explicaba por que Mervyn no habia podido conectar por radio con el clipper, pero ?por que estaban todos en el comedor? Era muy extrano que toda la tripulacion hubiera abandonado la cubierta de vuelo.
El nerviosismo se apodero de ella a medida que bajaban hacia la cubierta de pasajeros. Mervyn entro en el compartimento numero 2 y se detuvo de repente.
Nancy vio que el senor Membury yacia en el suelo, en medio de un charco de sangre. Se llevo la mano a la boca para ahogar un grito de horror.
– Santo Dios, ?que ha pasado aqui? -exclamo Mervyn. -Sigan avanzando -dijo desde atras el joven de la corbata amarilla. Su voz habia adoptado un tono aspero. Nancy se volvio y vio que empunaba una pistola.
– ?Usted lo mato? -pregunto, encolerizada.
– ?Cierre su jodida boca y siga avanzando!
Entraron en el comedor.
Habia tres hombres armados mas en la sala: un hombre grande vestido con un traje a rayas que parecia estar al mando, un hombrecillo de rostro vil que estaba detras de la esposa de Mervyn, acariciandole los pechos, lo cual provoco que Mervyn maldijera por lo bajo, y el senor Luther, uno de los pasajeros. Apuntaba con su pistola a otro pasajero, el profesor Hartmann. El capitan y el mecanico tambien se encontraban presentes, con aspecto de desolacion. Varios pasajeros estaban sentados a las mesas, pero la mayoria de los platos y vasos habian caido al suelo, rompiendose en mil pedazos. Nancy se fijo en Margaret Oxenford, palida y asustada. Recordo de repente la conversacion en que habia asegurado a Margaret que la gente normal no debia preocuparse por los gangsteres, porque solo actuaban en los barrios bajos. Que estupidez.
El senor Luther hablo.
– Los dioses estan de mi parte, Lovesey. Ha llegado en un hidroavion justo cuando necesitabamos uno. Usted nos conducira a mi, al senor Vincini y a nuestros socios por sobre el guardacostas de la Marina que el traidor de Eddie Deakin llamo para que nos tendiera una trampa.
Mervyn le dirigio una dura mirada, pero no dijo nada. El hombre del traje a rayas intervino.
– Demonos prisa, antes de que la Marina se impaciente y venga a investigar. Kid, encargate de Lovesey. Su novia se quedara aqui.
– Muy bien, Vinnie.
Nancy no estaba muy segura de lo que estaba pasando, pero sabia que no queria quedarse. Si Mervyn tenia problemas, preferia estar a su lado. Solo que nadie se habia interesado por sus preferencias.
El hombre llamado Vincini continuo dando instrucciones.
– Luther, encargate del comedor de salchichas. Nancy se pregunto por que se llevaban a Carl Hartmann.
Habia dado por sentado que todo tenia relacion con Frankie Gordino, pero no se le veia por ninguna parte.
– Joe, trae a la rubia -dijo Vincini.
El hombrecillo apunto con la pistola al busto de Diana Lovesey.
– Vamos -dijo.
Ella no se movio.
Nancy estaba horrorizada. ?Por que secuestraban a Diana? Tenia la horrible sensacion de saber la respuesta.
Joe hundio el canon de la pistola en el suave pecho de Diana, y la mujer lanzo un gemido de dolor.
– Un momento -dijo Mervyn.
Todos le miraron.
– Muy bien, les sacare de aqui, pero con una condicion. -Cierre el pico y mueva el culo -replico Vincini-. No puede poner ninguna condicion.
Mervyn abrio los brazos.
– Pues dispare -dijo.
Nancy lanzo un chillido de miedo. Eran la clase de hombres que dispararian sobre cualquiera que les desafiara. ?Es que Mervyn no lo comprendia?
Se produjo un momento de silencio.
– ?Que condicion? -pregunto Luther.
Mervyn senalo a Diana.
– Ella se queda.
Joe dirigio a Mervyn una mirada asesina.
– No le necesitamos, pedazo de mierda -contesto Vincini-. Tenemos a un monton de pilotos de la Pan American… Cualquiera pilotara el hidroavion tan bien como usted.
– Y cualquiera le pondra la misma condicion -contesto Mervyn-. Pregunteles…, si le queda tiempo.
Nancy comprendio que los gangsteres no conocian la presencia de otro piloto a bordo del Ganso, aunque practicamente daba lo mismo.
– Sueltala -dijo Luther a Joe.
El hombrecillo enrojecio de ira.
– Cono, ?por que…?
– ?Sueltala! -grito Luther-. ?Te pague para que me ayudaras a secuestrar a Hartmann, no para violar mujeres!
– Tiene razon, Joe -intervino Vincini-. Ya conseguiras otra puta mas tarde.
– Vale, vale -dijo Joe.
Diana empezo a llorar de alivio.
– ?Nos estamos retrasando! -grito Vincini-. ?Vamonos de aqui!
Nancy se pregunto si volveria a ver a Mervyn.
Escucharon un bocinazo El patron de la lancha intentaba llamar su atencion.
El que llamaban Kin grito desde el compartimento contiguo.
– ?Dios mio, jefe, mire por la ventana!
Harry Marks habia quedado sin sentido cuando el clipper se poso sobre las aguas. Del primer rebote salio disparado de cabeza contra las maletas amontonadas. Despues, mientras se incorporaba a gatas, el avion se desplomo sobre el mar y el se precipito contra la pared opuesta, golpeandose en la cabeza y perdiendo el conocimiento.
Cuando se desperto, se pregunto que estaba pasando.
Sabia que no habian llegado a Port Washington; solo habian transcurrido dos horas y la ultima etapa duraba cinco. Se trataba de una escala no prevista, y tenia toda la pinta de ser un amaraje de emergencia.
Se incorporo, dolorido. Ahora sabia por que los aviones llevaban cinturones de seguridad. Sangraba por la nariz, la cabeza le dolia mucho y tenia magulladuras por todas partes, aunque no se habia roto ningun hueso. Se seco la nariz con el panuelo y se considero afortunado.
En la bodega del equipaje no habia ventanas, por supuesto, y no podia averiguar lo que ocurria. Permanecio sentado un rato y se concentro en escuchar. Los motores se habian parado, y el silencio era absoluto.
Despues, oyo un disparo.
Armas de fuego significaban gangsteres, y si habia gangsteres a bordo, venian a por Frank Gordino. Ademas, un tiroteo equivalia a confusion y panico, y Harry tal vez pudiera escapar en aquellas circunstancias.
Tenia que echar un vistazo.
Abrio la puerta apenas. No vio a nadie.
Salio al pasillo y se encamino a la puerta que conducia a la cubierta del vuelo. Se detuvo y escucho. No oyo nada. Abrio la puerta con sigilo y se asomo.
La cubierta de vuelo estaba vacia.
Avanzo de puntillas y subio por la escalera. Distinguio voces masculinas enzarzadas en una discusion, pero no consiguio captar las palabras.
La escotilla de la carlinga estaba abierta. Se asomo y vio que entraba luz del dia en el compartimento de proa. Se acerco y comprobo que la puerta de proa estaba abierta.
Se irguio y miro por la ventana, hasta ver una lancha motora amarrada al morro del avion. Habia un hombre en la cubierta, con botas de goma y una gorra.
Harry comprendio que la escapatoria era muy posible.
