de las pesadas botas Doc Marten chasqueo sobre el costado de Harvey, que emitio un gemido y se retorcio de dolor.
Lisa repitio la patada.
– ?Jolines! -dijo, al tiempo que sacudia la cabeza-. ?Que a gusto se queda una!
En un dos por tres, Jeannie puso a Lisa al corriente de los acontecimientos de la jornada.
– ?La cantidad de cosas que han pasado mientras dormia! -exclamo Lisa, asombrada.
– Llevas un ano en la UJF, Lisa… -dijo Steve-, me extrana que no hayas visto nunca al hijo de Berrington.
– Berrington no alterna con sus colegas academicos -respondio ella-. Es una celebridad demasiado importante. Es absolutamente posible que en la Universidad Jones Falls nadie haya visto nunca a Harvey.
Jeannie bosquejo un plan para reventar la conferencia de prensa.
– Tal como dijimos, nuestra confianza subiria muchos enteros si asistiese al acto alguno de los otros clones.
– Bueno, Per Ericson ha muerto y Dennis Pinker y Murray Claud estan en la carcel; pero aun nos quedan tres posibilidades: Henry King, en Boston, Wayne Stattner, en Nueva York, y George Dassault… que podria encontrarse en Buffalo, Sacramento o Houston, no se donde, pero podriamos intentar otra vez localizarlos. Tengo los numeros de telefono de todos.
– Yo tambien -dijo Jeannie.
– Podriamos consultar los vuelos por CompuServe -dijo Lisa-. Donde esta tu ordenador, Jeannie?
– Me lo robaron.
– Llevo mi PowerBook en el maletero, ire a buscarlo.
Mientras Lisa estaba ausente, Jeannie comento:
– Tendremos que pensar bien como podemos convencer a esos chicos para que vuelen a Baltimore. Es dificil, avisandoles con tan poco tiempo. Y tendremos que ofrecernos a pagarles el billete y los demas gastos. No estoy muy segura de que mi tarjeta de credito de para tanto.
– Tengo una tarjeta American Express que me dio mi madre para emergencias. Se que ella considerara esto una emergencia.
– Tienes una madre estupenda -observo Jeannie con cierta envidia.
– Eso es verdad.
Regreso Lisa y conecto su ordenador al modem de Jeannie.
– Un momento -dijo Jeannie-. Organicemos el asunto.
58
Jeannie redacto el comunicado de prensa, Lisa accedio a World Span Travelshopper y tomo nota de los vuelos y Steve se hizo con un ejemplar de las Paginas Amarillas y empezo a telefonear a los hoteles mas importantes, con la pregunta: «?Tienen programada para manana una conferencia de prensa de la Genetico, S.A. o de la Landsmann?».
Al cabo de tres intentos, se le ocurrio que tal vez la conferencia no iba a tener lugar en un hotel. Quiza la celebraran en un restaurante o en algun sitio mas exotico, como a bordo de un barco; o acaso la sede de la Genetico, situada al norte de la ciudad, dispusiera de un salon de actos lo bastante amplio. Pero en la septima llamada, un empleado amable dijo:
– Si, es en la Sala Regencia, a mediodia, senor.
– ?Estupendo! -se animo Steve. Jeannie le dirigio una mirada interrogativa y Steve sonrio e hizo el signo de la victoria con el pulgar hacia arriba-. ?Podria reservar una habitacion para esta noche, por favor?
– Le paso con Reservas. Tenga la bondad de esperar un momento.
Steve alquilo la habitacion, que pago con la tarjeta American Express de su madre. Cuando colgo, Lisa dio su informe:
– Hay tres vuelos que podrian traernos a Henry King a tiempo de asistir a la conferencia, todos son de la USAir. Salen a las seis y veinte, a las siete cuarenta y a las nueve cuarenta y cinco. Todos ellos tienen plazas disponibles.
– Encarga un asiento para el de las nueve cuarenta y cinco -dijo Jeannie.
Steve paso a Lisa la tarjeta de credito y la muchacha tecleo los datos.
– Aun no se como voy a convencerle para que venga -confeso Jeannie.
– ?No dijiste que es estudiante y que trabaja en un bar? -pregunto Steve.
– Si.
– Seguro que anda a la cuarta pregunta. Dejame intentar una cosa. ?Que numero tiene?
Jeannie se lo dio.
– Le llaman Hank -aclaro.
Steve marco el numero. Nadie contesto al telefono. Steve sacudio la cabeza, decepcionado.
– No hay nadie en casa.
Jeannie se mostro momentaneamente alicaida; luego chasqueo los dedos. -Tal vez este trabajando en el bar.
Dio a Steve el numero y este lo marco. Contesto un hombre con acento hispano.
– Blue Note…
– ?Me puede poner con Hank?
– Se supone que esta trabajando, ?sabe? -replico el hombre en tono irritado.
Steve sonrio a Jeannie y le informo, tapado el micro: «?Aqui lo tenemos!». -Es muy importante, no le entretendre practicamente nada.
Al cabo de un minuto llego por la linea una voz exactamente como la de Steve.
– ?Si, quien es?
– Hola, Hank, me llamo Steve Logan y tenemos algo en comun.
– ?Vende algo?
– Tu madre y la mia recibieron tratamiento en un lugar llamado Clinica Aventina, antes de que tu y yo nacieramos. Puedes comprobarlo con ella.
– Si, ?y que?
– Para abreviar: he demandado a la clinica por diez millones de dolares y me gustaria que te unieras a mi querella.
Una pausa reflexiva.
– No se si lo que dices es verdad o no, colega, pero tampoco tengo dinero para entablar un juicio.
– Correre con los gastos del proceso. No quiero tu dinero.
– ?Por que me llamas, entonces?
– Porque mi caso tendra mucha mas fuerza contigo a bordo.
– Sera mejor que me escribas y me des los detalles…
– Ese es el problema. Te necesito aqui en Baltimore, en el hotel Stouffer, manana al mediodia. He convocado una conferencia de prensa, previa al litigio, y quiero que asistas a ella.
– ?Quien quiere ir a Baltimore? Vaya, no es Honolulu.
«Se un poco serio, imbecil.» -Tienes reservada una plaza en el vuelo de la USAir que despega de Logan a las diez menos cuarto. El billete ya esta pagado, puedes comprobarlo con la linea aerea. Recogelo en el aeropuerto.
– ?Estas ofreciendome compartir diez millones de dolares contigo?
– Ah, no. Tu recibiras tus propios diez millones.
– ?En que basas tu demanda?
– Quebrantamiento por fraude de contrato implicito.
– Estudio comercio. ?No hay un estatuto de limitaciones sobre eso? ?No prescribe ese delito? Algo que sucedio hace veintitres anos…
– Hay un estatuto de limitaciones, pero el caso empieza a contar a partir de la fecha del descubrimiento del fraude. Que en este caso fue la semana pasada.
