– Ha sido un malentendido -declaro Harry.

– Mmm…

Harry se puso en alerta al instante. Cada vez que Sebastian parecia pensativo (pero con aspecto de estar tramando algun plan diabolico, no con cara de buen nino), habia que ir con pies de plomo.

– Me gustaria conocer a ese principe -dijo Sebastian.

– ?Ah, no! -A Harry le agotaba su mera presencia-. ?Que pretendes hacer?

Sebastian se acaricio la barbilla.

– No lo se con seguridad, pero estoy convencido de que en el momento oportuno se me presentara la linea de actuacion adecuada.

– ?Piensas improvisar sobre la marcha?

– Suele funcionarme bastante bien.

Harry sabia que era imposible detenerlo.

– Escuchame -le susurro, cogiendo a su primo del brazo con la suficiente rapidez para obtener su inmediata atencion. Harry no podia hablarle de su mision, pero era preciso que Seb supiese que aqui habia algo mas que un encaprichamiento de lady Olivia; de lo contrario, con una mera referencia a grandmere Olga, podria echar por tierra todo el asunto.

Harry siguio hablando en voz baja:

– Esta noche, delante del principe, yo no se hablar ruso. Y tu tampoco. -Sebastian no hablaba con soltura ni mucho menos, pero aunque con dificultades podia sin duda mantener una conversacion. Harry lo miro fijamente-. ?Te ha quedado claro?

Los ojos de Seb se clavaron en los suyos y luego asintio, una vez, con una seriedad que raras veces exteriorizaba delante de los demas. Y entonces, en un abrir y cerrar de ojos, la seriedad desaparecio y retomo su postura desgarbada junto con su sonrisa torcida.

Harry retrocedio y se puso tranquilamente a observar. Olivia y el principe habian completado tres cuartos de su majestuoso paseo y ahora se dirigian directamente hacia ellos. Los numerosos asistentes a la fiesta les abrieron camino como gotas de aceite en el agua, y Sebastian se quedo inmovil, su unico movimiento fue el de la mano izquierda frotando el pulgar distraidamente contra el resto de dedos.

Estaba pensando. Seb hacia eso siempre que pensaba.

Y entonces, con una sincronizacion tan perfecta que nadie podria creer nunca que no habia sido un accidente, Sebastian cogio otra copa de champan de la bandeja de un lacayo que pasaba por ahi, echo la cabeza hacia atras para tomar un sorbo y luego…

Harry no supo como consiguio hacerlo, pero todo acabo en el suelo con estrepito, los fragmentos de cristal y el champan que burbujeaba freneticamente sobre el parque.

Olivia dio un respingo; el liquido le habia salpicado la orilla de su vestido.

El principe parecia furioso.

Harry no dijo nada.

Y entonces Sebastian sonrio.

Capitulo 10

– ?Lady Olivia! -exclamo Sebastian-. ?Cuanto lo siento! Le ruego que acepte mis disculpas. ?Que terrible torpeza la mia!

– No se preocupe -dijo ella, sacudiendo con discrecion un pie y luego el otro-. No ha sido nada. Solo es una mancha de champan. -Le dedico una sonrisa de esas de «no pasa absolutamente nada»-. Me han dicho que es bueno para la piel.

No le habian dicho nada semejante, pero ?que otra cosa podia decir? Tanta torpeza no era propia de Sebastian Grey y la verdad es que no le habian caido mas que unas cuantas gotas en las chinelas. Sin embargo, el principe, que estaba a su lado, parecia furioso. Lo notaba por su postura. El champan le habia salpicado mas que a ella, aunque a decir verdad le habia caido todo en las botas y, de todas formas ?no le habia dicho alguien que algunos hombres se limpiaban las botas con champan?

Aun asi Olivia tenia la sensacion de que los grunidos que el principe Alexei solto en ruso no eran elogiosos.

– ?Para la piel? ?En serio? -pregunto Sebastian, aparentando un interes total que ella estaba convencida de que no sentia-. No lo habia oido nunca. ?Fascinante!

– Lo decian en una revista para mujeres -mintio ella.

– Lo que explicaria por que yo no lo sabia -repuso Sebastian con agudeza.

– Lady Olivia, ?le importaria presentarme a su amigo? -pidio de sopeton el principe Alexei.

– Por-por supuesto -balbucio Olivia, sorprendida por su peticion. No habia mostrado mucho interes en conocer a demasiada gente en Londres, a excepcion de duques, miembros de la familia real y, en fin, ella misma. Tal vez no fuese tan arrogante y altivo como pensaba-. Vuestra Alteza, permitame que le presente a Sebastian Grey, senor Grey, el principe Alexei Gomarovsky de Rusia.

Los dos hombres hicieron una reverencia, la de Sebastian fue considerablemente mas pronunciada que la del principe, que fue tan simbolica que rozo la mala educacion.

– Lady Olivia -dijo Sebastian una vez acabada su reverencia al principe-, ?conoce a mi primo, sir Harry Valentine?

Olivia se quedo boquiabierta. ?Que estaria tramando Sebastian? Sabia perfectamente que…

– Lady Olivia -saludo Harry, colocandose de pronto frente a ella. Sus miradas se cruzaron y en los ojos de Harry hubo un brillo que ella no logro identificar del todo, pero que la desperto por dentro haciendo que le entraran ganas de estremecerse. Y al instante ese brillo desaparecio, como si ellos dos no fueran mas que meros conocidos. El la saludo atentamente con un movimiento de cabeza y acto seguido le dijo a su primo:

– Ya nos conocemos.

– ?Ah, si, claro! -repuso Sebastian-. Siempre olvido que sois vecinos.

– Vuestra Alteza -le dijo Olivia al principe-, permitame presentarle a sir Harry Valentine. Vive justo al sur de mi casa.

– ?No me diga! -replico el principe y entonces, mientras Harry le hacia una reverencia, le dijo algo rapido en ruso a un miembro de su sequito, quien asintio con brusquedad-. Hace un rato estaban hablando -comento el principe.

Olivia se puso tensa. No se habia dado cuenta de que el la habia estado observando y tampoco sabia muy bien por que eso le molestaba tanto.

– Si -confirmo ella, ya que no habia ninguna buena razon para negarlo-. Sir Harry se cuenta entre mis numerosos conocidos.

– Por lo que estoy sumamente agradecido -dijo Harry en un tono que no concordaba con el manso sentimentalismo de sus palabras. Pero mas extrano aun fue que al hablar mirara todo el rato al principe.

– Si -repuso el principe sin apartar en ningun momento la vista de Harry-, como no iba a estarlo, ?verdad?

Olivia miro hacia Harry, luego al principe, luego otra vez a Harry, que sostuvo la mirada del principe al decirle:

– Verdad.

– Que fiesta tan estupenda ?no? -medio Sebastian-. Yo diria que lady Mottram se ha superado este ano.

A Olivia estuvo a punto de escaparsele una risita de lo mas inapropiada. Habia algo en el comportamiento de Sebastian, esa excesiva alegria, que podria haber cortado la tension como un cuchillo. Pero no lo hizo. Harry estaba observando al principe con impasible recelo y el principe lo observaba a el con gelido desden.

– ?No notan que hace frio aqui? -pregunto Olivia en general.

– Un poco -contesto Sebastian, puesto que ellos dos parecian ser los unicos que hablaban en realidad-. Siempre he pensado que tiene que resultar dificil ser mujer, con todas esas prendas finas y vaporosas que

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