Albert James escribio alguno de los articulos mas sentidos de toda su carrera; guardo algunos de los que publico en la prensa inglesa.

Durante aquellos dias Amelia le sirvio de interprete, y entrevistaron a decenas de refugiados que les dieron noticia precisa del sufrimiento vivido y de como la guerra estaba irremediablemente perdida.

El 5 de febrero por la noche, justo un dia despues de que las tropas franquistas se hicieran con Gerona, el Gobierno frances so vio de nuevo en la tesitura de permitir que entrara una nueva oleada de personas, en esa ocasion militares a los que previamente se les obligo a dejar las armas.

Fue un milagro que en medio de aquel caos Amelia encontrara a Josep Soler y a su hijo Pablo. Al parecer Albert James y ella estaban hablando con unos refugiados cuando la mujer sintio que alguien le tocaba la espalda. Se volvio y se encontro con Josep agarrado de la mano de Pablo. Para Amelia fue un duro golpe verlos.

– ?Dios mio, estais vivos! ?Cuanto me alegro! ?Y Lola?

– No ha querido venir, ya la conoces. No ha habido manera de convencerla -explico Josep.

– Mi madre ha dicho que a ella los fascistas no la van a echar de Espana -dijo Pablo.

Amelia les aparto del grupo de refugiados. Estaba impresionada por la extrema delgadez de Pablo y por el envejecimiento prematuro de Josep.

– Lo primero que vamos a hacer es comer algo -propuso.

– Eso va a ser dificil, los franceses intentan evitar que nos desperdiguemos -dijo Josep.

Pero Amelia no estaba dispuesta a dejar a Josep y a Pablo abandonados a su suerte. El dinero siempre ha hecho milagros, y aun en medio de aquel caos habia refugiados con diferente suerte. Los que llevaban dinero, joyas, objetos de valor o tenian amigos gozaban de alguna posibilidad de poder escapar de aquellos campos. Josep y Pablo carecian de dinero o cualquier objeto de valor, pero habian encontrado en Amelia el mejor salvoconducto para escapar del caos…»

Victor Dupont se sirvio la ultima copa de vino que quedaba en la botella.

– Creo que por hoy es bastante. Quiza deberiamos llamar a nuestro amigo Pablo Soler para que sea el quien le cuente lo que sucedio a continuacion, al fin y al cabo fue uno de los protagonistas de aquel suceso.

– Lo hare en cuanto regrese a Espana. Menuda sorpresa me ha dado usted al contarme que el profesor Soler volvio a ver a Amelia.

– Si, claro que si. El se lo contara. ?Le parece bien manana?

– ?Manana?

– Si, llega temprano a Paris, de manera que si usted no tiene nada mejor que hacer despues del almuerzo podemos reunimos los tres.

Victor Dupont solto una carcajada ante mi expresion de incredulidad. Le divertia haber podido sorprenderme.

– Pablo y Charlotte vienen de vez en cuando a Paris, y tenian programada esta visita desde hace tiempo.

– No me ha dicho nada…

– Lo se, pero tampoco tenia por que, ?no le parece?

Tanto daba lo que me pudiera parecer, de manera que, obediente, acepte las instrucciones de Victor Dupont y al dia siguiente a las tres de la tarde me reuni con los dos. Bueno, en realidad con los tres, porque cuando llegue a casa de Dupont tambien estaba Charlotte.

– Yo no les molestare, tengo planeado ir de compras, de manera que les dejo. Regresare a las siete, ?les parece bien? -dijo Charlotte a modo de despedida.

– Bueno, Guillermo, mi amigo Victor me ha puesto al corriente de lo que le ha ido contando.

– La verdad es que voy de sorpresa en sorpresa, profesor -respondi con ironia.

– Es lo que tiene la investigacion -respondio sin darse por aludido.

– De manera que usted volvio a ver a mi bisabuela…

– Ya le dije que habia vivido en casa de Victor Dupont.

– Si, es verdad.

– ?Y como cree que llegue alli?

– Supongo que es lo que ahora me va a explicar.

– Asi es -respondio el profesor Soler.

Amelia nos instalo en una habitacion del hotel donde estaba alojada porque creyo convencer al prefecto de que eramos de su familia y se hacia cargo de nosotros, pero en realidad fue Albert James quien consiguio vencer las resistencias de las autoridades francesas. James era un periodista muy importante, y nadie queria aparecer senalado en uno de sus articulos en la prensa britanica o en la estadounidense. Aun asi, no estabamos seguros de poder librarnos de ser internados en alguno de los campos.

– Quiero que me cuentes lo que esta pasando, si de verdad la guerra esta perdida -le pidio Amelia a Josep.

– ?Crees que estaria aqui si no fuera asi? Es inutil seguir luchando, hemos perdido.

– Pero ?por que?

– Ellos han tenido mas ayuda.

– Pero nosotros hemos contado con las Brigadas Internacionales y con el favor de Moscu -insistio Amelia.

– No te enganes, hemos estado solos. Europa nos ha dado la espalda, Francia y Gran Bretana han observado de lejos lo que pasaba, pero sin querer comprometerse. Y si, ha venido gente de todo el mundo a apoyar la Republica, le han echado valor y sacrificio, pero con eso no bastaba. Franco ha contado con la ayuda de Alemania y de Italia, pero sobre todo con la pasividad de Europa. No sabes lo que ha sido la batalla del Ebro, ahi es donde nos han dado la puntilla. Han muerto miles de los nuestros y tambien de los suyos, pero han ganado.

– Es un buen estratega -apunto Albert James.

– ?Quien? ?Franco? -Amelia parecio extranada por esta afirmacion de James.

– ?Sabes, Amelia?, es imposible derrotar al enemigo si no reconoces sus virtudes.

– ?Virtudes! ?Como puedes decir que Franco tiene virtudes? Es un traidor a la Republica, ha destrozado Espana -respondio Amelia enfadada.

– En vista del resultado de la guerra ha demostrado ser un buen estratega militar. Admitir esto no quita que, efectivamente, sea un fascista y una desgracia para Espana. ?Te quedas mas tranquila si reconozco todo esto?

– No se trata de que lo reconozcas como si me hicieras un favor, se trata de la realidad.

– Yo te explicare una parte de la realidad que supongo no te va a gustar. Es verdad todo lo que dice Josep, pero hay mas problemas, y son las muchas energias que el bando republicano ha gastado combatiendo consigo mismo -sentencio Albert James.

Josep bajo la cabeza. Parecia no querer escuchar lo que estaba diciendo el periodista.

– ?Que quieres decir? -pregunto Amelia con acritud.

– Quiero decir que mientras el ejercito fascista tenia un claro y unico enemigo, en el bando republicano no ha sido asi. ?Me equivoco, Josep, si afirmo que los comunistas habeis gastado muchas energias persiguiendo a las gentes del POUM, y que las peleas entre socialistas, anarquistas y comunistas han sido continuas? ?Quien mato a Andreu Nin?

– Ha habido problemas, si -admitio Josep.

– De manera que mientras Franco tenia un unico objetivo, que era acabar con la Republica para establecer un regimen fascista, las izquierdas han combatido contra el y han combatido entre si. En las guerras civiles sale lo peor de las personas, Amelia.

– Tu no conoces bien mi pais. Franco es un traidor, como lo son todos los sublevados.

– Si, Franco es un traidor, pero eso no quita que yo tenga razon en lo que he dicho -respondio James.

– No hemos perdido la guerra solo por las diferencias en la izquierda -afirmo Josep.

– Desde luego que no, decir eso seria ademas de mentira una simpleza. Unicamente he apuntado que quienes habeis defendido la Republica habeis malgastado energias que os eran muy necesarias, porque enfrente teniais a un enemigo que solo os combatia a vosotros y ademas contaba con ayuda de Alemania e Italia -replico Albert James.

– ?Que esta pasando en Madrid? -pregunto Amelia con angustia.

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