–Aqui estare, I promise.
Se fue y no cumplio su promesa. En vez de al quinto dia, aparecio al cuarto: sin aviso previo y cargada de prisas. Jamila me anuncio su llegada cerca del mediodia mientras yo probaba a Elvirita Cohen, la hija del propietario del teatro Nacional de mi antigua calle de La Luneta y una de las mujeres mas hermosas que en mi vida he llegado a ver.
–Sinora Rosalinda decir que necesitar ver a sinorita Sira.
–Dile que espere, que estoy con ella en un minuto.
Fueron mas de uno, mas de veinte probablemente, porque aun tuve que hacer unos cuantos ajustes al vestido que aquella hermosa judia de piel tersa habria de lucir en algun evento social. Me hablaba sin prisas en su hake tia musical:
Por Felix, como siempre, me habia enterado de la situacion de los hebreos sefardies de Tetuan. Pudientes algunos, humildes otros, discretos todos; buenos comerciantes, instalados en el norte de Africa desde su expulsion de la Peninsula siglos atras, espanoles por fin de pleno derecho desde que el gobierno de la Republica accediera a reconocer oficialmente su origen apenas un par de anos antes. La comunidad sefardi suponia mas o menos una decima parte de la poblacion que Tetuan tenia en aquellos anos, pero en sus manos estaba gran parte del poder economico de la ciudad. Ellos habian construido la mayoria de los nuevos edificios del ensanche y establecido muchos de los mejores negocios y comercios de la ciudad: joyerias, zapaterias, tiendas de tejidos y confecciones. Su poderio financiero se reflejaba en sus centros educativos – la Alianza Israelita -, en su propio casino y en las varias sinagogas que los recogian para sus rezos y celebraciones. Probablemente en alguna de ellas acabara luciendo Elvira Cohen el vestido de grosgrain que le estaba probando en el momento en que recibi la tercera visita de la imprevisible Rosalinda Fox.
Esperaba en el salon con apariencia inquieta, de pie, junto a uno de los balcones. Se saludaron de lejos ambas clientas con distante cortesia: la inglesa distraida, la sefardi sorprendida y curiosa.
–Tengo un problema -dijo acercandose a mi de manera precipitada tan pronto como el chasquido de la puerta anuncio que estabamos solas.
–Cuenteme. ?Quiere sentarse?
–Preferiria una copa. A drink, please.
–Me temo que no puedo ofrecerle mas que te, cafe o un vaso de agua.
–?Evian?
Negue con la cabeza mientras pensaba que deberia hacerme con un pequeno bar destinado a levantar el animo de las clientas en momentos de crisis.
–Never mind -susurro mientras se acomodaba con languidez. Yo hice lo mismo en el sillon de enfrente, cruce las piernas con desparpajo automatico y espere a que me informara sobre la causa de su visita intempestiva. Antes saco la pitillera, encendio un cigarrillo y la arrojo con descuido sobre el sofa. Tras la primera calada, densa y profunda, se dio cuenta de que no me habia ofrecido otro a mi, me pidio disculpas e hizo un gesto encaminado a enmendar su comportamiento. La frene antes, no, gracias. Esperaba a otra clienta en breve y no queria olor a tabaco en los dedos dentro de la intimidad del probador. Volvio a cerrar la pitillera, hablo por fin.
–Necesito an evening gown, err… un traje espectacular para esta misma noite. Me ha surgido un compromiso anesperado y tengo que ir vestida like a princess.
–?Como una princesa?
–Right. Como una princesa. Es una forma de falar, obviously. Necesito algo muito, muito elegante.
–Tengo su traje de noche preparado para la segunda prueba.
–?Puede estar listo hoy?
–Absolutamente imposible.
–?Y algun otro modelo?
–Me temo que no puedo ayudarla. No tengo nada que ofrecerle: no trabajo con confeccion hecha, todo lo realizo por encargo.
Volvio a dar una larga chupada a su cigarrillo, pero esta vez no lo hizo de manera ausente, sino observandome con fijeza a traves del humo. Habia desaparecido de su rostro el gesto de nina despreocupada de las veces anteriores y su mirada era ahora la de una mujer nerviosa pero decidida a no dejarse vencer facilmente.
–Necesito una solucion. Cuando hice mi mudanza desde Tanger a Tetuan, prepare unos trunks, unos baules para ser enviados a mi madre a Inglaterra con cosas que ya no iba a usar. Por error, el baul con mis evening gowns, con todos los meus trajes de noite, ha acabado tambien alli anesperadamente, estoy esperando que me lo envien back, de vuelta. Acabo de enterarme de que esta noite he sido invitada a una recepcion ofrecida by the German consul, el consul aleman. Err… It's the first time, la primera ocasion en que voy a asistir publicamente a un evento acompanando a… a… a una persona con la que mantengo una… una… una liason muito especial.
Hablaba deprisa pero con cautela, esforzandose para que yo comprendiera todo lo que me decia en aquella tentativa de espanol que, por efecto de sus nervios, sonaba aportuguesado como nunca y mas salpicado de palabras en su propia lengua inglesa que en ninguno de nuestros encuentros anteriores.
–Well, it is… mmm… It's muito importante for… for… for him, para esa persona y para mi que yo cause una buona impressao entre los miembros de la German colony, de la colonia alemana en Tetuan. So far, hasta ahora, Mrs Langenheim me ha ayudado a conocer a algunos de ellos individually porque ella es half English, medio inglesa, err… pero esta noite es la primera vez que voy a aparecer en publico con esa persona, openly together, juntos abiertamente, y por eso necesito ir extremely well dressed, muy muy bien vestida, y… y…
La interrumpi: no habia ninguna necesidad de que siguiera afanandose tanto para no llegar a nada.
