Oia los jadeos y gemidos de Gaines. La temperatura del agua no tardaria en producirle un shock, bloqueando sus sistemas vitales. El peso de la ropa mojada tiraria de el hacia abajo como una armadura, y la mochila seria como un yunque atado a su espalda. Los musculos se le agarrotarian, lo que no haria mas que intensificar el panico.
– ?Dejame cogerte del brazo! -grito Kovac, alargando la mano mientras percibia que el hielo se agrietaba bajo el peso de su cuerpo.
En lugar de permitir que Kovac lo asiera del brazo. Gaines agito las manos como un loco, pero sin conseguir aferrarse a el. Varios centimetros mas de hielo cedieron, y de la garganta del hombre broto un chillido animal.
– ?Quieto! ?Quieto, maldita sea! -se desespero Kovac. Se concentro en el brazo de Gaines y se lanzo de bruces al tiempo que lo agarraba con fuerza.
El hielo cedio bajo su pecho, y la parte superior de su cuerpo se sumergio en el agua.
Estaba tan fria que fue como chocar contra un ladrillo a toda velocidad. Instintivamente, se puso a darle manotazos como si fuera solida y pudiera salir de ella dandose impulso. Percibio las manos de Gaines tirando de el en un intento de arrastrarlo al fondo. De pronto, otra fuerza tiro de el desde fuera, asiendole las piernas.
Kovac levanto la cabeza y la saco del agua tosiendo mientras intentaba retroceder hacia una capa de hielo mas gruesa.
– ?Sam! -llamo Liska.
Estaba tras el, tendida en el hielo, aferrada a una de sus piernas. Kovac se quedo muy quieto. Ya se le habian entumecido los dedos por el frio. Sin dejar de toser y atragantarse, escudrino el agujero en el hielo.
Gaines habia desaparecido. El agua relucia quieta y negra a la luz de la luna.
Por un instante, Kovac imagino lo que seria ahogarse, ese brevisimo momento bajo el agua, a ciegas, intentando salir a respirar y sin sentir mas que hielo sobre la cabeza.
De inmediato cerro la puerta a esa parte de su mente y se dirigio a gatas hacia el embarcadero.
Capitulo 38
– Y tu que creias que yo era ambiciosa -se maravillo Liska- Nunca he asesinado a nadie para progresar en mi carrera.
Estaban sentados en el coche de Kovac. Los tecnicos forenses habian llegado, y Tippen los acompanaba en su ronda. Uno de los ayudantes del sheriff le habia prestado a Kovac un jersey seco, y sobre el llevaba una cazadora mugrienta que habia encontrado en el taller de Neil Fallon. Las mangas le llegaban a medio antebrazo, y la prenda olia a perro mojado.
– Pero has mencionado la posibilidad -le recordo Kovac.
Alguien le habia llevado cafe. Tomo un sorbo sin percibir el sabor del cafe ni del whisky que Tippen habia sacado de no se sabia donde-
– Eso no cuenta.
Guardaron silencio durante unos instantes.
– ?Cuanto crees que sabe Wyatt? -inquirio Liska.
Kovac meneo la cabeza.
– No lo se. A estas alturas, debe de sospechar. Todo se remonta a Thorne. Lo que esta clarisimo es que sabe todo lo que sucedio aquella noche.
– Y ha sido un secreto durante todos estos anos.
– Hasta que Andy Fallon empezo a indagar. A eso debia de referirse Mike al decir que no podia perdonar a Andy por lo que habia hecho, que Andy lo habia estropeado todo, que le habia ordenado que lo dejara correr. Crei que se referia al hecho de que Andy hubiera salido del armario… Madre mia, tantos anos…
– ?Crees que Wyatt mato a Thorne? -pregunto Liska.
– Es la conclusion a la que llego. Evelyn Thorne estaba enamorada de el.
– Pero ?como lo descubriria Gaines?
– No lo se. Puede que Andy llegara a la misma conclusion y hablara de ello con Gaines. Puede que viera las notas de Andy… No lo se.
– ?Y donde encaja el tipo al que cargaron el muerto?
– No lo se.
Lo que habia ocurrido aquella noche tan lejana era un bombazo, se dijo Kovac, y aparte de Ace Wyatt, habia otra persona viva que tal vez estuviera al corriente de todo: Amanda.
– ?Quieres hablar con Wyatt a solas? -inquirio Liska-. Si me necesitas te acompano…
– No -declino Kovac en un murmullo-. Necesito hacerlo solo. Por Mike. Fuera lo que fuese, en tiempos significo algo muy positivo para mi.
Liska asintio.
– Volvere al despacho y me pondre con el papeleo.
– ?Por que no te vas a casa, Tinks? Es muy tarde.
– Los chicos estan en casa de mi madre por lo de Rubel, asi que en casa solo me espera un coche patrulla con un par de cabrones para cuidar de mi.
– ?No hay noticias de Rubel?
– Solo un monton de falsas alarmas. Espero que algo lo haga salir de su escondrijo si es que a estas alturas no esta ya en Florida.
– ?Estas asustada? -le pregunto Kovac, mirandola a los ojos.
– Si -reconocio Liska, devolviendole la mirada-. Por mi, por los chicos… No me queda mas remedio que convencerme de que lo encontraremos antes de que el llegue a nosotros.
Se hizo de nuevo el silencio entre ellos.
– Me siento viejo, Tinks -suspiro por fin Kovac-. Viejo y cansado.
– No pienses en eso, Sam -aconsejo Liska-. Si te detienes el tiempo suficiente para pensar en ello, no volveras a ponerte en marcha.
– Que optimista.
– Oye, que he perdido la oportunidad de hacer carrera en Hollywood -replico ella con fingido enojo-. ?Que quieres de mi? ?Una sonrisa de anuncio las veinticuatro horas del dia?
Kovac hallo fuerzas suficientes para soltar una risita, a la que siguio otro acceso de tos. Aun le dolian los pulmones por culpa del agua helada.
– Eh -siguio Liska, dandole una palmadita en la mejilla-. Me alegro mucho de que Gaines no te matara, companero.
– Gracias, y gracias por salvarme la vida, companera. Podria haber acabado bajo el hielo como el.
– Para eso estan los amigos -se limito a responder Liska antes de apearse del coche.
Por alguna extrana razon, pese a que era de noche, todas las plazas de aparcamiento que rodeaban el ayuntamiento estaban ocupadas. Liska estaciono en la zona reservada para emergencias, pues se negaba a ir al parking subterraneo.
Se alegraba secretamente de tener motivo para volver a la oficina. Siempre le habia gustado ir alli de noche, cuando casi toda la ciudad dormia, y esa noche, desde luego, era una opcion mucho mejor que volver a casa. Si volvia a casa, tendria demasiado tiempo y tranquilidad para pensar en el lamentable estado de su vida personal y en la ausencia de los chicos.
Los pasillos estaban sumidos en un silencio absoluto. Los federales habian instalado el equipo encargado de la busqueda de Rubel en su edificio de Washington Avenue, donde se concentraria toda la accion.
Se detuvo ante la puerta de las oficinas de Asuntos Internos, pensando en las vueltas que daba la vida. Una semana antes, habria escupido en el suelo ante la sola mencion de Asuntos Internos, pero en los ultimos dias habia visto suficientes polis malos para toda la vida.
