instante por la sombra de posibilidades distantes. Luego Theresa aparte la mirada.

– No pude encontrar un sacacorchos -comento ella por no tener otra cosa que decir.

– Yo lo traere -se apresuro el-. Es probable que este en el fondo de alguno de los cajones.

Garrett llevo el platon con los filetes a la mesa y se dirigio a un cajon. Despues de revolver entre diversos utensilios, encontro el sacacorchos. Con un par de movimientos rapidos abrio la botella y sirvio la cantidad precisa en cada copa. Luego se sento y uso las tenazas para colocar los trozos de carne en los platos.

– Es el momento de la verdad -comento ella precisamente antes de probar el primer bocado. Garrett sonrio mientras la observaba comerlo.

– Garrett, ?esta delicioso! -afirmo Theresa con enfasis.

– Gracias.

Las velas se fueron empequeneciendo conforme avanzaba la velada y Garrett le dijo un par de veces lo feliz que se sentia de que estuviera ahi. Afuera, la marea subia lentamente, guiada por la Luna, en cuarto creciente, que parecia haber brotado de la nada.

Despues de cenar Garrett sugirio otro paseo por la playa.

La noche era tibia. Bajaron del porche y se dirigieron hacia una pequena duna y de ahi a la playa. Se quitaron los zapatos y caminaron con paso lento, muy cerca el uno del otro y Garrett busco la mano de Theresa. Al sentir su calidez, ella se pregunto, solo por un instante, que se sentiria si el le tocara el cuerpo, si le recorriera con las manos toda la piel.

– Hace muchisimo tiempo que no pasaba una velada como esta -confeso Garrett por fin.

– Tampoco yo -aseguro ella.

La arena estaba fresca bajo sus pies.

– Garrett, ?recuerdas cuando me invitaste a navegar contigo?

– Si.

– ?Por que me pediste que te acompanara?

El la miro con curiosidad.

– ?A que te refieres?

– Me refiero a que me parecio que tan pronto lo dijiste comenzaste a lamentarlo.

El se encogio de hombros.

– No estoy seguro de que “lamentarlo” sea la palabra Creo que me senti sorprendido de haberte invitado, pero no lo lamente en ningun momento.

Ella sonrio.

– ?Estas seguro?

– Si, estoy seguro. Ademas, estos ultimos dos dias han sido los mejores que he tenido en mucho, mucho tiempo.

Caminaron juntos en silencio. Habia unas cuantas personas en la playa, aunque estaban tan lejos que Theresa no podia distinguir nada mas que sombras.

– ?Crees que alguna vez puedas regresar? Quiero decir, cuando tengas vacaciones.

– Si lo hiciera, ?volverias a prepararme la cena?

– Cocinaria lo que tu quisieras. Siempre y cuando sea filete.

Ella rio por lo bajo.

– Entonces lo pensare.

– Y, ?que me dices si anado unas cuantas clases de buceo?

– Creo que Kevin las disfrutaria mas que yo.

– Entonces traelo.

Lo miro.

– ?No te molestaria?

– En absoluto. Me encantaria conocerlo.

Se detuvieron un momento y contemplaron el agua. El estaba muy cerca de ella; los hombros casi se tocaban.

– ?En que piensas? -pregunto Garrett.

– Solamente pensaba en lo agradable que son los silencios cuando estoy contigo.

El sonrio.

– Y yo estaba pensando que te he dicho mucho mas de lo que le he dicho a nadie.

– ?Sera porque estas seguro de que regresare a Boston y no se lo contare a nadie?

El rio.

– No. Supongo que es porque quiero que sepas quien soy, porque si aun sabiendolo de todas maneras sigues queriendo pasar el tiempo conmigo…

Theresa no comento nada, pero entendia exactamente lo que el trataba de decir.

Garrett desvio la mirada.

– Lo lamento. No quise hacerte sentir incomoda.

– No me hiciste sentir incomoda -aseguro Theresa-. Me alegra que me lo dijeras.

Se detuvo. Despues de un momento comenzaron a caminar de nuevo por la solitaria playa.

– Pero no sientes lo mismo que yo -insistio el. Theresa lo miro.

– Garrett, yo… -dejo que se perdieran las palabras.

– No, no tienes que decir nada…

Ella no lo deje terminar.

– Si, debo hacerlo. Tu buscas una respuesta y yo quiero dartela -se detuvo. Luego aspiro profundo-. Me asusta un poco, Garrett, porque si te digo lo mucho que me interesas, siento que me arriesgo a que vuelvan a herirme.

– Yo nunca te lastimaria -aseguro el con suavidad. Ella se detuvo y lo hizo mirarla.

– Se que eso crees, Garrett, pero has estado luchado con tus propios demonios durante los ultimos tres anos. No se si estas listo para seguir adelante, y si no es asi, con toda seguridad sere yo quien salga lastimada.

Esas palabras le llegaron muy hondo y el espero un momento antes de responder.

– Theresa, desde que nos conocimos… no se…

Levanto la mano y toco con suavidad la mejilla de Theresa con el dedo, siguiendo el contorno con tanta ligereza que ella sentia casi como una pluma contra la piel. En cuanto la toco, Theresa cerro los ojos y, a pesar de sus dudas, dejo que aquella estremecedora sensacion le recorriera el cuerpo.

Despues Theresa sintio que todo comenzaba a borrarse y repentinamente sintio que estar ahi era lo correcto. La calida brisa de verano que le soplaba en el cabello aumentaba la sensacion que le producia aquel roce. La luz de la Luna daba al agua un brillo etereo, mientras las nubes proyectaban su sombra sobre la playa.

Entonces cedieron a todo lo que habia estado acumulandose desde el instante en que se conocieron. Ella se hundio en el y sintio la calidez de su cuerpo; el le solto la mano. Luego la rodeo poco a poco con los dos brazos, la atrajo hacia si y la beso en los labios con ternura.

Permanecieron asi, abrazados, besandose a la luz de la Luna durante largo rato, sin que a ninguno le importara mucho que cualquiera pudiera verlos. Los dos habian esperado demasiado aquel momento. Despues, Theresa lo tomo de la mano y lo condujo de vuelta a la casa.

Capitulo Seis

– ?Como que no comeras conmigo hoy? Lo hemos hecho durante anos. ?Como es posible que se te haya olvidado?

– No lo olvide, papa. Es solo que hoy no puedo ir.

Jeb Blake guardo silencio al otro extremo de la linea telefonica.

– ?Por que tengo la sensacion de que me estas ocultado algo?

– No tengo nada que ocultar

Theresa llamo a Garrett desde la ducha para pedirle que le llevara una toalla. Garrett cubrio el auricular y le dijo que iria en un momento. Cuando volvio su atencion al telefono, escucho que su padre inhalaba con fuerza.

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