marido de la diva.
Vittorio estrujo a Amelia entre sus brazos, la regano por su excesiva delgadez, apreto la mano de Jean como si fueran amigos de toda la vida y les condujo al camerino.
Las dos mujeres se fundieron en un abrazo interminable. Tengo entendido que Carla estimaba de verdad a Amelia, la tenia por una hija.
– ?Pero como no me has avisado de que estabas en Paris! No sabes lo preocupada que me has tenido. Gloria y Martin Hertz me dijeron que Pierre y tu ibais a emprender un viaje de un par de meses, pero que no solo no habiais regresado sino que no sabian nada de vosotros. Dejame que te mire… estas demasiado delgada, nina y… no se… te veo diferente, ?donde esta Pierre?
– Esta muerto.
– ?Muerto? No sabia que estaba enfermo… -dijo Carla.
– No lo estaba. Le han matado.
Carla y su marido Vittorio Leonardi se quedaron conmocionados por el anuncio de Amelia. La diva la abrazo como una madre abrazaria a su hija para protegerla.
– ?Tienes que contarmelo todo!
Amelia le presento a Jean Deuville, que habia permanecido en silencio contemplando la escena. Este se sentia impresionado por la amistad entre las dos mujeres. Al fin y al cabo, Carla Alessandrini era un personaje de fama mundial, una de las mujeres mas deseadas de su epoca.
Durante la estancia de Carla en Paris no hubo dia en que no se viera con Amelia. Mis padres y yo fuimos por primera vez a la Opera invitados por la Alessandrini, y para nosotros fue todo mi acontecimiento estar alli, entre aquellos ricos y burgueses que parecian vivir de espaldas a la realidad y que reian y bebian champan como si nada de lo que sucedia en la vida cotidiana les afectase.
Amelia visitaba a Carla en su hotel, o esta la invitaba a sus almuerzos y cenas con gente distinguida; incluso un dia fue Carla quien visito a Amelia en nuestra casa. Me quede detras de la puerta del salon espiandolas, no porque me importara lo que hablaban, sino porque sentia autentica fascinacion por Carla, quien habia sustituido a Amelia en mis suenos adolescentes.
– Nina, tienes que decidir que vas a hacer, y me gustaria que pensaras en la posibilidad de venir con nosotros. No creo que tengas mucho porvenir en Francia, mira como se estan poniendo las cosas para los extranjeros. He hablado con Vittorio y esta de acuerdo conmigo en que lo mejor es que vengas con nosotros.
– Quiero regresar a Espana, se que ahora no puedo por la guerra, pero algun dia terminara. Necesito saber de mi familia, quiero estar con mi hijo.
– Lo comprendo, pero ?crees que tu marido lo permitira?
– No lo se, pero necesito pedirle perdon y le suplicare que me deje ver a Javier. No podra negarse, es mi hijo.
Carla se quedo en silencio. Se le antojaba dificil que el marido espanol fuera a perdonar a su mujer despues de haber huido esta con su amante. Pero no quiso romper las esperanzas de Amelia, a la que sabia especialmente fragil despues de la pesadilla vivida en Moscu.
– Entiendo que quieras regresar a Espana; pero, como tu misma dices, ahora no es posible, de manera que podrias estar con nosotros y, cuando llegue el momento, te ayudaremos a regresar a Madrid.
– Vittorio y tu sois muy generosos conmigo, pero aqui tengo un trabajo que me ayuda a mantenerme, y no se que podria hacer si os acompano.
– Nada, no tienes que hacer nada excepto estar con nosotros. No necesitas trabajar, solo acompanarnos.
Pero Amelia era orgullosa y por nada del mundo hubiera aceptado depender de alguien y no ganarse su pan. Busco el modo de decirlo sin ofender a Carla.
– No me sentiria bien viendo como vosotros trabajais y yo estoy sin hacer nada.
– Bueno, entonces puedes hacer de secretaria de Vittorio.
– ?Pero si no necesita otra secretaria!
Estuvieron hablando un buen rato y Carla le hizo prometer que la tendria en cuenta en caso de dificultad.
Ademas de en el animo de Amelia, cuando la Alessandrini se marcho de Paris dejo un gran vacio en todos nosotros.
Un dia Amelia regreso llorando a casa. Mi madre intento consolarla.
– Yo… yo… tenia una tia abuela viviendo en Paris, la tia Lily. Hoy me he atrevido a acercarme a su casa con la esperanza de que me recibiera y me diera noticias de mi familia, pero el portero me ha dicho que murio hace unos meses.
Ansiaba saber de su familia, y le contaba a mi madre que rezaba para que la perdonaran.
Echaba de menos a sus padres, a su hijo, a sus primos, incluso a su marido.
– ?He sido tan mala con el! Santiago no se merecia lo que le hice -se lamento.
El 7 de noviembre sufrio un atentado el secretario de la embajada de Alemania en Paris, Ernst von Rath. Dos dias mas tarde tuvo lugar en Alemania la tristemente famosa Noche de los Cristales Rotos. Mas de 30.000 judios fueron arrestados, se destruyeron 191 sinagogas, fueron saqueados mas de 7.500 comercios… Albert James solia decir que lo peor estaba por llegar y tenia razon. Los gobiernos europeos no querian asumir que tenian enfrente a un monstruo, y le dejaron hacer…
Parecia que aquellos dias de finales de 1938 todo se venia abajo. En diciembre Franco comenzo una gran ofensiva militar contra Cataluna que practicamente decidiria el fin de la guerra y el triunfo de los fascistas.
Poco antes de Navidad, Albert James se marcho a Irlanda. Aunque el era norteamericano sus padres eran irlandeses, y visitaban con frecuencia su pais, donde tenian muchos familiares. Los padres de James habian viajado hasta Dublin y el no dudo en pasar con ellos las fiestas navidenas. No se si mi querido amigo Pablo Soler se lo ha explicado, pero Albert James pertenecia a una familia acomodada y entre sus antepasados contaba con militares ilustres. El abuelo de James sirvio en la corte de la reina Victoria. En aquella epoca algunos otros miembros de su familia tambien ocupaban puestos de responsabilidad en el Gobierno britanico, creo que un primo hermano de su madre ocupaba un alto cargo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y un tio por parte de su padre estaba en el Almirantazgo.
El viaje de Albert James avivo aun mas la nostalgia de Amelia y el dia de Navidad mis padres, Danielle y Andre Dupont, invitaron a Jean Deuville a compartir el almuerzo con nosotros para intentar levantar el animo de la joven.
Hablaron, como es natural, de Espana. Negrin aun creia que era posible resistir. Pero no podia, era puro voluntarismo. Ademas, a Inglaterra y Francia lo unico que parecia importarles era contemporizar con Hitler, y este y Mussolini eran los principales apoyos de Franco en el exterior.
El dia 26 de enero de 1939 Barcelona cayo en manos de las tropas de Franco, pero desde dias antes se habia organizado un exodo masivo hacia Francia. El Gobierno frances intento evitar que cientos de miles de refugiados espanoles pasaran la frontera, pero se vio sobrepasado por los acontecimientos y tuvo que abrirla.
En la prensa de la derecha mas reaccionaria se podian leer articulos realmente xenofobos contra los exiliados espanoles; le dejare leer algunos de ellos para que pueda usted tener una idea precisa del ambiente que se vivia en Francia en aquel momento.
Albert James decidio ir a la frontera para hacer un reportaje de la llegada de los exiliados y le pidio a Amelia que le acompanara en calidad de ayudante.
– Cuatro ojos ven mas que dos y, ademas, me ayudaras con el idioma. Yo no hablo bien espanol y me cuesta entenderlo si me hablan muy deprisa.
Amelia acepto sin vacilar. Era una oportunidad de acercarse a Espana e incluso creo que secretamente sonaba con poder encontrar a alguno de los suyos.
Llegaron el 28 de enero y se encontraron con un panorama desolador. Mujeres, ninos, ancianos, enfermos, gente de toda condicion que huian de los franquistas. Gente desesperada, que se enfrentaban al abismo del exilio sin saber si algun dia podrian regresar.
Las autoridades francesas se vieron desbordadas e improvisaron campos de refugiados en el departamento de los Pirineos orientales. El primero de ellos se instalo en Rieucros, cerca de Mende (Lozere); despues hubo mas, en las playas de Argeles y Saint-Cyprien, en Arles-sur-Tech…
