Vio confirmada su intuicion cuando Lisa efectuo una casi imperceptible inclinacion de cabeza. Jeannie se sento en la cama y cogio la mano de Lisa.
McHenty parecio irritado, pero se abstuvo de discutir.
– Le estaba preguntando a la senorita Hoxton que clase de resistencia opuso a la agresion -dijo-. ?Grito usted, Lisa?
– Una vez, cuando me arrojo contra el suelo -respondio la muchacha-. Luego, el empuno el cuchillo.
La voz de McHenty era normal y tenia la vista sobre el cuaderno de notas mientras hablaba.
– ?Forcejeo con el?
Lisa dijo que no con la cabeza.
– Tuve miedo de que me hiriese con el cuchillo.
– Asi que en realidad no opuso la menor resistencia despues del primer grito.
Lisa volvio a denegar con la cabeza y empezo a llorar. Jeannie le apreto la mano. Deseo preguntarle a McHenty: «?que infiernos se supone que debia hacer?». Pero guardo silencio. Aquel dia ya se mostro un tanto grosera con el chico que se parecia a Brad Pitt, pronuncio una observacion maliciosa acerca del tetamen de Lisa y se dirigio con muy malos modos al guardia de seguridad del gimnasio. Sabia que no era aconsejable ganarse la malquerencia de los representantes de la autoridad y estaba decidida a no convertir en enemigo suyo a aquel agente de policia, que lo unico que estaba haciendo era intentar cumplir con su deber.
– Poco antes de que la penetrase -continuo McHenty-, ?empleo la fuerza para obligarla a separar las piernas?
Jeannie dio un respingo. ?Es que no tenian agentes femeninas para formular aquella clase de preguntas?
– Me toco el muslo con la punta del cuchillo -articulo Lisa.
– ?La corto?
– No.
– Asi que usted abrio las piernas voluntariamente.
Intervino Jeannie:
– Si un sospechoso encanona con su arma a un agente, por regla general ustedes le abaten a tiro limpio, ?no? ?Diria usted que lo hicieron voluntariamente?
McHenty la obsequio con una mirada furiosa.
– Por favor, dejeme esto a mi. -Volvio la cabeza hacia Lisa-.
?Esta usted herida?
– Estoy sangrando, si.
– ?Consecuencia del coito forzado?
– Si.
– Exactamente, ?donde tiene la herida?
Jeannie no pudo contenerse mas.
– ?Por que no deja que eso lo establezca el medico?
McHenty la contemplo como si fuera imbecil.
– Tengo que redactar el informe preliminar.
– Digamos entonces que padece heridas internas como resultado de la violacion.
– Soy yo quien dirige este interrogatorio.
– Y soy yo quien le dice que se largue, senor -replico Jeannie, mientras se esforzaba en dominar la imperiosa necesidad de chillarle-. Mi amiga esta profundamente atribulada, tiene un tremendo susto encima y no creo que le haga falta describir sus heridas internas, para que usted las anote, cuando de un momento a otro la va a examinar un medico.
McHenty parecio indignado, pero prosiguio con su interrogativo: -He observado que llevaba usted prendas interiores de color rojo. ?Cree que eso tuvo alguna influencia para que ocurriera lo que sucedio?
Lisa miro para otro lado, llenos de lagrimas los ojos.
– Si denuncio el robo de mi Mercedes de color rojo -planteo Jeannie-, ?me preguntaria usted si he provocado ese robo al conducir un automovil atractivo?
McHenty paso por alto la pregunta.
– ?Cree haber conocido con anterioridad al autor de la agresion, Lisa?
– No.
– Pero, sin duda, el humo no le permitio a usted verle con claridad. Y el agresor se cubria la cara con un panuelo de alguna clase.
– Al principio estaba practicamente ciega. Pero no habia mucho humo en el cuarto donde… donde lo hizo. Le vi. -Asintio con la cabeza, para si-. Le vi.
– Eso significa que si volviera a verle le reconoceria.
Lisa se estremecio.
– Oh, si.
– Pero no le habia visto antes, en algun bar o sitio por el estilo.
– No.
– ?Suele ir a bares, Lisa?
– Claro.
– ?A bares de solteros, esa clase de establecimientos?
A Jeannie le hervia la sangre.
– ?que diablos de pregunta es esa?
– La clase de pregunta que formulan los abogados -dijo McHenty.
– A Lisa no la estan juzgando en un tribunal… ?no es el delincuente, sino la victima!
– ?Es usted virgen, Lisa?
Jeannie se levanto.
– Vale, ya basta. No puedo creer que esto este sucediendo. No es posible que tenga derecho a formular estas preguntas que atentan contra la intimidad.
– Trato de establecer su credibilidad -alzo la voz McHenty.
– ?Una hora despues de que la hayan violado? ?Olvidelo!
– Cumplo con mi deber…
– No creo que conozca su deber. No creo que sepa usted una mierda de su trabajo, McHenty.
Antes de que el agente tuviese tiempo de contestar, un medico entro en el cuarto sin llamar. Era joven y parecia acosado y cansado.
– ?Esta es la violacion?
– Esta es la senora Lisa Hoxton -repuso Jeannie en tono gelido-. Si, la han violado.
– Necesitare hacer un frotis vaginal.
No tenia el menor encanto personal, pero al menos proporcionaba la excusa precisa para desembarazarse de McHenty. Jeannie miro al agente. Estaba alli plantado, como si considerase que tenia que supervisar la operacion de oprimir el hisopo de algodon para la toma de la secrecion vaginal.
– Antes de que empiece, doctor -dijo Jeannie-, tal vez el agente McHenty crea conveniente retirarse.
El medico hizo una pausa y miro a McHenty. El policia se encogio de hombros y salio de la habitacion.
Con brusco ademan, el medico aparto la sabana que cubria a Lisa.
– Levantese la bata y separe las piernas -ordeno.
Lisa estallo en lagrimas.
Jeannie apenas podia creerlo. ?Que pasaba con aquellos hombres?
– Perdone, senor… -se dirigio al medico.
El hombre la fulmino con la mirada, impaciente.
– ?Tiene algun problema?
– ?No podria usted intentar ser un poco mas considerado?
Enrojecio el medico.
– Este hospital esta lleno de personas que sufren lesiones traumaticas y enfermedades que amenazan su vida -dijo-. En este preciso momento hay tres ninos en urgencias victimas de un accidente automovilistico… Estan a punto de morir. ?Y usted se queja porque no soy lo bastante considerado con una joven que se fue a la cama con el hombre que no debia?
