Garrett no sabia como dejar de experimentar aquel sentimiento. Catherine lo habia sido todo para el. Lo unico que tenia que hacer era mirarlo y solo con eso el sentia como si de pronto todo en el mundo estuviera bien. Perder algo asi… simplemente le mostraba
El Sol se elevo en el cielo mientras el trabajaba sin descanso y tuvo que secarse el sudor que le perlaba la frente. Recordo que el dia anterior, casi a esa misma hora, habia visto a Theresa caminar en el muelle hacia el
Hubo algo extrano en la manera en que ella lo miro por primera vez. Fue casi como si lo reconociera, como si supiera algo mas sobre el de lo que admitia…
Le dijo que habia leido los reportajes que estaban en la tienda… tal vez de ahi provenia aquella curiosa expresion que tenia en el rostro. Era la unica explicacion plausible, pero aun asi algo no parecia encajar muy bien en todo ese asunto.
No es que fuera importante.
Poco antes de las once se encamino a la tienda. Ian, uno de los empleados que contrataba durante el verano, estaba al telefono, y cuando Garrett entro, le entrego tres mensajes. Los primeros dos eran de proveedores.
Leyo el tercero mientras se dirigia a su oficina y se detuvo al darse cuenta de quien se lo habia dejado. Se aseguro de que no se tratara de un error, entro en su oficina y cerro la puerta a sus espaldas. Tomo el telefono y marco el numero.
Theresa Osborne respondio al segundo timbrazo.
– Hola, Theresa. Habla Garrett. Tengo un mensaje que dice que me llamaste.
– ?Ah! Hola, Garrett. Gracias por comunicarte conmigo. Olvide mi chaqueta en el velero anoche y me preguntaba si no la habrias encontrado.
– No la vi, pero ire de una carrera a echar un vistazo.
– ?No sera mucha molestia?
– En absoluto. Te llamare en cuanto la encuentre.
Garrett se despidio de ella, salio de la tienda y se encamino a toda prisa hacia el
De vuelta en su oficina, marco el numero escrito en el papel. Esta vez, ella contesto de inmediato.
– Habla Garrett otra vez. Encontre tu chaqueta.
– Muchas gracias por ir a buscarla -parecia aliviada-. ?Podras guardarmela? Puedo pasar por tu tienda en veinte minutos para recogerla.
– Con mucho gusto -respondio el. Despues de colgar el telefono, se retrepo en la silla y penso en lo que acababa de ocurrir. “Aun no se marcha”, penso, “y podre verla de nuevo”.
Y no es que fuera importante, por supuesto.
Theresa llego veinte minutos mas tarde, vestida con pantaloncillos cortos y una blusa escotada y sin mangas que la hacian lucir maravillosa. Le sonrio y lo saludo. Garrett se encamino hacia ella con la chaqueta en la mano.
– Aqui tienes, como nueva -comento mientras extendia el brazo para entregarsela.
– Gracias por haberla encontrado -le dijo Theresa y algo en los ojos de ella hizo resurgir la atraccion inicial que habia experimentado el dia anterior. Sin darse cuenta comenzo a rascarse un lado de la cara.
– No es nada. Creo que el viento la empujo hasta donde estaba.
– Si, eso supongo -respondio ella con un leve encogimiento de hombros y Garrett observo como se ajustaba el tirante de la blusa con una mano. Dijo lo primero que se le ocurrio:
– La pase muy bien anoche.
– Tambien yo.
Al decirlo, Theresa lo miro a los ojos y Garrett sonrio con infinita dulzura.
– ?Viniste hasta aca solo para recoger tu chaqueta o tambien planeabas visitar algun lugar turistico?
– Solo iba a comer -lo miro con expectacion-. ?Podrias sugerirme algo?
El lo penso un momento antes de responder.
– Me gusta comer en Hank’s, alla en el muelle. La vista es fantastica tienen excelentes camarones y ostras.
Ella espero por si el anadia algo mas y al ver que no lo hacia miro hacia otro lado, a las ventanas. Por fin, el se animo.
– Me encantaria llevarte si quieres ir acompanada.
Ella sonrio.
– Me daria mucho gusto, Garrett.
Con una expresion de alivio en el rostro la condujo a traves de la tienda
Hank’s se fundo casi al mismo tiempo que cuando construyeron el muelle y contaba por igual entre su clientela con turistas y lugarenos. Un poco rustico, pero de mucha tradicion, sus pisos de madera estaban ya raspados por los anos del roce de zapatos llenos de arena, y sus enormes ventanales tenian vista al mar. Las mesas y las sillas eran de madera maciza y se veian desgastadas por el uso de los cientos de visitantes que habian acudido al lugar.
– Confia en mi -insistio el mientras se dirigian a una mesa-. La comida aqui es excelente a pesar del aspecto del restaurante.
Eligieron una mesa cerca de un rincon y Garrett hizo a un lado un par de botellas vacias de cerveza que aun no recogian. Los menus con cubiertas de plastico estaban colocados entre botellas de salsa Tabasco, salsa tartara y otra cuya etiqueta solo decia HANK’S. Theresa miro a su alrededor y noto que casi todas las mesas estaban ocupadas.
– Esta lleno -comento mientras se ponia comoda.
– Siempre esta igual. Tuvimos suerte de conseguir mesa.
Ella miro el menu.
– ?Que me recomiendas?
– ?Te gusta el pescado?
– Me encanta.
– Entonces prueba el atun o el delfin. Los dos son deliciosos.
– ?Delfin?
El rio.
– No es como Flipper, el delfin del programa televisivo. Se trata de un pez delfin. Asi lo llamamos por aqui.
– Creo que prefiero el atun -respondio ella con un guino-, solo para estar segura.
– ?Crees que seria capaz de inventar algo asi?
Ella le respondio en tono de broma.
– Recuerda que apenas nos conocimos ayer. Aun no se de lo que eres capaz.
– Me ofendes -respondio el en el mismo tono y ella sonrio. Garrett tambien se rio y despues de un momento ella lo sorprendio al inclinarse sobre la mesa y tocarlo fugazmente en el brazo. De pronto se dio cuenta de que Catherine solia hacer lo mismo para llamar su atencion.
– ?Hay alguien que atienda aqui o tenemos que pescar y cocinar nuestro propio pescado?
– Malditos yanquis -mascullo mientras movia la cabeza, y ella volvio a reir.
Unos minutos mas tarde llego la camarera y les tomo la orden. Los dos pidieron cerveza y, despues de dejar la orden en la cocina,
– ?Sin vasos? -pregunto Theresa con una ceja arqueada despues de que la camarera se retiro.
– Si. Nada como la elegancia de este lugar.
