Por fin, volvio a oir pasos, pasos pesados, apresurados, que subian por la escalerilla y atravesaban la cabina de vuelo. Para su decepcion, daba la impresion de que eran dos hombres. No habia calculado que deberia enfrentarse a dos.
Cuando juzgo que habian entrado en el compartimento de proa, asomo la cabeza. No se veia a nadie. Atraveso la cabina y miro por la escotilla. Dos hombres armados con pistolas miraban al exterior desde la puerta de proa. Aunque no hubieran llevado pistolas, Harry habria adivinado que eran delincuentes por sus ropas llamativas. Uno era un tipejo feo de aspecto desagradable; el otro era muy joven, de unos dieciocho anos.
Quiza deberia esconderme otra vez, penso.
El patron se hallaba maniobrando la lancha, y el hidroavion continuaba amarrado al costado. Los dos gangsters deberian amarrar de nuevo la lancha al clipper, y no podrian hacerlo empunando sus armas. Harry espero ese momento.
El patron grito algo que Harry no entendio. Pocos momentos despues, los gangsters guardaron las pistolas en los bolsillos y salieron a la plataforma.
Harry, con el corazon en un puno, bajo por la escalerilla y entro en el compartimento de proa.
Los hombres intentaban atrapar una cuerda que el patron les lanzaba, completamente distraidos, y al principio no le vieron.
Se dirigio de puntillas al otro extremo del compartimento.
Cuando se encontraba a medio camino, el joven asio la cuerda. El pequenajo se volvio un poco… y vio a Harry. Hundio la mano en el bolsillo y saco la pistola justo cuando Harry se precipitaba contra el.
Harry se sintio seguro de que iba a morir. Desesperado, sin pensarlo dos veces, se agacho, asio al hombre por el tobillo y lo levanto.
El hombrecillo se tambaleo, a punto de caer, solto la pistola y se agarro a su companero para no perder el equilibrio.
El joven trastabillo y solto la cuerda. Los dos oscilaron por un instante. Harry aun sujetaba el tobillo de Joe, y tiro de el.
Los dos hombres cayeron de la plataforma al revuelto mar. Harry lanzo un alarido de triunfo.
Se hundieron bajo las olas, emergieron y se debatieron en el oleaje. Harry adivino que ninguno de los dos sabia nadar.
No espero a ver cual era su suerte. Debia saber lo que habia ocurrido en la cubierta de pasajeros. Atraveso corriendo el compartimento de proa, subio por la escalerilla, desemboco en la cabina de vuelo y se dirigio de puntillas hacia la escalera.
Se detuvo al pie para escuchar.
Margaret podia oir los latidos de su corazon.
Resonaban en sus oidos como timbales, ritmicos e insistentes, con tal potencia que le parecia imposible que los demas pasajeros no los oyeran.
Estaba mas asustada que en ningun otro momento de su vida, y avergonzada de ello.
La habia asustado el amaraje de emergencia, la subita aparicion de las pistolas, la desconcertante forma con que personajes como Frankie Gordino, el senor Luther y el mecanico intercambiaban sus papeles, y la brutalidad indiferente de aquellos estupidos matones, vestidos con sus espantosos trajes, y, sobre todo, porque el silencioso senor Membury yacia muerto en el suelo.
Estaba demasiado asustada para moverse, y esto tambien la avergonzaba.
Habia hablado durante anos de que queria luchar contra el fascismo, y ahora se habia presentado su oportunidad. Delante de sus propias narices, un fascista estaba secuestrando a Carl Hartmann para devolverle a Alemania. Pero no podia hacer nada porque el terror la paralizaba.
En cualquier caso, tal vez no podia hacer nada; tal vez solo lograria que la matasen. Pero debia intentarlo, y siempre habia dicho que arriesgaria su vida por la causa y por la memoria de Ian.
Comprendio que su padre no se habia equivocado al mofarse de sus pretensiones de valentia. Su heroismo solo residia en la imaginacion. Su sueno de servir como correo motorizado en el campo de batalla era pura fantasia. Al oir el primer disparo se esconderia debajo de un seto. En medio de un peligro real, no servia para nada. Se quedo sentada, absolutamente inmovil, mientras el corazon aporreaba sus oidos.
No habia pronunciado una palabra desde que el
Pero lanzo un chillido cuando vio que Kid y Joe se estaban ahogando.
Tenia la vista clavada en la ventana, sin ver otra cosa que olas, cuando los dos hombres aparecieron ante sus ojos. Kid intentaba mantenerse a flote, pero Joe se aferraba a la espalda de su amigo, empujandole hacia abajo mientras trataba de salvarse. Era una escena horrible.
Cuando grito, el senor Luther corrio hacia la ventana. -?Han caido al agua! -grito como un histerico.
– ?Quien? -pregunto Vincini-. ?Kid y Joe?
– Si.
El patron de la lancha arrojo una cuerda, pero los hombres que se ahogaban no la vieron. Joe manoteaba como un poseso, presa del panico, sumergiendo a Kid.
– ?Haga algo! -dijo Luther, tambien muy asustado.
– ?Que? -pregunto Vincini-. No podemos hacer nada. ?Esos bastardos chiflados ni siquiera saben como salvarse!
Los dos hombres se hallaban cerca del hidroestabilizador. Si hubieran mantenido la calma, habrian trepado a el, pero ni tan siquiera lo vieron.
La cabeza de Kid se hundio y no volvio a salir.
Joe perdio contacto con Kid y trago una bocanada de agua. Margaret oyo un chillido ronco, amortiguado por las paredes a prueba de ruidos del clipper. La cabeza de Joe se hundio, emergio y desaparecio por ultima vez.
Margaret se estremecio. Los dos habian muerto.
– ?Como ha ocurrido esto? -pregunto Luther-. ?Como han caido?
– Quiza les empujaron -insinuo Vincini.
– ?Quien?
– Quiza haya alguien mas en este jodido avion. ?Harry!, penso Margaret.
?Era posible? ?Seguiria Harry a bordo? ?Se habria escondido en algun sitio, mientras la policia le buscaba, y salido tras el amaraje de emergencia? ?Habria empujado Harry a dos gangsteres?
Despues, penso en su hermano. Percy habia desaparecido despues de que la lancha amarrara junto al
– ?El plan se esta yendo al carajo! -exclamo Luther-. ?Que vamos a hacer?
– Nos iremos en la barca, tal como habiamos planeado: usted, yo, el devorador de salchichas y el dinero - contesto Vincini-. Si alguien se entromete, metale una bala en el estomago. Tranquilicese y vamonos.
Margaret tenia el funesto presentimiento de que se toparian con Percy en la escalera, y seria el quien recibiria un tiro en el estomago.
Entonces, justo cuando los tres hombres salian del comedor, oyo la voz de Percy, procedente de la parte posterior del avion.
– ?Quietos ahi! -grito a pleno pulmon.
Margaret, asombrada, vio que empunaba una pistola… y apuntaba directamente a Vincini.
Era un revolver de canon corto, y Margaret adivino al instante que debia ser el Colt confiscado al agente del FBI. Percy lo sostenia frente a el, con el brazo recto, como si estuviera apuntando a un blanco.
Vincini se volvio poco a poco.
Margaret se sentia orgullosa de Percy, aunque al mismo tiempo temia por su vida.
El comedor se encontraba abarrotado. Detras de Vincini, muy cerca de donde Margaret estaba sentada, Luther apoyaba su pistola en la cabeza de Hartmann. Nancy, Mervyn y Diana Lovesey, el mecanico y el capitan se hallaban de pie al otro lado del compartimento. Y la mayoria de los asientos estaban ocupados.
