regalos asi, breves y eternos. Las habia escrito en 1987, mientras trabajaba en Zurich con su maestro Albert Grossmann y su colaborador Sergio Marini. Se publicaron en 1988 en la prestigiosa Annalen der Physik (la misma revista que mas de ochenta anos atras habia acogido el articulo de Albert Einstein sobre la relatividad) y catapultaron a su autor a una fama casi absurda: esa clase de extrana celebridad que, en muy contadas ocasiones, adquieren los cientificos. Y ello a pesar de que el articulo, que demostraba la existencia de las «cuerdas de tiempo», era de una complejidad tal que pocos especialistas podian comprenderlo del todo, y pese a que, aunque resultaba impecable desde el punto de vista matematico, las pruebas experimentales podian tardar decadas en obtenerse.

Sea como fuere, los fisicos europeos y norteamericanos celebraron su hallazgo con asombro, y este asombro trascendio a los medios de prensa. Los periodicos espanoles no se hicieron excesivo eco al principio («Un fisico espanol descubre por que el tiempo se mueve en una sola direccion», o «El tiempo es como un arbol secuoya, segun un fisico espanol», fueron los titulares mas frecuentes), pero la popularidad de Blanes en Espana se debio a la reelaboracion que la noticia experimento en medios menos serios, que declararon sin ambages cosas como: «Espana se situa a la cabeza de la fisica del siglo XX con la teoria de David Blanes», «El profesor Blanes afirma que el viaje en el tiempo es cientificamente posible», «Espana podria ser el primer pais del mundo en construir una maquina del tiempo», etc. Nada de esto era verdad, pero funciono bien entre el publico. Varias revistas empezaron a mostrar en sus portadas, junto a mujeres desnudas, el nombre de Blanes asociado a los misterios del tiempo. Una publicacion de genero esoterico vendio cientos de miles de ejemplares de un monografico navideno en cuya cubierta se leia: «?Viajo Jesus por el tiempo?», y abajo, en letras mas pequenas: «La teoria de David Blanes desconcierta al Vaticano».

Blanes ya no estaba en Europa para alegrarse (u ofenderse): habia sido poco menos que «teletransportado» a Estados Unidos. Dio conferencias y trabajo en el Caltech, el prestigioso Instituto Tecnologico de California, y, como si siguiese los pasos de Einstein, en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, donde cerebros como el suyo podian pasear por jardines silenciosos y contaban con tiempo para pensar y papel y lapiz para escribir. Pero en 1993, cuando el congreso norteamericano voto en contra de continuar con la fabricacion del Supercolisionador Superconductor de Waxahachie, Texas, que habria sido el acelerador de particulas mas grande y potente del mundo, la dulce luna de miel de Blanes con Estados Unidos termino de repente por decision irrevocable del primero. Se hicieron ligeramente notorias sus declaraciones ante varios medios de prensa norteamericanos en los dias previos a su regreso a Europa: «El gobierno de este pais ha preferido invertir en armas antes que en desarrollo cientifico. Estados Unidos me recuerda a Espana: es un sitio habitado por gente muy capaz, pero dirigido por politicos hediondos. No solo ineficaces -subrayo-, sino hediondos». Como en su critica habia equiparado ambos paises y gobiernos, aquellas declaraciones dejaron a todos insatisfechos e interesaron a muy pocos.

Tras zanjar asi su periplo estadounidense, Blanes regreso a Zurich, donde vivio en silencio y soledad (sus unicos amigos eran Grossmann y Marini; sus unicas mujeres, su madre y su hermana: Elisa admiraba esa vida monastica) mientras su teoria sufria los embates de las reacciones a largo plazo. Curiosamente, una de las comunidades cientificas que mas encarnizadamente la rechazo fue la espanola: se alzaron voces doctas desde varias universidades indicando que la «teoria de la secuoya», como en aquella epoca ya empezaba a denominarse (en referencia a que las cuerdas de tiempo se arrollaban en las particulas de luz como los circulos del tronco de esos arboles alrededor del centro), era bonita pero improductiva. Quiza debido a que Blanes era madrileno, las criticas de Madrid tardaron mas, pero, quiza debido a la misma razon, cuando llegaron fueron peores: un celebre catedratico de la Complutense califico la teoria de «piruli fantastico sin base real alguna». En el extranjero su suerte no corrio mejor fortuna, aunque especialistas en teoria de cuerdas como Edward Witten, de Princeton, y Cumrun Vafa, de Harvard, seguian afirmando que podria tratarse de una revolucion intelectual comparable a la ocasionada por la propia teoria de cuerdas. Stephen Hawking, desde su pequena silla de ruedas de Cambridge, fue uno de los pocos que se manifesto discretamente a favor de Blanes y contribuyo a la divulgacion de sus ideas. Cuando le preguntaban sobre el tema, el celebre fisico solia contestar con una de sus tipicas ironias, pronunciada con la inflexible y fria tonalidad de su sintetizador de voz: «Aunque muchos quieren cortarla, la secuoya del profesor Blanes sigue dandonos sombra».

Blanes era el unico que no decia nada. Su extrano silencio duro casi diez anos, durante los cuales dirigio el laboratorio cuya jefatura habia dejado vacante su amigo y mentor Albert Grossmann, ya jubilado. Debido a su gran belleza matematica y a sus fantasticas posibilidades, la «teoria de la secuoya» no dejo de interesar a los cientificos pero tampoco pudo ser probada. Paso a ese estado de «ya veremos» con que la ciencia gusta de introducir ciertas ideas en el congelador de la historia. Blanes se negaba a hablar en publico sobre ella, y muchos pensaron que se avergonzaba de sus errores. Entonces, a finales de 2004 se anuncio aquel curso, el primero que Blanes daria en el mundo sobre su «secuoya». Habia elegido, precisamente, Espana, y, precisamente, Madrid. El centro privado Alighieri se haria cargo de los costes y aceptaba las raras exigencias del cientifico: que se realizara en julio de 2005, que se impartiera en castellano y que se adjudicaran veinte plazas por riguroso orden de seleccion tras la realizacion de un examen internacional sobre teoria de cuerdas, geometria no conmutativa y topologia. En principio solo se aceptarian posgraduados, pero los estudiantes que terminaran la carrera el mismo ano de la prueba podrian examinarse con una recomendacion escrita por sus profesores de fisica teorica. De esa forma, alumnos como Elisa se habian presentado.

?Por que Blanes habia esperado tanto para dar aquellas primeras lecciones sobre su teoria? ?Y por que darlas precisamente en ese momento? Elisa lo ignoraba, pero tampoco le importaba mucho no saberlo. Lo cierto era que se sentia muy dichosa aquel primer dia, en ese curso tan sonado y unico.

Sin embargo, al termino de la clase habia cambiado drasticamente de opinion.

Fue de las primeras en marcharse. Cerro los libros y la carpeta con un sonoro golpe y escapo del aula sin intentar siquiera guardar los apuntes en la mochila.

Mientras descendia por la calle en pendiente hacia la parada del autocar oyo la voz:

– Perdona… ?Te llevo a algun sitio?

Estaba tan ofuscada que ni siquiera habia percibido el coche junto a ella. Dentro asomaba, como un extrano galapago, la cabeza de Victor «Lennon» Lopera.

– Gracias, voy lejos -dijo Elisa sin ganas.

– ?Adonde?

– Claudio Coello.

– Pues… te llevo, si quieres. Yo… voy al centro.

No le apetecia charlar con aquel tipo, pero luego penso que eso la distraeria.

Entro en el sucio coche, atiborrado de papeles y libros, con olor a tapiceria vieja. Lopera conducia con cautelosa lentitud, tal como hablaba. Sin embargo, parecia muy complacido de tener a Elisa como acompanante, y empezo a animarse. Como sucede con todos los Grandes Timidos, su charla, de repente, se hizo desproporcionada.

– ?Que te ha parecido eso que ha dicho al principio sobre la realidad? «Las ecuaciones son la realidad»… Bueno, si el lo dice… No se, yo creo que es un reduccionismo positivista muy exagerado… Esta rechazando la posibilidad de verdades reveladas o intuitivas, que forman la base, por ejemplo, de las creencias religiosas o el sentido comun… Y eso es un error… Hombre, imagino que lo dice porque es ateo… Pero, sinceramente, no creo que la fe religiosa sea incompatible con las pruebas cientificas… Se hallan a distinto nivel, como afirmaba Einstein. No puedes… -Se detuvo en un cruce y espero a que la carretera se vaciara para proseguir con la marcha y el monologo-. No puedes convertir tus experiencias metafisicas en reacciones quimicas. Eso seria absurdo… Heisenberg decia…

Elisa dejo de oirlo y se limito a mirar la carretera y grunir de vez en cuando. Pero de repente Lopera susurro:

– Yo tambien lo he notado. Como te trataba, quiero decir.

Sintio que sus mejillas ardian y de nuevo le entraron ganas de llorar al recordarlo.

Blanes habia hecho unas cuantas preguntas en clase, pero habia elegido para contestarlas a alguien situado a dos puestos de distancia a su derecha, que levantaba la mano a la vez que ella.

Valente Sharpe.

En un momento dado sucedio algo. Blanes hizo una pregunta y solo ella alzo la mano. Sin embargo, en vez de cederle la palabra, el cientifico habia animado a los demas a responder: «Vamos, ?que pasa con ustedes,

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