Rio como si acabara de oir un chiste disparatado.
–No, no, no; por nada del mundo. Tan solo puede que me cambie a una residencia un poco mas comoda; esta villa es divina, pero ha estado bastante tiempo deshabitada y necesita unas reformas importantes. Las canerias son un horror, casi no llega agua potable, y no quiero imaginar lo que seria pasar un invierno en esas condiciones. Se lo he dicho a Juan Luis y ya esta buscando otro hogar a bit more comfortable.
Menciono a su amante con toda naturalidad, segura, sin las vaguedades e imprecisiones del dia de la recepcion con los alemanes. Yo no mostre ninguna reaccion: como si estuviera plenamente al tanto de lo que existia entre ellos; como si las referencias al alto comisario por su nombre de pila fueran algo con lo que yo estuviera del todo familiarizada en mi cotidianeidad de modista.
–Adoro Tetuan, it's so, so beautiful. En parte me recuerda un poco a la zona blanca de Calcuta, con su vegetacion y sus casas coloniales. Pero eso quedo atras hace ya tiempo.
–?No tienes intencion de volver?
–No, no, de ninguna manera. Todo aquello es ya pasado: ocurrieron cosas que no fueron gratas y hubo gente que se porto conmigo de manera un poco fea. Ademas, me gusta vivir en sitios nuevos: antes en Portugal, ahora en Marruecos, manana who knows, quien sabe. En Portugal residi algo mas de un ano; primero en Estoril y mas tarde en Cascais. Despues el ambiente cambio y yo decidi emprender otro rumbo.
Hablaba sin pausa, concentrada en la carretera. Tuve la sensacion de que su espanol habia mejorado desde nuestro primer encuentro; ya casi no se percibian restos del portugues, aunque aun seguia insertando intermitentemente palabras y expresiones en su propia lengua. Llevabamos la capota del auto bajada, el ruido del motor era ensordecedor. Casi tenia que gritar para hacerse oir.
–Hasta hace no demasiado tiempo habia alli, en Estoril y Cascais, una deliciosa colonia de britanicos y otros expatriados: diplomaticos, aristocratas europeos, empresarios ingleses del vino, americanos de las oil companies… Teniamos mil fiestas, todo era baratisimo: los licores, los alquileres, el servicio domestico. Jugabamos como locos al bridge; era tan, tan divertido. Pero inesperadamente, casi de repente, todo cambio. De pronto, medio mundo parecio querer instalarse alli. La zona se lleno de nuevos Britishers que, despues de haber vivido en las cuatro esquinas del Empire, se negaban a pasar su retiro bajo la lluvia del old country y elegian el dulce clima de la costa portuguesa. Y de espanoles monarquicos que ya intuian lo que se les avecinaba. Y de judios alemanes, incomodos en su pais, calculando el potencial de Portugal para trasladar alli sus negocios. Los precios subieron immensely. – Se encogio de hombros con un gesto aninado y anadio-: Supongo que aquello perdio su charm, su encanto.
A lo largo de tramos enteros, el paisaje amarillento se veia tan solo interrumpido por parches de chumberas y canaverales. Pasamos un paraje montanoso lleno de pinadas, descendimos de nuevo al secano. Las puntas de los panuelos de seda que cubrian nuestras cabezas volaban al viento, brillantes bajo la luz del sol mientras ella seguia narrando los avatares de su llegada a Marruecos.
–En Portugal me habian hablado mucho de Marruecos, sobre todo de Tetuan. En aquellos tiempos yo era muy amiga del general Sanjurjo y su adorable Carmen, so sweet, ?sabes que habia sido bailarina? Johnny, mi hijo jugaba todos los dias con su pequeno hijo Pepito. Senti mucho la muerte de Jose Sanjurjo en aquel airplane crash, un terrible accidente. Era un hombre absolutamente encantador; no muy atractivo fisicamente, to tell you the truth, pero tan simpatico, tan jovial. Siempre me decia
Hice un gesto que no queria decir ni si, ni no, ni todo lo contrario; ella, entretanto, seguia charlando sin prestarme demasiada atencion.
–Berlin, que ciudad, my goodness. Los cabarets, las fiestas, los night clubs, todo tan vibrante, tan vital; la reverenda madre de mi internado anglicano habria muerto del horror si me hubiera visto alli. Una noche, casualmente, me encontre a los dos en el lounge del hotel having a drink, una copa. Sanjurjo estaba en Alemania visitando fabricas de armamento; Juan Luis, que habia vivido alli varios anos como military attache de la embajada espanola, le servia de acompanante en su tournee. Mantuvimos a little chit-chat, un poquito de conversacion. Al principio Juan Luis quiso ser discreto y no comentar nada delante de mi, pero Jose sabia que yo era una buena amiga. Estamos aqui para los juegos de invierno, y tambien nos preparamos para el juego de la guerra, dijo con una carcajada. My dear Jose: si no hubiese sido por aquel terrible accidente, tal vez seria el y no Franco quien ahora estaria al mando del ejercito nacional, so sad. Anyway, cuando regresamos a Portugal, Sanjurjo nunca
Seguiamos avanzando a traves de la aridez. Rosalinda, incontenible, conducia y hablaba sin descanso, saltando de un asunto a otro, cruzando fronteras y momentos del tiempo sin ni siquiera comprobar si yo la seguia o no en aquel laberinto vital que a retazos me iba desgranando. Paramos de pronto en medio de la nada, el frenazo levanto una nube de polvo y tierra seca. Dejamos pasar un rebano de cabras famelicas al recaudo de un pastor con turbante mugriento y chilaba parda deshilachada. Cuando cruzo el ultimo animal, levanto el palo que hacia de cayado para indicarnos que podiamos seguir nuestro camino y dijo algo que no comprendimos abriendo una boca llena de huecos negros. Reanudo ella entonces la conduccion y la charla.
–Unos meses despues llegaron los events, los acontecimientos de julio del ano pasado. Yo just acababa de irme de Portugal y estaba en Londres, preparando mi nueva mudanza a Marruecos. Juan Luis me ha contado que la tarea durante el levantamiento fue a bit difficult en ciertos momentos: hubo algunos focos de resistencia, tiros y explosiones, hasta sangre en las fuentes de los queridos jardines de Sanjurjo. Pero los sublevados consiguieron su objetivo y Juan Luis contribuyo a su manera. El mismo fue quien informo de lo que estaba pasando al jalifa Muley Hassan, al gran visir y al resto de los dignatarios musulmanes. Habla arabe perfectamente, you know: estudio en la Escuela de Lenguas Orientales en Paris y ha vivido muchos anos en Africa. Es un gran amigo del pueblo marroqui y un apasionado de su cultura: los llama sus hermanos y dice que los espanoles sois todos moros; es tan gracioso, so funny.
No la interrumpi, pero en mi mente se conformaron imagenes difusas de moros hambrientos luchando en tierra extrana, ofreciendo su sangre por una causa ajena a cambio de un misero sueldo y los kilos de azucar y harina que, segun contaban, el ejercito daba a las familias de las cabilas mientras sus hombres peleaban en el frente. La organizacion del reclutamiento de aquellos pobres arabes, me habia contado Felix, corria a cargo del buen amigo Beigbeder.
–Anyway -prosiguio-, aquella misma noche consiguio poner a todas las autoridades islamicas del lado de los sublevados, algo que era fundamental para el exito de la operacion militar. Despues, como
