Ademas, tiene un alto concepto de los ingleses porque jamas hemos perdido una guerra y, after all, el es un militar y para el esas cosas son muy importantes. Y sobre todo, my dear Sira, y esto es lo principal, Juan Luis me adora. Como el mismo se encarga de repetir a diario, por su Rosalinda seria capaz de descender hasta el mismo infierno.

Nos levantamos cuando las mesas de la terraza estaban ya dispuestas para la cena y las sombras de la tarde trepaban por las tapias. Rosalinda se empeno en pagar la comida.

–Por fin he conseguido que mi marido me transfiera mi pension; dejame que te invite.

Caminamos sin prisa hasta su coche y emprendimos el camino de regreso hacia Tetuan casi con el tiempo justo para no traspasar el limite de las doce horas concedidas por el comisario Vazquez. Pero no solo fue la direccion geografica lo que invertimos en aquel viaje, sino tambien la trayectoria de nuestra comunicacion. Si en el sentido de ida y a lo largo del resto del dia habia sido Rosalinda quien monopolizo la conversacion, en el de vuelta habia llegado el momento de trastocar los papeles.

–Debes de pensar que soy inmensamente aburrida, centrada todo el tiempo en mi y en mis cosas. Hablame de ti. Tell me now, cuentame como te han ido las gestiones que has hecho esta manana.

–Mal -dije simplemente.

–?Mal?

–Si, mal, muy mal.

–I'm sorry, really. Lo siento. ?Algo importante?

Pude decirle que no. En comparacion con sus propias preocupaciones, mis problemas carecian de los ingredientes necesarios para despertar su interes: en ellos no habia implicados militares de alto rango, consules o ministros; no habia intereses politicos, ni cuestiones de Estado o presagios de grandes guerras europeas, ni nada remotamente relacionado con las sofisticadas turbulencias en las que ella se movia. En el humilde territorio de mis preocupaciones solo tenian cabida un punado de miserias cercanas que casi podian contarse con los dedos de una mano: un amor traicionado, una deuda por pagar y un gerente de hotel poco comprensivo, el diario faenar para levantar un negocio, una patria llena de sangre a la que no podia volver y la anoranza de una madre ausente. Pude decirle que no, que mis pequenas tragedias no eran importantes. Pude callarme mis asuntos, mantenerlos escondidos para compartirlos tan solo con la oscuridad de mi casa vacia. Pude, si. Pero no lo hice.

–La verdad es que se trataba de algo muy importante para mi. Quiero sacar a mi madre de Madrid y traerla a Marruecos, pero necesito para ello una elevada cantidad de dinero de la que no dispongo porque antes tengo que destinar mis ahorros a realizar otro pago urgente. Esta manana he intentado posponer ese pago, pero no lo he conseguido, asi que, de momento, me temo que la cuestion de mi madre va a resultar imposible. Y lo peor es que, segun dicen, cada vez va siendo mas dificil moverse de una zona a otra.

–?Esta sola en Madrid? – pregunto con gesto en apariencia preocupado.

–Si, sola. Absolutamente sola. No tiene a nadie mas que mi.

–?Y tu padre?

–Mi padre… bueno, es una historia larga; el caso es que no estan juntos.

–Cuanto lo siento, Sira, querida. Debe de ser muy duro para ti saber que ella esta en zona roja, expuesta a cualquier cosa entre toda esa gente…

La mire con tristeza. Como hacerle comprender lo que ella no entendia, como meter en aquella hermosa cabeza de ondas rubias la tragica realidad de lo que en mi pais estaba pasando.

–Esa gente es su gente, Rosalinda. Mi madre esta con los suyos, en su casa, en su barrio, entre sus vecinos. Ella pertenece a ese mundo, al pueblo de Madrid. Si quiero traerla conmigo a Tetuan no es porque tema por lo que pueda sucederle alli, sino porque es lo unico que tengo en esta vida y, cada dia que pasa, se me hace mas cuesta arriba no saber nada de ella. No he recibido noticias suyas desde hace un ano: no tengo la menor idea de como esta, no se como se mantiene, ni de que vive, ni como soporta la guerra.

Como un globo al ser pinchado, toda aquella farsa de mi fascinante pasado se desintegro en el aire en apenas un segundo. Y lo mas curioso fue que me dio exactamente igual.

–Pero… Me habian dicho que… que tu familia era…

No la deje acabar. Ella habia sido sincera conmigo y me habia expuesto su historia sin tapujos: habia llegado el momento de que yo hiciera lo mismo. Tal vez no le gustara la version de mi vida que iba a contarle; quiza pensara que era muy poco glamurosa comparada con las aventuras a las que ella estaba acostumbrada. Posiblemente decidiera que a partir de aquel momento nunca mas iba a compartir pink gins conmigo ni a ofrecerme viajes a Tanger en su Dodge descapotable, pero no pude resistirme a narrarle con detalle mi verdad. Al fin y al cabo, era la unica que tenia.

–Mi familia somos mi madre y yo. Las dos somos modistas, simples modistas sin mas patrimonio que nuestras manos. Mi padre nunca ha tenido relacion con nosotras desde que naci. El pertenece a otra clase, a otro mundo: tiene dinero, empresas, contactos, una mujer a la que no quiere y dos hijos con los que no se entiende. Eso es lo que tiene. O lo que tenia, no lo se: la primera y ultima vez que le vi aun no habia empezado la guerra y ya presentia que le iban a matar. Y mi prometido, ese novio atractivo y emprendedor que supuestamente esta en la Argentina gestionando empresas y resolviendo asuntos financieros, no existe. Es cierto que hubo un hombre con el que mantuve una relacion y puede que ahora ande en aquel pais metido en negocios, pero ya no tiene nada que ver conmigo. No es mas que un ser indeseable que me partio el corazon y me robo todo lo que tenia; prefiero no hablar de el. Esa es mi vida, Rosalinda, muy distinta a la tuya, ya ves.

Como replica a mi confesion articulo una parrafada en ingles en la que solo atine a captar la palabra Morocco.

–No he entendido nada -dije confusa.

Retorno el espanol.

–He dicho que a quien demonios importa de donde vienes cuando eres la mejor modista de todo Marruecos. Y respecto a lo de tu madre, bueno, como decis los espanoles, Dios aprieta pero no ahoga. Ya veras como todo termina resolviendose.

25

A primera hora del dia siguiente volvi a comisaria para informar a don Claudio del fracaso de mis

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