– ?Cuanto tiempo te quedaras?
– Hasta manana por la noche.
Brian asintio.
– Supongo que es dificil no poder verse a menudo, ?verdad?
– A veces.
– Ya me lo imagino. Se que Theresa se deprime por esa causa de vez en cuando.
Al otro lado de la mesa, ella le sonrio a Garrett.
– ?De que hablan ustedes dos? -pregunto muy animada.
– De esto y aquello -respondio Brian.
Garrett asintio sin responder y Theresa noto que cambiaba de postura a cada rato. Era evidente que se sentia incomodo, aunque ella no estaba segura de la razon, y eso la dejo perpleja.
– Estuviste muy callado esta noche -comento Theresa.
Habian regresado al departamento y estaban sentados en el sofa mientras en el radio se oia musica de fondo.
– ?Disfrutaste de tu charla con Brian?
– Si. Es una persona agradable -Garrett se detuvo-, pero no soy muy bueno cuando estoy en grupos, en especial cuando siento que no encajo muy bien. Es solo que… -se detuvo.
– ?Que?
El movio la cabeza.
– Nada.
– No, ?que ibas a decir?
Despues de un momento, el respondio con palabras cuidadosamente elegidas.
– Solo iba a decir que todo este fin de semana ha sido muy extrano para mi. El teatro, las comidas caras, salir con tus amigos… en fin -se encogio de hombros-. No es para mi. No es nada de lo que yo haria normalmente.
– Es por eso que planee asi este fin de semana. Queria que conocieras algo diferente.
– No vine aqui para hacer algo diferente. Vine para pasar algun tiempo en paz contigo. Ni siquiera hemos tenido oportunidad de conversar y me voy manana.
– Eso no es cierto. Anoche estuvimos solos en la cena y hoy otra vez, en el museo. Ha habido tiempo suficiente para charlar.
– Tu sabes a lo que me refiero.
– No, no lo se. ?Que quieres hacer? ?Quedarte sentado en el departamento?
El no le respondio. Luego se levanto del sofa, atravese la habitacion y apago el radio.
– Hay algo extremadamente importante que quiero decirte desde que llegue -dijo el.
– ?Que es?
Se volvio, reunio todo su valor y aspiro profundo.
– Este mes sin verte ha sido muy duro para mi y en este momento no estoy seguro si quiero que sigamos asi.
Theresa contuvo la respiracion por un segundo.
Al ver su expresion, Garrett se acerco a ella.
– No es lo que crees -aclaro el a toda prisa-. No es que ya no quiera volver a verte. Quiero verte todo el tiempo -cuando llego al sofa, se arrodillo frente a ella. Theresa lo miro, sorprendida. El la tomo de las manos.
– Quiero que te mudes a Wilmington. Aunque ella sabia que iba a suceder tarde o temprano, no lo habia esperado tan pronto ni de esa manera.
Garrett continuo:
– Se que es un gran paso, pero si te mudaras no pasariamos estos largos periodos separados. Podriamos vernos a diario -el se acerco y le acaricio la mejilla-. Quiero caminar por la playa contigo. Quiero que naveguemos juntos. Quiero que estes ahi cuando vuelva a casa de la tienda. Quiero que nos sintamos como si nos hubieramos conocido durante toda la vida.
Las palabras salian de la boca de Garrett con rapidez y entre mas hablaba mas sentia Theresa que la cabeza le daba vueltas. Le parecia como si Garrett estuviera tratando de recrear su relacion con Catherine.
– Espera un minuto -lo interrumpio ella por fin-. No puedo sencillamente tomar mis cosas y marcharme. Me refiero a que Kevin esta en la escuela. Es feliz aqui. Este es su hogar. Aqui tiene a sus amigos y el futbol.
– Puede tener todo eso en Wilmington. ?Acaso no viste ya lo bien que nos llevamos?
Ella le solto la mano, cada vez mas frustrada.
– Y
– Lo que no quiero es que renunciemos a
– Entonces, ?por que no puedes tu mudarte a Boston?
– Y, ?que haria aqui?
– Lo mismo que haces en Wilmington. Dar clases de buceo, salir a navegar, lo que sea. Es mucho mas facil para ti que para mi.
– No podria. Como ya te dije, esto… -hizo un gesto para senalar el cuarto y las ventanas- no es para mi. Me sentiria perdido en esta ciudad.
Theresa se levanto y atraveso la habitacion, muy agitada. Se paso la mano por el cabello.
– No es justo. Es como si nos pusieras una condicion: “Podemos estar juntos pero tendra que ser a mi manera”. Quieres que renuncie a todo por lo que he luchado, pero no estas dispuesto a dar nada a cambio -ella no le quito los ojos de encima.
Garrett se puso de pie y camino hacia Theresa. Al acercarse, ella retrocedio y levanto los brazos poniendo asi una barrera.
– Escucha, Garrett, no quiero que me toques en este momento, ?de acuerdo?
El dejo caer los brazos a los costados. Durante un largo rato ninguno de los dos dijo nada.
Theresa cruzo los brazos y desvio la mirada.
– Entonces supongo que tu respuesta es no -dijo el por fin.
Ella respondio con cuidado.
– No. Mi respuesta es que vamos a tener que hablar mas de esto.
– ?Para que trates de convencerme de que estoy equivocado?
Aquel comentario no merecia una respuesta. Theresa movio la cabeza y camino hasta la mesa del comedor, tomo su bolso y se dirigio a la puerta del frente.
– ?Estas escapando?
Abrio la puerta y la mantuvo asi mientras respondia.
– No, Garrett. No estoy escapando. Solo necesito algunos minutos a solas para pensar. No me gusta que me hables asi. Acabas de pedirme que cambie toda mi vida y voy a necesitar tiempo para tomar una decision.
Se marcho del departamento. Garrett miro la puerta durante un par de segundos, para ver si regresaba. Al ver que no lo hacia, camino por todo el lugar. Entro en la cocina, despues en la habitacion de Kevin y salio. Cuando llego al dormitorio de Theresa se detuvo un momento antes de entrar. Se acerco a la cama, se sento, coloco la cabeza entre las manos y se pregunto que podria hacer. De alguna manera sentia que no habia nada que pudiera decir cuando ella volviera que no los llevara a una nueva discusion.
Lo penso por un momento antes de decidir por fin que le escribiria una carta para expresarle lo que sentia. Escribir siempre le ayudaba a pensar con mas claridad.
Miro hacia la mesita de noche. Vio el telefono, pero no encontro papel ni pluma. Abrio el cajon, lo revise y hallo casi al frente una pluma. Siguio buscando el papel y encontro un par de libros de bolsillo, algunas revistas y unos joyeros vacios; de pronto vio algo que le era familiar.
Un velero.
Estaba en una hoja de papel metida en una delgada agenda. Lo tomo, pensando que se trataba de alguna de las cartas que le habia escrito a Theresa durante los ultimos dos meses, pero de pronto se quedo inmovil.
?Como era posible? Aquel papel para correspondencia habia sido un regalo de Catherine y el solo lo usaba cuando le escribia a ella. Las cartas para Theresa las habia escrito en un papel distinto.
