El soplo
Segun lo que dijo el mismo, Kafka escribio su cuento largo
La imaginacion kafkiana, enardecida por esa «velocidad metodica», corre como un rio, un rio onirico que no encuentra descanso sino al final del capitulo. Este largo soplo de la imaginacion se refleja en el caracter de la sintaxis: en las novelas de Kafka, hay una casi ausencia de los dos puntos (salvo los consabidos que introducen el dialogo) y una presencia excepcionalmente modesta de los puntos y coma. Si consultamos el manuscrito (vease la edicion critica, Fischer, 1982), comprobamos que incluso las comas, aparentemente necesarias desde el punto de vista de las reglas sintacticas, faltan muchas veces. El texto esta dividido en poquisimos parrafos. Esta tendencia a debilitar la articulacion -pocos parrafos, pocas pausas largas (al releer el manuscrito, Kafka cambio incluso muchas veces los puntos por comas), pocos signos senalando la organizacion logica del texto (dos puntos, puntos y coma)- es intrinseca al estilo de Kafka; es a la vez un ataque continuo al «gran estilo» aleman (asi como al «gran estilo» de todas las lenguas a las que ha sido traducida la obra de Kafka).
Kafka no hizo una version definitiva de
Volvamos a nuestra frase del tercer capitulo: es relativamente larga, con comas pero sin puntos y coma (en el manuscrito y en todas las ediciones alemanas). Lo que mas me molesta en la version que hizo Vialatte de esta frase es, pues, el punto y coma anadido. Representa el final de un segmento logico, una cesura que intima a bajar la voz, a hacer una pequena pausa. Esta cesura (aunque correcta desde el punto de vista de las reglas sintacticas) estrangula el soplo de Kafka. En cuanto a David, divide incluso la frase en tres partes, con dos puntos y coma. Estos dos puntos y coma son tanto mas incongruentes cuanto que Kafka durante todo el tercer capitulo (si volvemos al manuscrito) no utilizo sino un unico punto y coma. En la edicion a cargo de Max Brod hay trece. Vialatte llega a treinta y uno. Lortholary, a veintiocho, mas tres dos puntos.
Se puede ver el vuelo, largo y embriagador, de la prosa de Kafka en la imagen tipografica del texto, que, muchas veces, durante paginas, no es sino un unico parrafo «infinito» en el que incluso los largos pasajes del dialogo quedan encerrados. En el manuscrito de Kafka, el tercer capitulo esta dividido en tan solo dos largos parrafos. En la edicion de Brod hay cinco. En la traduccion de Vialatte, noventa. En la traduccion de Lortholary, noventa y cinco. Se impuso en Francia a las novelas de Kafka una articulacion que no es la suya: muchos mas parrafos y por tanto mucho mas cortos, que simulan una organizacion mas logica, mas racional del texto, que lo dramatizan, separando claramente todas las replicas dentro de los dialogos.
En ninguna traduccion a otros idiomas, que yo sepa, se ha cambiado la articulacion original de los textos de Kafka. ?Por que lo hicieron los traductores franceses (todos, unanimemente)? Debieron de tener sin duda una razon para ello. La edicion de las novelas de Kafka en la coleccion La Pleiade lleva mas de quinientas paginas de notas. No obstante, no encuentro ni una sola frase que de razon de ello.
Y para terminar, una observacion acerca de los tipos de letra pequenos y grandes
Kafka insistia en que sus libros fueran impresos en tipos de letra muy grandes. Hoy se recuerda con la sonriente indulgencia que provocan los caprichos de los grandes hombres. No obstante, no hay nada en ello que merezca una sonrisa; el deseo de Kafka estaba justificado, era logico, serio, relacionado con su estetica, o, mas concretamente, con su manera de articular la prosa.
El autor que divide su texto en muchos parrafos pequenos no insistira demasiado en los tipos de letra grandes: una pagina articulada con riqueza puede leerse con bastante facilidad.
Por el contrario, el texto que fluye en un parrafo infinito es muy poco legible. El ojo no encuentra lugares donde detenerse, donde descansar, las lineas «se pierden» facilmente. Semejante texto, para ser leido con placer (o sea sin fatiga ocular), exige letras relativamente grandes que faciliten la lectura y permitan detenerse en cualquier momento para saborear la belleza de las frases.
Miro
Alexandre Vialatte
Claude David
Bemard Lortholary
«La passerent des heures, des heures de respirations melees, de coeurs battant ensemble, des heures durant lesquelles K. avait le sentiment constan! de s’egarer, ou bien de s’etre avance plus loin que jamais aucun homme dans des contraes etrangeres, ou l’air luimeme n’avait pas un seul element qu’on retrouvat dans l’air du pays natal, ou l’on ne pouvait qu’etouffer a force d’etrangete, sans pouvoir pourtant faire autre chose, au milieu de ees seductions insensees, que de continuer et de s’egarer davantage.»
Milan Kundera
