Harry meneo la cabeza, como incredulo.
– Eres tan bonita… ?Y me quieres!
Margaret lanzo una carcajada.
– Cualquiera que te conozca ha de quererte.
Harry deslizo los brazos alrededor de su cintura.
– Es increible navegar bajo el sol con una chica como tu. Mi madre siempre dice que soy un tio con suerte, y tiene razon, ?no crees?
– ?Que haremos cuando lleguemos a St. John? -pregunto Margaret.
– Dejaremos la lancha en la playa, iremos a la ciudad, alquilaremos una habitacion para pasar la noche y cogeremos el primer tren de la manana.
– No se como nos arreglaremos para conseguir dinero -dijo Margaret, frunciendo el ceno de preocupacion.
– Si, es un problema. Solo me quedan unas pocas libras, y tendremos que pagar los hoteles, los billetes de tren, ropas nuevas…
– Ojala me hubiera traido la maleta, como tu.
Harry le dirigio una mirada maliciosa.
– No es mi maleta -dijo-. Es la del senor Luther. Margaret se mostro perpleja.
– ?Por que has traido la maleta del senor Luther? -Porque contiene cien mil dolares -contesto Harry, y se echo a reir.
Nota del Autor
La edad de oro de los hidroaviones duro muy poco.
Solo se construyeron doce Boeings B-314, seis del primer modelo y seis mas de una version ligeramente modificada llamada B-314A. Nueve fueron cedidos al ejercito de Estados Unidos a principios de la guerra. Uno de ellos, el
Los tres aviones que la Pan American no entrego a las autoridades militares nortemearicanas fueron vendidos a los ingleses, y tambien fueron utilizados para transportar a personajes prominentes de uno a otro lado del Atlantico. Churchill volo en dos de ellos, el Bristol y el Berwick.
La ventaja de los hidroaviones consistia en que no necesitaban largas y caras pistas de hormigon. Durante la guerra, no obstante, se construyeron pistas largas en muchas partes del mundo para dar cabida a bombarderos pesados, y dicha ventaja desaparecio.
Despues de la guerra, el B-314 se considero antieconomico, y los aparatos fueron desguazados o echados a pique uno tras otro.
Ya no queda ninguno en el mundo.
