– ?Que fue eso?
– Nada.
Entonces en tono de repentina comprension dijo:
– Es esa chica, Theresa, ?verdad?
Supo que no podria ocultarle la verdad y respondio:
– Si, ella esta aqui.
Jeb silbo, obviamente complacido.
– Ya era tiempo.
Garrett trato de restarle importancia.
– Papa, no hagas de esto mas de lo que es.
– No lo hare, te lo prometo, pero, ?puedo preguntarte algo?
– Claro -suspiro Garrett.
– ?Te hace feliz?
Tardo un momento en responder.
– Si, asi es -dijo por fin.
– Ya era tiempo -volvio a decir Jeb entre risas antes de colgar.
Garrett miro el telefono mientras colgaba.
– Si, me hace feliz -susurro para si con una media sonrisa en el rostro-. Muy feliz.
Durante los siguientes cuatro dias Theresa y Garrett fueron inseparables. Garrett le dejo la responsabilidad de la tienda a Ian y hasta le permitio dar clases de buceo, algo que nunca habia hecho antes. Theresa y Garrett salieron dos veces a navegar; la segunda vez pasaron la noche en el mar, mecidos por el suave movimiento de las olas del oceano Atlantico. Theresa se preguntaba si Garrett habria sido tan intuitivo con Catherine como parecia serlo con ella. Era casi como si pudiera leerle la mente cuando estaban juntos. Si ella deseaba que la tomara de la mano, el lo hacia antes de que ella se lo pidiera. Si Theresa solo queria hablar durante un rato sin interrupcion, el la escuchaba en silencio. Si queria saber como se sentia respecto de ella, la manera en que la miraba se lo dejaba bien claro. Nadie, ni siquiera David, la habia entendido tan bien como Garrett y sin embargo… ?cuanto hacia que lo conocia? ?Unos cuantos dias?
Theresa paso la tarde del sabado en casa de Garrett. Al abrazarse, ambos sabian que ella tenia que regresar a Boston al dia siguiente. Era un tema que habian evitado tocar.
– ?Alguna vez volvere a verte? -pregunto ella.
El estaba mas callado de lo normal.
– Eso espero -comento el, por fin-. No quiero que esto acabe. No quiero que terminemos.
Ella le busco la mano y dijo con suavidad:
– ?Oh, Garrett! Tampoco yo quiero que acabe. Podemos hacer que funcione si lo intentamos. Yo podria venir, o tu podrias ir a Boston. Sea como sea, podriamos intentarlo, ?no crees?
– ?Con cuanta regularidad te veria? ?Una vez al mes? ?Menos que eso? -nego con la cabeza como si lo descartara-. Theresa, es tan dificil en este momento… Todo lo que he pasado…
Ella lo miro de cerca, sintiendo la presencia de algo mas.
– Garrett, dime ?que sucede? -el no respondio y ella continuo:- ?Hay algun motivo por el que no quieras intentarlo?
El seguia sin decir palabra. En silencio se volvio hacia la fotografia de Catherine.
Theresa pudo sentir la manera como comenzaron a agolparsele las lagrimas.
– Mira, Garrett, se que perdiste a tu esposa. Tambien sufriste terriblemente por ello, pero tienes toda una vida por delante. No la eches a perder por vivir en el pasado.
El hizo una pausa.
– Tienes razon -comenzo, hablando con dificultad-. En mi mente se que tienes razon, pero en mi corazon… no lo se.
– Y, ?que hay de mi corazon, Garrett? ?Acaso no te importa?
La expresion sombria de Theresa hizo que el sintiera un nudo en la garganta.
– Por supuesto que si. Me importa mas de lo que crees. Hacia mucho tiempo que no me sentia asi, Theresa. Es casi como si hubiera olvidado lo importante que otra persona puede ser para mi. No creo que pueda simplemente dejarte ir y olvidarte, y no quiero hacerlo -durante un momento solo se escucho el suave y regular sonido de su respiracion. Por fin susurro:
– Te prometo que lo intentaremos.
El le abrio los brazos y le suplico con la mirada. Ella titubeo por un segundo, por las miles de emociones contradictorias que la invadian. Luego bajo la cara hasta el pecho de el, para no ver la expresion que tenia Garrett en el rostro. El le beso el cabello, y le hablo con suavidad mientras la recorria con los labios.
– Theresa, creo que estoy enamorado de ti.
Sin querer responder, ella solo susurro:
– Solo abrazame ?si? Ya no digamos mas.
El vuelo a Charlotte de la manana siguiente no iba lleno y el asiento al lado de Theresa estaba vacio. Ella se retrepo en su lugar mientras pensaba en los sorprendentes sucesos de la semana anterior. No solo habia encontrado a Garrett sino que el habia despertado sentimientos muy profundos en ella, sentimientos que ella creyo enterrados desde hacia mucho tiempo.
Pero ?lo amaba?
En vano recordo la conversacion de la noche anterior… el temor de Garrett de dejar atras el pasado, sus sentimientos acerca de no poder verla tanto como lo deseaba. Eso podia entenderlo muy bien, pero…
Fruncio el entrecejo. ?Por que anadio la palabra “creo”?
Cerro los ojos con cansancio, porque de pronto no desee enfrentarse a sus conflictivas emociones. Sin embargo, una cosa si era segura. Ella no le diria nunca que lo amaba hasta que tuviera la certeza de que el podria dejar a Catherine en el pasado.
El lunes por la manana Theresa sintio por fin los efectos de su turbulenta aventura. Casi no habia dormido y el primer lugar al que se dirigio cuando llego al trabajo fue a la sala de descanso, a buscar un cafe.
– ?Vaya, hola, Theresa! -Deanna entro detras de ella y la saludo alegremente-. Nunca pense que estarias aqui. Me muero por saber todo lo que ocurrio.
– Buenos dias -murmuro Theresa mientras revolvia su cafe-. Siento no haberte llamado, pero llegue un poco cansada despues de esa semana -dijo.
Deanna se apoyo en el mostrador.
– Bueno, no me sorprende. Ya me lo imaginaba.
– ?A que te refieres?
Los ojos de Deanna brillaban.
– Ven conmigo -dijo con una sonrisa de complicidad mientras la guiaba de vuelta a la sala de redaccion. Cuando Theresa vio su escritorio, se quedo sin aliento. Al lado de la correspondencia se habia acumulado mientras ella no estaba habia una docena de rosas, bellamente arregladas en un florero alto y transparente.
– Llegaron a primera hora esta manana.
Theresa tomo la tarjeta que estaba apoyada en el florero y la abrio de inmediato. Decia:
Garrett
Theresa sonrio al ver la nota, la volvio a meter en el sobre y se inclino para oler las flores.
– Estoy segura de que tuviste una semana memorable -comento Deanna.
– Asi fue -respondio sencillamente Theresa.
– Mira, Theresa, tengo algo de trabajo que hacer. ?Crees que podamos comer juntas hoy? Asi podremos
