Ante el habia una lancha rapida, que podia conducirle a un lugar solitario de la costa. Por lo visto, a bordo solo habia un hombre. Tenia que existir un medio de desembarazarse de el y apoderarse de la barca.
Oyo un paso justo detras de el. Se giro en redondo, con el corazon latiendo a toda velocidad.
Era Percy Oxenford.
El chico estaba de pie en el umbral de la puerta de atras, con el aspecto de estar tan conmocionado como Harry.
– ?Donde te habias escondido? -pregunto Perey al cabo de un instante.
– Da igual -contesto Harry-. ?Que pasa ahi abajo?
– El senor Luther es un nazi que quiere devolver al profesor Hartmann a Alemania. Ha contratado a unos gangsteres para que le ayudaran, y les ha entregado un maletin que contiene cien mil dolares.
– ?Demonios! -exclamo Harry, olvidando su acento norteamericano.
– Y han matado al senor Membury, que era un guardaespaldas de Scotland Yard.
De modo que no iba tan desencaminado.
– ?Tu hermana esta bien?
– De momento, pero quieren llevarse a la senora Lovesey porque es muy guapa… Espero que no se fijen en Margaret…
– Caray, que lio -dijo Harry.
– Consegui escabullirme por la trampilla cercana al lavabo de senoras.
– ?Para que?
– Quiero la pistola del agente Field. Vi como el capitan Baker se la confiscaba.
Percy abrio el cajon de la mesa de mapas. Dentro habia un pesado revolver de canon corto, el tipo de arma que los agentes del FBI llevaban bajo la chaqueta.
– Es lo que me figuraba -dijo Percy-. Un Colt Detective Special del 38.
Lo cogio, abriendolo con pericia y haciendo girar el tambor.
Harry meneo la cabeza.
– No me parece una gran idea. Solo conseguiras que te maten.
Cogio el revolver, lo devolvio a su sitio y cerro el cajon.
Se oyo un potente ruido. Harry y Percy miraron por la ventana y vieron que un hidroavion volaba en circulos alrededor del clipper. ?Quien cono era? Al cabo de un momento, empezo a descender. Se poso sobre el agua, cabalgando sobre una ola, y se acerco al clipper.
– Y ahora, ?que? -dijo Harry. Se volvio. Percy habia desaparecido. El cajon estaba abierto.
– Mierda -mascullo Harry.
Atraveso la puerta de atras. Dejo atras las bodegas, paso bajo la cupula del navegante, cruzo un compartimento de techo bajo y se asomo a una segunda puerta.
Percy reptaba por un pasadizo que se hacia mas bajo y angosto a medida que se aproximaba a la cola. La estructura del avion estaba al desnudo. Se veian puntales y remaches, y una serie de cables corrian por el suelo. Se trataba de un hueco superfluo situado sobre la mitad posterior de la cubierta de pasajeros. Se veia luz al final, y Percy se colo por un agujero cuadrado. Harry recordo haberse fijado en una escalerilla sujeta a la pared, junto al lavabo de senoras, con una trampilla encima.
Ya no podia detener a Percy. Era demasiado tarde.
Margaret le habia dicho que todos los miembros de la familia sabian disparar, pero el chico desconocia todo acerca de los gangsteres. Si se interponia en su camino le matarian como a un perro. Harry apreciaba al muchacho, pero estaba mas preocupado por Margaret. Harry no queria que presenciara la muerte de su hermano. ?Que mierda podia hacer?
Volvio a la cubierta de vuelo y miro por la ventana. El hidroavion estaba amarrando a la lancha. O los tripulantes del hidroavion subirian a bordo del clipper, o viceversa. En cualquier caso, alguien no tardaria en pasar por la cabina de vuelo. Harry debia desaparecer por unos momentos. Se refugio la puerta trasera, dejando un resquicio para observar que pasaba.
Alguien subio desde la cubierta de pasajeros y se dirigio al compartimiento de proa. Pocos minutos despues, dos o tres personas regresaron por el mismo camino. Harry oyo que bajaban por la escalera, y luego salio.
?Traian ayuda, o refuerzos para los gangsteres?
Subio por la escalera. Al llegar arriba vacilo. Decidio arriesgarse y avanzar un poco mas.
Llego a la curva de la escalera, desde la que pudo ver la cocina. Estaba desierta. ?Que haria ahora si el marinero de la lancha decidia subir a bordo del
– Los dioses estan de mi parte, Lovesey -estaba diciendo-. Ha llegado en un hidroavion justo cuando necesitabamos uno. Usted nos conducira a mi, al senor Vincini y a nuestros socios por sobre el guardacostas de la Marina que el traidor Eddie Deakin llamo para que nos tendiera una trampa.
Ya tenia respuesta a la pregunta. El hidroavion permitiria que Luther se escapara con Hartmann.
Harry bajo por la escalera. La idea del pobre Hartmann en manos de los nazis era sobrecogedora, pero Harry no iba a hacer nada por impedirlo. No era un heroe. Sin embargo, el joven Percy Oxenford cometeria una estupidez de un momento a otro. Harry no podia quedarse al margen y permitir que el hermano de Margaret resultara muerto. Debia anticiparse y realizar alguna maniobra de diversion y frustrar los propositos de los gangsteres, por el bien de Margaret.
Concibio una idea al ver una cuerda atada a un puntal en el compartimento de proa.
De pronto, se le ocurrio la forma de llevar a cabo la maniobra de diversion, y tal vez desembarazarse de un gangster al mismo tiempo.
En primer lugar, debia desatar las cuerdas y dejar la lancha a la deriva.
Paso por la escotilla y bajo por la escalera.
Su corazon latia a toda velocidad. Estaba asustado.
No penso en lo que diria si alguien le sorprendia. Improvisaria algo, como siempre.
Cruzo el compartimento. Tal como imaginaba, la cuerda partia de la lancha.
Alcanzo el puntal, desato el nudo y dejo caer la cuerda al suelo.
Miro afuera y vio que una segunda cuerda unia la proa de la lancha con el morro del
Pero ya habia pasado el momento de dar marcha atras. Y debia darse prisa. Percy se iba a meter en la guarida del leon, como Daniel.
Salio a la plataforma. La cuerda estaba atada a un cabrestante que sobresalia del morro del aparato. La solto a toda prisa.
Oyo un grito procedente de la lancha.
– Oiga, ?que esta haciendo?
No levanto la vista. Confiaba en que el tipo estuviera desarmado.
Desanudo la cuerda del cabrestante y la tiro al mar.
– ?Oiga, usted!
Se volvio. El patron de la lancha gritaba desde cubierta. No iba armado, gracias a Dios. El hombre asio su extremo de la cuerda y tiro. La cuerda surgio del compartimento de proa y cayo al agua.
El patron se introdujo en la timonera y encendio el motor.
El siguiente paso era mas peligroso.
Los gangsteres solo tardarian unos segundos en observar que su lancha iba a la deriva, lo cual provocaria estupor y alarma. Uno de ellos saldria a investigar para amarrar la lancha de nuevo. Y entonces…
Harry estaba demasiado asustado para pensar en lo que haria entonces.
Subio a toda prisa por la escalerilla, atraveso la cubierta de vuelo y se oculto en las bodegas.
Sabia que era mortalmente peligroso jugar con gangsteres de esta manera, y noto un sudor frio al pensar en lo que le harian si llegaban a cogerle.
Durante un largo minuto no ocurrio nada. Venga, penso, daos prisa y mirad por la ventana. Vuestra lancha navega a la deriva… Teneis que daros cuenta antes de que pierda el valor.
