– ?Que tienes? -pregunto Theresa.
– Cerveza, gaseosas, o el vino que trajiste.
– Una cerveza me parece bien.
Mientras el entraba a la casa, Theresa se volvio y miro de un extremo a otro de la playa. Como el Sol comenzaba a ponerse, la mayor parte de la gente se habia marchado ya y los pocos que quedaban corrian o caminaban.
– ?Nunca te cansas de tener a toda esa gente aqui? -le pregunto cuando regreso.
El le dio la cerveza.
– En realidad no. Por lo general, cuando llego a casa, la playa esta casi desierta. Y en invierno no viene nadie.
Por un instante Theresa lo imagine sentado en el porche mirando el agua, solo, como siempre. Garrett metio la mano al bolsillo y saco unos fosforos. Encendio el carbon y dio un paso atras cuando se levantaron las flamas.
– Ahora voy a comenzar a preparar la cena. Y, si tienes suerte, tal vez comparta contigo mi receta secreta.
Ella inclino la cabeza y lo miro furtivamente.
– Te das cuenta de que estas aumentando mis expectativa respecto a la carne, ?verdad?
– Lo se, pero tengo fe.
El le guino un ojo y Theresa lo siguio a la cocina. Garrett abrio una alacena y saco un par de papas. Las envolvio en papel de aluminio y las metio al horno.
– ?Puedo ayudarte en algo?
– Creo que tengo todo bajo control. Compre una de esas, ensaladas que ya vienen preparadas.
Theresa se hizo a un lado cuando Garrett saco del refrigerador el recipiente de la ensalada. El la miro por el rabillo del ojo mientras vaciaba el contenido en una fuente. ?Que tenia aquella mujer que lo hacia sentir deseos de estar lo mas cerca posible de ella? Con todos estos pensamientos en la cabeza, volvio a abrir el refrigerador y tomo la carne.
Ella le dirigio una sonrisa retadora.
– Y, ?que hay de especial en estos filetes?
Garrett puso un poco de whisky en un recipiente poco profundo.
– Uno que otro detalle. Primero se necesitan un par de filetes gruesos como estos. Luego se sazonan con un poco de sal, pimienta y polvo de ajo y se dejan macerar en whisky mientras los carbones se ponen blancos -lo iba haciendo mientras lo explicaba.
– ?Ese es tu secreto?
– Es solo el principio -aseguro-. El resto tiene que ver con
Theresa estaba tranquila, apoyada en el mostrador de la cocina y de pronto Garrett se dio cuenta de lo hermosa que se veia. Algo en la forma en que estaba de pie le parecio familiar… la sonrisa o tal vez el sesgo de su mirada al observarlo. De nuevo recordo una perezosa
– Supongo que tu ya comiste -dijo Garrett al ver que Catherine se quedaba de pie frente al refrigerador abierto.
Catherine lo miro.
– No tengo hambre -respondio ella-, pero si tengo sed. ?Quieres un poco de te helado?
– Si.
Abrio la alacena y saco dos vasos. Despues de poner el primer vaso sobre el mostrador de la cocina, el segundo se le escurrio repentinamente de entre las manos.
– ?Estas bien? -pregunto Garrett.
Catherine se paso la mano por el cabello, avergonzada, y luego se inclino para recoger los trozos de vidrio.
– Me maree por un segundo, pero ya se me paso.
Garrett camino hacia ella y comenzo a ayudarla a limpiar.
– ?Otra vez te sientes mal?
– Un poco, pero quiza se deba a que estuve demasiado tiempo afuera esta manana.
Garrett no dijo nada mientras recogia los vidrios.
Garrett trago saliva y de pronto se hizo consciente del largo silencio que habia caido en la cocina.
– Voy a revisar como va el carbon -dijo.
Mientras el estaba afuera, Theresa puso la mesa. Coloco una copa de vino al lado de cada plato y busco en un cajon los cubiertos. Cerca de ellos encontro dos pequenos candeleros con velas. Despues de preguntarse si eso no seria demasiado, decidio ponerlos tambien en la mesa. Garrett regreso cuando ella estaba a punto de terminar.
– ?Me ensenaras el resto de tu receta secreta?
– Claro, con mucho gusto -respondio el. Extrajo de la fuente con whisky dos de los filetes; luego abrio el refrigerador y saco una bolsa chica de plastico-. Esto es sebo, la parte grasosa de la carne que por lo general se elimina. Hice que el carnicero me guardara un poco cuando compre los filetes.
– ?Para que sirve?
– Ya lo veras -respondio.
Regreso a la parrilla con los filetes y unas tenazas, que coloco sobre la barandilla del asador. Luego, con un pequeno fuelle de mano, comenzo a soplar las cenizas de las briquetas.
– Parte del secreto para cocinar un magnifico filete es asegurarse de que el carbon este bien caliente. Se usa el fuelle para quitar las cenizas. Asi no hay nada que bloquee el calor.
Puso la carne en la parrilla con las tenazas. Durante el breve tiempo que se necesitaba para que se asaran, Garrett se dedico a observar a Theresa con el rabillo del ojo. El cielo comenzaba a tornarse anaranjado y la calida luz le oscurecia los ojos marron. La brisa le levantaba el cabello de manera seductora.
Por fin Garrett se volvio para tomar el sebo.
– Creo que ahora si ya estamos listos para esto.
Coloco algunos trozos de sebo sobre las briquetas, directamente debajo de la carne. Luego se inclino y soplo hasta que prendieron.
– ?Que haces?
– Las llamas van a soasar la carne con todo su jugo, lo que mantiene tierno al filete. Es la misma razon por la que se usan tenazas y no un tenedor. Arrojo otro par de trozos de sebo a las briquetas y repitio el proceso.
Theresa miro a su alrededor y comento:
– Este es un sitio muy tranquilo. Ya veo por que compraste el lugar -se volvio hacia el-. Dime, Garrett, ?en que piensas cuando estas aqui solo?
Hubiera querido contestarle: “Pienso en Catherine”, pero se contuvo y suspiro.
– A veces pienso en el trabajo; a veces sueno con navegar y dejar todo atras.
Ella lo miro con mucha atencion mientras pronunciaba esas ultimas palabras.
– Garrett, tienes que dejar de huir de lo que te pasa -le dirigio una sonrisa llena de confianza-. Ademas tienes mucho que ofrecerle a alguien.
Garrett guardo silencio. Durante los siguientes minutos lo unico que se oia era el sonido que hacia la carne al irse asando en la parrilla y las olas que rompian en la playa… un rumor continuo y tranquilizador. La tension que Garrett experimento antes se atenuo hasta casi desaparecer y mientras permanecian de pie, uno al lado del otro, en la cada vez mas profunda penumbra, el percibio que habia algo mas en aquella velada de lo que cualquiera de los dos hubiera querido admitir.
Poco antes de que la carne estuviera lista, Theresa volvio a entrar en la casa para terminar de poner la mesa. Con esmero, encendio las velas y estaba colocando la botella de vino en la mesa cuando Garrett entro.
Despues de cerrar las puertas de cristal vio lo que ella habia hecho. La cocina estaba a oscuras, salvo por la luz que provenia de las pequenas llamas de las velas y cuyo brillo daba a Theresa un aspecto hermoso. Los ojos de ella parecian atrapar las flamas danzarinas. Se miraron, cada uno desde su lado de la mesa, los dos inmovilizados un
