Y entonces me decia cosas como esta:

–?Tu crees que lo de la hidra de mi madre sera algo de nervios? A lo mejor esto se lo soluciona. Escucha, escucha. «Nervional. Despierta el apetito, facilita la digestion, regulariza el vientre. Hace desaparecer las extravagancias y los abatimientos. Tome Nervional, no lo dude.»

O esta:

–Para mi que lo de mama va a ser una hernia. Yo ya habia pensado en regalarle una faja ortopedica, a ver si se le pasaran con ella las malas pulgas, pero oye esto: «Herniado, evite los peligros y las molestias con el insuperable e innovador compresor automatico, maravilla mecano-cientifica que sin trabas, tirantes ni engorros vencera totalmente su dolencia». Igual funciona, ?a ti que te parece, nena, le compro uno?

O tal vez esta otra:

–?Y si al final resulta que es algo de la sangre? Mira lo que dice aqui. «Depurativo Richelet. Enfermedades del riego. Varices y llagas. Rectificador de la sangre viciada. Eficaz para eliminar venenos uricos.»

O cualquier tonteria de genero similar:

–?Y si son almorranas? ?Y si tiene mal de ojo? ?Y si busco a un santon en la moreria para que le haga un encantamiento? La verdad, creo que no deberia preocuparme tanto, porque confio en que sus querencias darwinianas terminen corroyendole el higado y acaben con ella en breve plazo, que cada botella ya no le alcanza ni a un par de dias y me esta arruinando el bolsillo la vieja. – Detuvo su perorata tal vez esperando una replica, pero no la obtuvo. O, al menos, no la encontro con palabras-. No se por que me miras con esa cara, chata -anadio entonces.

–Porque no se de que me estas hablando, Felix.

–?No sabes a que me refiero con las querencias darwinianas? ?Es que tampoco sabes quien es Darwin? El de los monos, el de la teoria de que los humanos descendemos de los primates. Si digo que mi madre tiene querencias darwinianas es porque le chifla el Anis del Mono, ?entiendes? Chica, tienes un estilo divino y coses como los mismisimos angeles, pero en cuestiones de cultura general estas un poquito pez, ?no?

Lo estaba, efectivamente. Sabia que tenia facilidad para aprender cosas nuevas y retener datos en la cabeza, pero tambien era consciente de las carencias formativas que arrastraba. Acumulaba muy escasos conocimientos de los que entonces se ensenaban en las enciclopedias: poco mas que el nombre de un punado de reyes recitados de carrerilla y aquello de que Espana limita al norte con el mar Cantabrico y los montes Pirineos que la separan de Francia. Podia cantar a voz en grito las tablas de multiplicar y era rapida usando los numeros en operaciones reales, pero no habia leido ni un solo libro en toda mi vida y sobre historia, geografia, arte o politica apenas tenia mas saberes que los absorbidos durante mis meses de convivencia con Ramiro y a traves de las grescas entre sexos en la pension de Candelaria. Aparentemente podia dar el pego como joven mujer con estilo y modista selecta, pero era consciente de que, a poco que alguien rascara sobre mi capa exterior, descubriria sin el menor esfuerzo la fragilidad sobre la que me sostenia. Por eso, aquel primer invierno en Tetuan, Felix me hizo un extrano regalo: empezo a educarme.

Valio la pena. Para los dos. Para mi, por lo que aprendi y me depure. Para el, porque gracias a nuestros encuentros lleno sus horas solitarias de afecto y compania. Sin embargo, a pesar de sus encomiables intenciones, mi vecino disto mucho de resultar un docente convencional. Felix Aranda era un ser con aspiraciones de espiritu libre que pasaba cuatro quintas partes de su vida constrenido entre la bipolaridad despotica de su madre y el tedio machacon del mas burocratico de los trabajos, asi que, en sus horas de liberacion, lo ultimo que se podia esperar de el era orden, mesura y paciencia. Para encontrar eso tendria yo que haber vuelto a La Luneta, a que el maestro don Anselmo elaborara un plan didactico a la medida de mi ignorancia. En cualquier caso, aunque Felix nunca fue un profesor metodico y organizado, si me instruyo en muchas otras ensenanzas tan incoherentes como deslavazadas que, a la larga y de una u otra manera, de algo me sirvieron para moverme por el mundo. Asi, gracias a el, me familiarice con personajes como Modigliani, Scott Fitzgerald y Josephine Baker, logre distinguir el cubismo del dadaismo, supe lo que era el jazz, aprendi a situar las capitales de Europa en un mapa, memorice los nombres de sus mejores hoteles y cabarets, y llegue a contar hasta cien en ingles, frances y aleman.

Y tambien gracias a Felix me entere de la funcion de mis compatriotas espanoles en aquella tierra lejana. Supe que Espana llevaba ejerciendo su protectorado sobre Marruecos desde 1912, unos anos despues de firmar con Francia el Tratado de Algeciras por el que, como suele pasar a los parientes pobres, frente a los franceses ricos a la patria hispana le habia correspondido la peor parte del pais, la menos prospera, la mas indeseable. La chuleta de Africa, le decian. Espana buscaba alli varias cosas: revivir el sueno imperial, participar en el reparto del festin colonial africano entre las naciones europeas aunque fuera con las migajas que las grandes potencias le concedieron; aspirar a llegar al tobillo de Francia e Inglaterra una vez que Cuba y Filipinas se nos habian ido de las manos y la piel de toro era tan pobre como una cucaracha.

No fue facil afianzar el control sobre Marruecos aunque la zona asignada en el Tratado de Algeciras fuera pequena, la poblacion nativa escasa y la tierra aspera y pobre. Costo rechazos y revueltas internas en Espana, y miles de muertos espanoles y africanos en la locura sangrienta de la brutal guerra del Rif. Sin embargo, lo consiguieron: tomaron mando y casi veinticinco anos despues del establecimiento oficial del

Protectorado, doblegada ya toda resistencia interna, alli seguian mis compatriotas, con su capital firmemente asentada y sin parar de crecer. Militares de todo escalafon, funcionarios de correos, aduanas y obras publicas, interventores, empleados de banca. Empresarios y matronas, maestros, boticarios, juristas y dependientes. Comerciantes, albaniles. Medicos y monjas, limpiabotas, cantineros. Familias enteras que atraian a otras familias al reclamo de buenos sueldos y un futuro por construir en convivencia con otras culturas y religiones. Y yo entre ellos, una mas. A cambio de su impuesta presencia a lo largo de un cuarto de siglo, Espana habia proporcionado a Marruecos avances en equipamientos, sanidad y obras, y los primeros pasos hacia una moderada mejora de la explotacion agricola. Y una escuela de artes y oficios tradicionales. Y todo aquello que los nativos pudieran obtener de beneficio en las actividades destinadas a satisfacer a la poblacion colonizadora: el tendido electrico, el agua potable, escuelas y academias, comercios, el transporte publico, dispensarios y hospitales, el tren que unia Tetuan con Ceuta, el que aun llevaba a la playa de Rio Martin. Espana de Marruecos, en terminos materiales, habia conseguido muy poco: apenas habia recursos que explotar. En terminos humanos y en los ultimos tiempos, sin embargo, si habia obtenido algo importante para uno de los dos bandos de la contienda civil: miles de soldados de las fuerzas indigenas marroquies que en aquellos dias luchaban como fieras al otro lado del Estrecho por la causa ajena del ejercito sublevado.

Ademas de estos y otros conocimientos, de Felix obtuve tambien algo mas: compania, amistad e ideas para el negocio. Algunas de ellas resultaron excelentes y otras del todo excentricas, pero al menos contribuyeron a hacer reir al final del dia a ese par de almas solitarias que eramos los dos: Nunca logro convencerme para transformar mi taller en un estudio de experimentacion surrealista en el que las capelinas tuvieran forma de zapato y los figurines presentaran a modelos tocadas con un telefono por sombrero. Tampoco

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