sus influencias -ella titubeo-. De verdad lo lamento mucho, Garrett, pero es la oportunidad de mi vida.

El guardo silencio por un momento. Luego dijo simplemente:

– Lo entiendo.

– Estas enojado conmigo, ?verdad?

– No.

Theresa se dio cuenta por el tono de voz que no decia la verdad, pero no creyo que hubiera algo que pudiera decir para que Garrett se sintiera mejor.

– ?Le diras a tu padre que lamento no poder ir?

– Si, se lo dire.

– ?Puedo llamarte el fin de semana?

– Si quieres.

Al dia siguiente Garrett comio con su padre, quien hizo lo posible por restarle importancia al asunto.

– Si es como ella te dijo -razono su padre-, tiene una buena razon. Tiene un hijo al que debe mantener y debe hacer lo mejor que pueda para darle todo lo necesario. Ademas es solo un fin de semana no es nada en el gran esquema general de las cosas.

Garrett se retrepo en la silla y con un movimiento hizo a un lado su plato a medio comer.

– Yo entiendo todo eso, papa. Es solo que hace un mes que no la veo y esperaba con ansia su visita.

– ?No crees que ella tambien queria verte?

– Eso me dijo.

Jeb se inclino sobre la mesa y volvio a colocar el plato de Garrett frente a el.

– Toma tu comida -le dijo-. Pase todo el dia cocinando y no vas a desperdiciarla.

Garrett miro su plato. Aunque ya no tenia apetito, tomo en tenedor y probo un pequeno bocado.

– ?Sabes? -dijo su padre mientras seguia comiendo-. No sera la ultima vez que esto suceda. Mientras sigan viviendo a miles de kilometros de distancia, seguira pasando, y no se veran tanto como quisieran.

– Lo se -respondio Garrett sencillamente.

Su padre enarco la ceja y espero. Al ver que Garrett no decia nada mas, Jeb continuo:

– ?Lo se? ?Es lo unico que tienes que decir?

Garrett se encogio de hombros.

– ?Que mas puedo decir?

– Puedes decir que la proxima vez que la veas trataran de resolver esto. Es lo que puedes decir.

– ?Por que eres tan drastico al respecto?

– Porque -dijo- si no lo resuelven, tu y yo vamos a seguir comiendo juntos y solos durante los proximos veinte anos.

– ?Estas cansada? -pregunto Garrett. Estaba tendido en su cama mientras hablaba con Theresa por telefono.

– Si. Acabo de llegar. Ha sido un fin de semana muy largo.

– ?Salio todo como lo esperabas?

– Eso creo. No hay modo de saberlo todavia, pero conoci a mucha gente que con el tiempo podria ayudarme con mi columna.

– Entonces fue bueno que asistieras.

– Bueno y malo. La mayor parte del tiempo la pase deseando estar contigo y no ahi.

Hubo una breve pausa.

– ?Garrett?

– Si.

– ?Sigues enojado conmigo?

– No -respondio el con suavidad-. Tal vez me siento triste, pero no enojado.

– ?Porque no fui este fin de semana?

– No. Porque no estas aqui todos los fines de semana.

Ella respondio con dulzura.

– Solo quiero que sepas que lamento no haber estado contigo este fin de semana.

– Lo se.

– ?Puedo compensarte?

– ?Que tienes en mente?

– Bueno, ?crees que podrias venir a visitarme despues del Dia de Accion de Gracias?

– Supongo que si.

– Que bien, porque voy a planear un fin de semana especial solo para nosotros dos.

Cuando llego a Boston dos semanas mas tarde, Theresa lo recibio en el aeropuerto. Ella le habia pedido que usara algo elegante y el bajo del avion vistiendo un saco.

– ?Vaya! -exclamo ella-. ?Te ves estupendo!

Del aeropuerto fueron directamente a cenar. Theresa habia hecho reservaciones en el restaurante mas elegante de la ciudad.

Disfrutaron tranquilos de una maravillosa comida y despues llevo a Garrett a ver la obra musical Les Miserables, basada en la novela de Victor Hugo que se estaba presentando en Boston.

Cuando llegaron al departamento de Theresa ya era tarde. Para Garrett el siguiente dia fue igualmente apresurado. Theresa lo llevo a su oficina y lo presento con todos sus companeros; por la tarde Visitaron el museo de arte de Boston, y esa noche se reunieron con Deanna y Brian para cenar en Anthony’s, un restaurante en el piso mas alto del Prudential Building que ofrecia una vista maravillosa de toda la ciudad.

Garrett nunca habia visto nada parecido.

La mesa estaba muy cerca de una ventana. Deanna y Brian se levantaron de sus asientos para recibirlos y Theresa realizo las presentaciones pertinentes.

– Me da mucho gusto conocerte, Garrett -dijo Deanna-. Siento haber obligado a Theresa a ir conmigo a esa conferencia. Espero que no te hayas enfadado mucho con ella.

– No, no te preocupes -respondio el mientras asentia con cierta rigidez.

– Me alegra, porque al verlo en retrospectiva, estoy segura de que valio la pena.

Garrett la miro con curiosidad. Theresa se inclino y pregunto:

– ?A que te refieres, Deanna?

Los ojos de Deanna brillaban.

– Recibi noticias ayer. Hable con Dan Mandel, el director de Media Information Inc., y resulta que quedo muy impresionado contigo. Le gusto la manera en que te desenvolviste en el congreso. Y lo mejor de todo… -Deanna se detuvo para aumentar la tension e hizo lo posible por contener una sonrisa.

– ?Si?

– Va a incluir tu columna en todos sus diarios a partir de enero.

– ?Estas bromeando? -pregunto incredula Theresa. Se cubrio la boca con la mano para ahogar un grito, pero aun asi fue lo suficientemente fuerte como para que la gente de las mesas cercanas se volviera a mirarlos.

Deanna movio la cabeza.

– No. Quiere volver a hablar contigo el martes. Arregle una teleconferencia para las diez de la manana.

– No puedo creerlo -Theresa se inclino hacia ella y en un impulso abrazo a Deanna, con la emocion reflejada en el rostro.

Brian le dio un pequeno codazo a Garrett.

– Magnificas noticias ?eh?

Garrett tardo un poco en responder.

– Si… magnificas.

Deanna y Theresa charlaron sin parar el resto de la velada. Garrett guardo silencio, sin saber bien que anadir. Como si percibiera su incomodidad, Brian se acerco a Garrett.

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