personajes, el sentido de las situaciones en las que se encuentran.
Recordemos otra escena de coito, la de la senora Hentjen con Esch en
Las palabras «trompa de un animal», «cristal», estan ahi no para evocar por comparacion una imagen visual de la escena, sino para captar la situacion
Al principio del capitulo IV de
Asi como las palabras clave de la metafora del primer coito eran «ajeno» y «extraneza», aqui las palabras clave son «buscar» y «hurgan». Estas palabras no expresan una imagen visual de lo que ocurre, sino una inefable situacion existencial. Cuando David traduce: «como perros hunden desesperadamente sus garras en el suelo, hundian ellos sus unas en sus cuerpos», no solo es infiel (Kafka no habla de garras ni de unas que se hunden), sino que transfiere la metafora del terreno existencial al terreno de la descripcion visual; se situa asi en una estetica distinta a la de Kafka.
(Este desfase estetico es todavia mas evidente en el primer fragmento de la frase: Kafka dice:
Observacion sobre la sinonimizacion sistematica
La necesidad de emplear otra palabra en lugar de la mas evidente, de la mas simple, de la mas neutra (estar – hundirse; ir – caminar; pasar – hurgar) podria llamarse reflejo de sinonimizacion – reflejo de casi todos los traductores. Tener una gran reserva de sinonimos forma parte del virtuosismo del «gran estilo»; si en el mismo parrafo del texto original aparece dos veces la palabra «tristeza», el traductor, ofuscado por la repeticion (considerada un atentado contra la elegancia estilistica obligada), sentira la tentacion, la segunda vez, de traducirla por «melancolia». Hay mas: esta necesidad de sinonimizar se ha incrustado tan hondamente en el alma del traductor que elegira enseguida un sinonimo; traducira «melancolia» si en el texto original hay «tristeza», traducira «tristeza» alli donde hay «melancolia».
Admitamos sin ironia alguna: la situacion del traductor es extremamente delicada: debe ser fiel al autor y al mismo tiempo seguir siendo el mismo; ?como hacerlo? Quiere (consciente o inconscientemente) conferir al texto su propia creatividad; como para darse valor, elige una palabra que aparentemente no traiciona al autor pero que, no obstante, es de su propia cosecha. Lo compruebo en este momento en que repaso la traduccion de un pequeno texto mio: escribo «autor», el traductor traduce «escritor»; cuando digo «verso», el traduce «poesia»; cuando digo «poesia», el traduce «poemas». Kafka dice «ir», los traductores «caminar». Kafka dice «elemento alguno», los traductores: «nada de los elementos», «nada en comun», «ni un solo elemento». Kafka dice «tener el sentimiento de extraviarse», dos traductores dicen: «tener la impresion», mientras el tercero (Lortholary) traduce (con razon) palabra por palabra, probando asi que la sustitucion de «sentimiento» por «impresion» no es en absoluto necesaria. Esta practica sinonimizadora parece inocente, pero su caracter sistematico embota inevitablemente el pensamiento original. Y ademas, ?por que?, diablos. ?Por que no decir «ir» si el autor dice «gehen»? ?Oh, senores traductores, no nos sodonimiceis!
Riqueza de vocabulario
Examinemos los verbos de la frase:
Los traductores tienen tendencia a enriquecer el vocabulario: «no dejo de experimentar» (en lugar de «tener») – «hundirse», «avanzar», «recorrer tanto camino» (en lugar de «estar») – «hacer sofocar» (en lugar de «tener que sofocar») – «caminar» (en lugar de «ir» – «encontrarse» (en lugar de «tener»).
(?Senalemos el terror que experimentan todos los traductores del mundo entero ante las palabras «ser» o «estar» y «tener»! Haran lo que sea para reemplazarlas por una palabra que consideran menos trivial.)
Esta tendencia es tambien psicologicamente comprensible: ?con que criterios se apreciara a un traductor? ?Segun su fidelidad al estilo del autor? Es exactamente lo que los lectores de su pais no tendran la posibilidad de juzgar. En cambio, el publico sentira automaticamente la riqueza del vocabulario como un valor, como un logro, como una prueba de la maestria y de la competencia del traductor.
Ahora bien, la riqueza del vocabulario en si no representa valor alguno. La extension del vocabulario depende de la intencion estetica que organiza la obra. El vocabulario de Carlos Fuentes es rico hasta el vertigo. Pero el vocabulario de Hemingway es extremadamente limitado. La belleza de la prosa de Fuentes esta vinculada a la riqueza, la de Hemingway a la limitacion del vocabulario.
El vocabulario de Kafka es tambien relativamente restringido. Se ha explicado muchas veces esta restriccion como una ascesis de Kafka. Como su anestetismo. Como su indiferencia por la belleza. O tambien como el tributo pagado a la lengua alemana de Praga, que, arrancada del ambiente popular, se resecaba. Nadie quiso admitir que ese despojamiento del vocabulario expresaba la intencion estetica de Kafka, era uno de los signos distintivos de la belleza de su prosa.
Observacion general sobre el problema de la autoridad
Para un traductor, la autoridad suprema deberia ser el estilo personal del autor. Pero la mayoria de los traductores obedecen a otra autoridad: a la del estilo comun del «buen frances» (del buen aleman, del buen ingles, etc.), o sea del frances (del aleman, etc.) tal como se ensena en el colegio. El traductor se considera como el embajador de esa autoridad ante el autor extranjero. Este es el error: todo autor de cierta valia transgrede el «gran estilo» y es en esa transgresion donde se encuentra la originalidad (y, por lo tanto, la razon de ser) de su arte. El primer esfuerzo del traductor deberia ser el de comprender esta transgresion. No es dificil cuando esta es evidente, como, por ejemplo, en la obra de Rabelais, Joyce, Celine. Pero hay autores cuya transgresion del «gran estilo» es delicada, apenas visible, oculta, discreta; en tal caso, no es facil captarla. Eso no impide que sea aun mas importante.
Repeticion
