– Podria funcionar -repuso Gavin con diplomacia-, pero hoy andamos un poco escasos de tiempo…
– Ya lo arreglaremos, Gavin -lo interrumpio Wyatt antes de volverse hacia Kovac-. Vamos arriba, Sam. Puedes tomar algo mientras hablamos; tenemos un catering fantastico que encontro Gavin. Hacen unas quiches impresionantes.
Wyatt lo precedio por una escalera que conducia a una sala con vistas a la pista. Sobre una mesa larga habian dispuesto con mucho arte diversos platos de comida, con el album de recortes de La hora del crimen como centro decorativo. Wyatt no se acerco a la comida, pero le indico que se sirviera.
– No me gusta comer cuando rodamos -explico, abriendo una botella de agua-. Asi estoy mas despabilado.
– La situacion lo requiere -comento Kovac.
Ademas de procurar no estallar de orgullo, anadio para sus adentros. Wyatt enrojecio hasta la raiz de los cabellos.
– Se que esto no te merece mucho respeto, Sam -dijo-, pero servimos a la comunidad. Ayudamos a resolver delitos, ayudamos a la gente a plantar cara al crimen.
– Y os forrais.
– Eso no es ningun delito.
– Claro que no, no me hagas caso -dijo Kovac.
Se puso a hojear distraidamente el album de recortes, deteniendose en las paginas que mostraban la fiesta de jubilacion de Wyatt. Eran fotografias afectadas y candidas, si es que podia hablarse de una imagen candida de Wyatt, del gran hombre en su momento de gloria. Habia una de Wyatt estrechando la mano a Kovac, quien ponia cara de haber pescado una anguila. Otra de el junto a una periodista del Canal Cinco. Otra de Wyatt hablando con Amanda Savard. La contemplo durante unos instantes.
– Tampoco me gustan los concursos -murmuro mientras intentaba recordar haberla visto aquella noche, pero habia estado demasiado ocupado compadeciendose-. Dicen que me estoy convirtiendo en un viejo cascarrabias, pero eso es una chorrada. Siempre he sido un cascarrabias.
– Tu no eres viejo, Sam -aseguro Wyatt-. Eres mas joven que yo, y mira adonde he llegado. He empezado una segunda carrera profesional, estoy en la cima del mundo.
– Creo que seguire en la primera carrera hasta que alguien me pegue un tiro -repuso Kovac-. Lo cual me recuerda a que he venido.
– Has venido por Mike -senalo Wyatt-. ?Tienes alguna prueba mas contra el hijo, Neil?
– De hecho, he venido por Andy.
– ?Por Andy? -repitio Wyatt con el ceno fruncido-. No lo entiendo.
– Me intriga el porque de todo este asunto -explico vagamente Kovac-. Se que habia estado revisando el caso Thorne con miras a que Mike quisiera rememorar el incidente y asi acercarse de nuevo a el.
– Ah…
– Hablo contigo -dijo Kovac en tono afirmativo, como si hubiera visto las notas, dejando poco espacio a la negacion pese a que no sabia nada.
– Si -asintio Wyatt-. Me lo comento. Se que Mike no queria saber nada; eran recuerdos muy dolorosos para el.
– Tambien para ti.
– Cierto, fue una noche espantosa que cambio para siempre las vidas de todos los implicados.
– Y te ato a los Fallon como si fueras de la familia.
– En cierto modo. Es imposible vivir una experiencia asi con otro policia sin establecer un vinculo.
– Sobre todo dadas las circunstancias.
– ?A que te refieres?
– A que tu vivias enfrente de la casa de Thorne, y te llamaron a ti en peticion de ayuda, pero Mike se te adelanto. Debiste de sentir que Mike habia recibido el balazo en tu lugar, ?no? Y lo mas probable es que Mike pensara lo mismo.
– Una mala pasada del destino -declamo Wyatt con un suspiro dramatico-. Esta visto que no me tocaba a mi, sino a el.
– Aun asi, seguro que no te libraste de cierto sentimiento de culpabilidad; durante todos estos anos has hecho cuanto estaba en tu mano para ayudar a Mike.
Wyatt guardo silencio por un momento. Kovac espero, preguntandose que ocultaria el maquillaje. ?Sorpresa? ?Enojo?
– ?Adonde quieres ir a parar, Sam?
Kovac se encogio de hombros y cogio una zanahoria enana de una bandeja.
– Se que Mike se aprovecho de ti todos estos anos, Ace -senalo mientras la partia en dos-. Por eso me pregunto… Puede que al ver que te ibas a Hollywood… y que ganarias un monton de pasta… pues me pregunto si a lo mejor no intento sacarte un poco mas.
De nuevo observo que Wyatt se ruborizaba.
– No me gusta nada lo que insinuas -musito-. Intente comportarme como debia con Mike y su familia, y tal vez se aprovecho de la situacion y de mi sentimiento de culpabilidad por no ser yo quien acabo en esa silla. Pero eso era entre Mike y yo, y asi debe seguir. Ninguno de los dos merece que pienses asi de nosotros.
– No pienso nada, Ace. No me pagan por pensar. Me limito a hacerme preguntas… Ya me conoces, me paso la vida desmontando las cosas para ver como funcionan.
– Este trabajo te ha convertido en un cinico, Sam. Tal vez haya llegado el momento de que lo dejes.
Kovac entorno los ojos y observo a Wyatt mientras intentaba dilucidar si se trataba de una amenaza. Con un par de sus famosas llamadas, Wyatt podia encargarse de todo y mandar a paseo su carrera o confinarlo para toda la eternidad en Archivo, escuchando la tos flematica de Russell Turvey. ?Y por que razon? ?Por revelar la terrible verdad de que Ace Wyatt se sentia culpable por seguir vivo y entero? Aun cuando Mike hubiera intentado sacarle dinero, la idea de que Wyatt pudiera haberlo matado por eso resultaba ridicula.
A menos que la razon por la que habia pagado dinero a Mike Fallon durante todos aquellos anos guardara relacion con otra clase de culpa del todo distinta.
– ?Conocia bien a los Thorne?
En aquel momento, Gaines llamo a la puerta abierta y entro mirando a Wyatt con las cejas enarcadas.
– Disculpe, capitan. Kelsey e Yvette han salido a comprarse unas parkas, y todo el mundo se va a comer. ?Va a hablar con el publico o le va a llevar mas tiempo este asunto? -pregunto, recalcando «este asunto» mientras lanzaba una mirada significativa a Kovac.
Dicho aquello saco un cepillito del bolsillo y cepillo en un momento las solapas de la americana de Wyatt.
– No, ya hemos terminado -anuncio Wyatt.
Kovac se metio la zanahoria en la boca y la mastico con aire pensativo mientras el capitan se alejaba. Luego se puso a seguirlo a una distancia prudente y lo observo mientras se mezclaba con unas personas que no tenian nada mejor que hacer un sabado que ir a ver semejantes chorradas.
Como yo, penso Kovac con una mueca antes de irse.
Los archivos en linea del Minneapolis Star Tribune solo se remontaban a 1990. Kovac paso la tarde en una sala de la biblioteca del condado de Hennepin, examinando microfichas con los ojos entornados, leyendo y releyendo articulos sobre el asesinato de Thorne y el tiroteo que habia acabado con la carrera de Mike Fallon. Todos ellos describian el incidente tal como Kovac lo recordaba.
El vagabundo y chico para todo, Kenneth Weagle, habia hecho algunos trabajitos para la esposa de Bill Thorne y por lo visto le habia cobrado afecto. Aquella noche fue a la casa sabiendo que Bill Thorne estaba de servicio. Llevaba suficiente tiempo en el barrio para conocer las idas y venidas de sus habitantes. Ataco a Evelyn Thorne en el dormitorio, la violo, la pego y luego procedio a desvalijar la casa. Por pura casualidad, Bill Thorne paso por casa en aquel momento y entro sin sospechar nada. Weagle le disparo con un arma que habia encontrado en la casa. En un momento dado, la senora Thorne llamo a Ace Wyatt, que vivia en la acera de enfrente, pero Mike Fallon llego primero.
Bill Thorne tuvo un funeral con toda la parafernalia. El articulo que lo cubria incluia fotografias de la larga caravana de coches patrulla, asi como una imagen borrosa de la viuda con gafas oscuras y rodeada de familiares y amigos.
