Movio el la cabeza negativamente.

–Invita la casa.

–?A nosotras tambien? – pregunto subita Olivia. O tal vez era Mildred.

Antes de que el barman pudiera responder, Rosalinda lo hizo por el.

–A vosotras no.

–?Por que? – pregunto Mildred con gesto de asombro. O tal vez era Olivia.

–Porque sois unas bitches. ?Como se dice en espanol, Sira, darling?

–Un par de zorras -dije sin un atisbo de duda..

–That's it. Un par de zorras.

Abandonamos el bar del El Minzah conscientes de las multiples miradas que nos seguian: aun para una sociedad cosmopolita y tolerante como la de Tanger, los amorios publicos de una joven inglesa casada y un militar rebelde, maduro y poderoso eran un suculento bocado para poner un toque de alino a la hora del aperitivo.

24

Supongo que mi relacion con Juan Luis debio de resultar algo sorprendente para muchas personas, pero para mi es como si lo nuestro hubiera estado escrito en las estrellas desde el principio de los tiempos. Entre aquellos a los que la pareja resultaba del todo inaudita estaba, desde luego, yo. Se me hacia enormemente dificil imaginar a la mujer que tenia enfrente, con su simpatia radiante, sus aires mundanos y sus toneladas de frivolidad, manteniendo una relacion sentimental solida con un sobrio militar de alto grado que, ademas, le doblaba la edad. Comiamos pescado y bebiamos vino blanco en la terraza mientras el aire del mar cercano hacia aletear los toldos de rayas azules y blancas sobre nuestras cabezas, trayendo olor a salitre y evocaciones tristes que yo me esforzaba por espantar centrando mi atencion en la conversacion de Rosalinda. Parecia como si tuviera unas enormes ganas de hablar de su relacion con el alto comisario, de compartir con alguien una version de los hechos completa y personal, alejada de las murmuraciones tergiversadas que sabia que corrian de boca en boca por Tanger y Tetuan. Pero ?por que conmigo, con alguien a quien apenas conocia? A pesar de mi camuflaje de modista chic, nuestros origenes no podian ser mas dispares. Y nuestro presente, tampoco. Ella provenia de un mundo cosmopolita acomodado y ocioso; yo no era mas que una trabajadora, hija de una humilde madre soltera y criada en un barrio castizo de Madrid. Ella vivia un romance apasionado con un mando destacado del ejercito que habia provocado la guerra que asolaba a mi pais; yo, entretanto, trabajaba noche y dia para salir sola adelante. Pero, a pesar de todo, ella habia decidido confiar en mi. Quiza porque penso que aquella podria ser una manera de pagarme el favor del Delphos. Quiza porque estimo que, al ser yo una mujer independiente y de su misma edad, podria comprenderla mejor. O quiza, simplemente, porque se sentia sola y tenia una necesidad imperiosa de desahogarse con alguien. Y ese alguien, en aquel mediodia de verano y en aquella ciudad de la costa africana, resulte ser yo.

–Antes de su muerte en aquel tragico accidente, Sanjurjo me habia insistido en que, una vez instalada en Tanger, fuera a ver a su amigo Juan Luis Beigbeder a Tetuan; no paraba de referirse a nuestro encuentro en el Adlon de Berlin y a lo mucho que se alegraria el de verme again. Yo tambien, to tell you the truth, tenia interes en volver a encontrarme con el: me habia parecido un hombre fascinante, tan interesante, tan educado, tan, tan, tan caballero espanol. Asi que, cuando ya llevaba unos meses asentada, decidi que habia llegado el momento de acercarme a la capital del Protectorado a saludarle. Para entonces, las cosas habian cambiado, obviously: el ya no estaba en su cometido administrativo de Asuntos Indigenas, sino que ocupaba el puesto mas alto de la Alta Comisaria. Y hasta alli me encamine en mi Austin 7. My God! Como olvidar aquel dia. Llegue a Tetuan y lo primero que hice fue ir a ver al consul ingles, Monk-Mason, le conoces, ?verdad? Yo le llamo old monkey, viejo mono; es un hombre tan, tan aburrido, poor thing.

Aproveche que me estaba llevando en aquel momento la copa de vino a la boca para hacer un gesto impreciso. No conocia al tal Monk-Mason, tan solo habia oido alguna vez hablar de el a mis clientas, pero me negue a reconocerlo ante Rosalinda.

–Cuando le dije que tenia intencion de visitar a Beigbeder, el consul quedo tremendamente impactado. Como sabras, a diferencia de los alemanes y los italianos, His majesty's government, nuestro gobierno, no tiene practicamente contacto alguno con las autoridades espanolas del bando nacional porque solo sigue reconociendo como legitimo al regimen republicano, asi que Monk-Mason penso que mi visita a Juan

Luis podria resultar muy conveniente para los intereses britanicos. So, antes del mediodia me dirigi a la Alta Comisaria en mi propio automovil y acompanada tan solo por Joker, mi perro. Mostre en la entrada la carta de presentacion que Sanjurjo me habia entregado antes de morir y alguien me condujo hasta el secretario personal de Juan Luis atravesando pasillos llenos de militares y escupideras, how very disgusting, ?que asco! Inmediatamente Jimenez Mouro, su secretario, me llevo a su despacho. Teniendo en cuenta la guerra y su posicion, imaginaba que encontraria al nuevo alto comisario vestido con un imponente uniforme lleno de medallas y condecoraciones, pero no, no, no, todo lo contrario: al igual que aquella noche en Berlin, Juan Luis llevaba un simple traje oscuro de calle que le conferia el aspecto de cualquier cosa excepto de un militar rebelde. Le alegro enormemente mi visita: se mostro encantador, charlamos y me invito a comer, pero yo ya habia aceptado la invitacion previa de Monk-Mason, asi que quedamos para el dia siguiente.

Las mesas a nuestro alrededor se fueron poco a poco terminando de llenar. Rosalinda saludaba de vez en cuando a unos y otros con un simple gesto o una breve sonrisa, sin mostrar interes en interrumpir su narracion sobre aquellos primeros encuentros con Beigbeder. Tambien yo identifique algunos rostros familiares, gente que habia conocido de la mano de Ramiro y a la que preferi ignorar. Por eso seguiamos cada una concentrada en la otra: ella hablando, yo escuchando, las dos comiendo nuestro pescado, bebiendo vino frio y haciendo caso omiso al ruido del mundo.

–Llegue al dia siguiente a la Alta Comisaria esperando encontrar algun tipo de comida ceremoniosa acorde con el entorno: una gran mesa, formalidades, camareros alrededor… Pero Juan Luis habia dispuesto que nos prepararan una simple mesa para dos junto a una ventana abierta al jardin. Fue un lunch inolvidable, en el que el hablo, hablo y hablo sin parar sobre Marruecos, sobre su Marruecos feliz, como el lo llama. Sobre su magia, sus secretos, su fascinante cultura. Tras el almuerzo decidio ensenarme los alrededores de Tetuan, so beautiful. Salimos en su coche oficial, imagina, seguidos por un sequito de motoristas y ayudantes, so embarrassing! Anyway, acabamos en la playa, sentados en la orilla mientras el resto esperaba en la carretera, can you believe it?

Rio ella y sonrei yo. La situacion descrita era realmente peculiar: la mas alta personalidad del Protectorado y una extranjera recien llegada que podria ser su hija, flirteando abiertamente al borde del mar mientras la comitiva motorizada los observaba sin pudor desde la distancia.

–Y entonces el cogio dos piedras, una blanca y otra negra. Se llevo las manos a la espalda y volvio a

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