– Y ya sabemos que una vez la encerramos bajo llaves, ella permanece a salvo dentro siempre -lanzo a Isabella una sombra de su rompedora sonrisa juvenil, pero fue suficiente para ganarle una pequena sonrisa en respuesta.

Pero Sarina se tomaba su roll como protectora de Isabella muy seriamente, y su diversion se desvanecio. Se ceno se profundizo, y cerro la puerta de la habitacion de Nicolai, gritando hacia la expresion interesada del guardia.

– Habria estado perfectamente a salvo si alguien no se hubiera arrastrado al interior de su camara y la hubiera llevado sin acompanante a la noche -dijo ella en reprimenda-. Deben casarse inmediatamente, antes de que los acontecimientos de esta noche salgan a la luz.

Nicolai asintio.

– Pediremos al sacerdote que lleve a cabo la ceremonia tan pronto como pueda arreglarse, tambien yo creo que es lo mejor.

– El mio fratello -le recordo Isabella-. Se molestara si no esta presente para verme casar.

Sarina cloqueo desaprovadoramente.

– Tome la mano del don -indico-. Debo ver sus heridas para saber como tratarlas.

– Tengo noticias de tu hermano -dijo Nicolai, sus dedos se apretaron alrededor de los de Isabella-. Envie a uno de mis pajaros a Don Rivello. El pajaro acaba de volver con un mensaje. El don ha entregado a tu hermano a mi cuidado. Esta enfermo pero en camino. Soy responsable de su comportamiento futuro. -una sonrisa sombria toco su boca, despues decayo, como si la idea de que Don Rivellio le hiciera responsable de alto le hiciera rechinar los dientes y sacara a relucir su instinto depredador.

Hizo una mueca cuando Sarina puso una mezcla de hierbas en una de sus heridas mas profundas. Isabella apreto sus dedos alrededor de los de el.

– Tu hermano entendera que lo mejor es que nos casemos cuanto antes. Su viaje sera lento, ya que su escolta debe viajar a una velocidad segura para el. -Nicolai se llevo la mano de ella al corazon y la presiono sobre su pecho.

– Una vez casados, Nicolai, no intentaras enviarme lejos, ?verdad? -se atrevio a preguntar Isabella, con expresion ensombrecida.

El se arriesgo al desagrado de Sarina abrazando a Isabella cerca de el. Sus labios le rozaron la oreja.

– Deberia. Sabes que deberia. Pero si tu estas dispuesta a arriesgar tu vida, yo lo estoy a arriesgar mi alma. -Eterna condenacion seria lo que mereceria si alguna vez se volvia contra ella.

Sarina fingio no notar que la pareja soltera se arrullaba mientras ella examinaba las laceraciones, extendiendo el balsamo que habia hecho de una mezcla de hierbas.

Mientras el ama de llaves trabajaba, Nicolai sujetaba a Isabella firmemente, descansando la cabeza sobre la de ella. Isabella podia sentir el corazon de el latiendo. Podia sentir cada sobresalto. Se sentia correcto estar entre sus brazos. Se sentia como si ese fuera su sitio. Cerro los ojos, cansada por sus aventuras y calentada por el calor del cuerpo de el.

Desperto sobresaltada cuando Sarina hizo un ruido cloqueante.

– Esta hecho. Diga buenas noches, signorina. Se esta cayendo dormida donde esta.

El don dejo caer un beso en su pelo.

– Duerme bien, Isabella. Pronto arreglaremos todo a nuestra satisfaccion. -Las puntas de sus dedos le rozaron la mejilla antes de dejar caer su mano y retroceder de vuelta a las sombras.

Sarina cogio el brazo de Isabella y la arrastro fuera de la habitacion del don en el momento en que hubo completado su trabajo.

– Podria ser mejor que viera a Isabella solo en mi presencia -recomendo el ama de llaves a su amo con su voz mas severa antes de cerrar firmemente la puerta.

Isabella reia mientras Sarina se apresuraba escaleras abajo y a traves de los salones hacia su propio dormitorio. Deberia haber estado aterrada ante la perspectiva de quedarse en el palazzo, pero se sentia casi mareada de alegria. Sarina le abrio la puerta y ondeo la mano hacia dentro.

– Vaya directa a la cama, senorita, y esta vez, ?quedese ahi! Creo que se esta empezando a aficionar a todas estas intrigas con el don.

– Grazie, Sarina, por ayudar a Nicolai -Isabella se inclino fuera de la habitacion para besar la mejilla del ama de llaves-. Eres una mujer asombrosa.

Sonriendo, Sarina sacudio la cabeza antes de girar la llave en la cerradura.

Isabella palmeo la puerta cuando oyo la llave girar. Nicolai no la habia enviado fuera. Sarina no tenia ni idea de que podia entrar y salir a voluntad.

– ?Donde has estado? -exigio Francesca petulantemente. Reboto sobre la cama, pateo su pie ociosamente, y manoseo la colcha con agitacion nerviosa-. He esperado horas para hablar contigo.

Isabella dio vueltas alrededor.

– Tenia la esperanza de verte. ?Finalmente se donde esta el pasadizo secreto!

Francesca sonrio hacia ella, una sonrisa rapida y misericordiosa que enfatizo la belleza de sus rasgos.

– ?Has estado explorando? Dijeron que no lo harias, pero yo sabia que si. Me encanta tener razon.

– ?Donde estan los interesante gemidos y traqueteos de cadenas esta noche? Todo esta muy tranquilo sin ellos. Ni siquiera estoy segura de que alguien pueda irse a dormir sin su arrullo unico.

Francesca rio alegremente.

– ?Arrullo! Isabella, eso es maravilloso. Les encantara eso. ?Un arrullo! -Batio palmas- ?No te importan entonces? Pensaron que podrias estar enfadada con ellos. Les gusta charlar y gemir pero no si eso te molesta. Yo creo que les hace bien. Les da algo que hacer para divertirse y les hace sentir importantes.

– Bueno, entonces -Giro en circulos en medio de su dormitorio, extendiendo los brazos para abarcarlo todo-. Se parece a la musica. No toda la noche, ya sabes, pero un ratito al menos. La gente… incluso los espiritus, supongo… necesitan algo para mantenerse ocupados. Soy tan feliz. ?Francesca! ?Recuerdas que te hable del mio fratello, Luca? Esta en camino hacia el palazzo. Esta viajando ahora mismo. Te gustara mucho.

– ?De veras? -Francesca levanto la mirada ansiosamente. -?Es joven?

– Un poco mayor que yo, y muy guapo. Es maravilloso, Francesca -Isabella lanzo una sonrisa conspiradora-. Aun no esta casado o comprometido.

– ?Sabe bailar?

Isabella asintio.

– Sabe hacerlo todo. Y cuenta las historias mas maravillosas.

– Podria gustarme, aunque la mayoria de los hombres me molestan. Creen que pueden decir a las mujeres que hacer todo el tiempo.

Isabella rio mientras dejaba caer su bata sobre la silla.

– No digo que el no te diga lo que tienes que hacer. Ciertamente a mi me lo dice todo el tiempo. Pero es muy divertido. -Se deslizo dentro de la cama y tiro de las mantas hasta la barbilla, agradeciendo tenderse. Su cuerpo se relajo instantaneamente- Conoci a la mujer de Sergio Drannacia, Violante, hoy. Es interesante.

Francesca asintio sabiamente.

– Interesante es una forma de describirla. Le gusta ser una Drannacia, eso seguro. Cuando era nina, solia decir a su famiglia que se casaria con un Drannacia, y lo hizo. -Francesca lanzo una sonrisa maliciosa-. Le sedujo. Es mas vieja que el.

– Parece como si fuera a ser agradable, si se le da la oportunidad. Refrenare mi juicio por ahora. Creo que esta mas intimidada por el palazzo de lo que quiere admitir. Siento un poco de pena por ella. Teme que su marido no la mire con los ojos del amor.

– ?Probablemente no lo hace! -resoplo Francesca, dando su propia opinion- Siempre esta dandole ordenes. quiere una casa mas grande, reconstruir el palazzo Drannacia. Fastidia a Sergio para que pida permiso a Nicolai, y despues se burla de el por necesitar permiso. -Imito la estridente voz de Violante-.

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