ?Dios, que susto me has dado! -exclamo Annika cuando abrio la puerta.

Beata Ekesjo sonrio.

– No tienes por que preocuparte.

Annika apago el motor y guardo el movil en el bolso.

– No puedes aparcar aqui -informo Beata Ekesjo-. Seguro que te ponen una multa.

– Es que no pienso estar mucho tiempo -protesto Annika.

– No, pero tenemos que andar un rato. Son setecientas cincuenta coronas de multa.

Annika resoplo por dentro.

– ?Donde lo dejo entonces?

Beata senalo.

– Alli, al otro lado del puente peatonal. Te espero aqui.

Annika se volvio a sentar en el coche. «?Por que permito que la gente me de ordenes?», penso mientras conducia por el mismo camino por el que habia venido y aparco entre los otros coches de las casas cercanas. Bueno, le vendria bien caminar unos minutos al calor del sol, esto no ocurria todos los dias. Lo principal era que no llegara tarde a la guarderia. Annika cogio el movil y cambio la bateria. Pito cuando coloco la nueva, «mensaje recibido» comenzo a parpadear en la pantalla. Pulso la C para borrar el texto y llamo a la guarderia. Cerraban a las cinco de la tarde, una hora antes que de costumbre, pero mas tarde de lo que ella pensaba.

Respiro profundamente y se dispuso a cruzar el puente peatonal.

Beata la esperaba, sonrio y su aliento permanecio como una nube blanca a su alrededor.

– ?Que me querias ensenar? -pregunto Annika y se dio cuenta de lo irritada que sonaba su voz.

Beata continuo sonriendo.

– He encontrado una cosa muy extrana alli lejos -informo senalando-. No tardaremos mucho.

Annika resoplo en silencio y comenzo a caminar. Beata la siguio.

En el mismo momento que Berit y Henriksson entraban en el ascensor en Stockholm Klara, Kjell Lindstrom, el fiscal general, llamaba al periodico. Queria hablar con el director y le pusieron con su secretaria.

– Lo siento pero ha salido a almorzar -respondio la secretaria cuando Schyman movio la mano rechazandolo-. ?Puedo dejarle algun mensaje? ?Que? Si, espere un momento voy a ver si puedo pasarle…

La migrana de Schyman no queria desaparecer. Lo que mas ansiaba era tumbarse en una habitacion totalmente oscura y simplemente dormir. A pesar del dolor de cabeza habia llevado a cabo muchas labores constructivas por la manana. La conversacion con Eva-Britt Qvist habia sido increiblemente facil. La secretaria de redaccion habia dicho que pensaba que Annika Bengtzon era una jefa muy prometedora, que la apoyaria de todas las maneras posibles y por supuesto queria colaborar para que el trabajo en la redaccion de sucesos funcionara bajo la direccion de Annika.

– Es el fiscal; insiste mucho -anuncio la secretaria, acentuando la palabra «mucho».

Anders Schyman resoplo y cogio el aparato.

– Vaya, las fuerzas del orden estan en alerta el «dia antes» -dijo-. Aunque os habeis equivocado de papeles, somos nosotros los que tenemos que perseguiros…

– Llamo en relacion con la explosion en Stockholm Klara -interrumpio Kjell Lindstrom.

– Si, tenemos un equipo en camino…

– Lo sabemos, ahora mismo estamos hablando con ellos. La carga iba dirigida a una de sus empleadas, una reportera llamada Annika Bengtzon. Hay que ponerla inmediatamente bajo vigilancia.

Las palabras llegaron a Anders Schyman envueltas en una niebla de Distalgesic.

– ?Annika Bengtzon?

– El envio iba dirigido a ella pero exploto por error dentro de la terminal. Creemos que ha sido enviado por la misma persona que esta detras de las explosiones contra el estadio olimpico y el pabellon de atletismo de Satra.

Anders Schyman sintio que le flaqueaban las piernas y se sento en la mesa de la secretaria.

– ?Dios mio! -exclamo.

– ?Donde esta Annika Bengtzon ahora? ?En la redaccion?

– No, no creo. Salio por la manana, iba a entrevistar a alguien. No la he visto regresar.

– ?Hombre o mujer?

– ?La persona a la que iba a ver? Hombre, creo. ?Por que?

– Es importantisimo que Annika Bengtzon tenga guardaespaldas inmediatamente. No puede quedarse ni en su casa ni en el trabajo hasta que la persona en cuestion sea detenida.

– ?Como saben que la bomba era para Annika?

– Era una carta certificada dirigida a ella. Ahora estamos investigando los detalles. Lo mas importante es que Annika Bengtzon este en un lugar seguro inmediatamente. Hemos enviado una patrulla al periodico y debe de estar a punto de llegar. Ellos se encargaran de llevarla rapidamente a un lugar seguro. ?Tiene familia?

Anders Schyman cerro los ojos y se paso la mano por la cara. «No puede ser verdad», penso, y sintio que toda la sangre habia abandonado su cerebro.

– Si, marido y dos hijos.

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