sacarlas con los punos cerrados. Elige, dijo. Elige que, pregunte. Elige una mano. Si en ella esta la piedra negra, hoy vas a irte de mi vida y no voy a volver a verte mas. Si la que sale es la blanca, entonces significa que el destino quiere que te quedes conmigo.

–Y salio la piedra blanca.

–Salio la piedra blanca, efectivamente -confirmo con una radiante sonrisa-. Un par de dias despues mando dos coches a Tanger: un Chrysler Royal para transportar mis cosas y, para mi, el Dodge Roadster en el que hoy hemos venido, un regalo del director de la Banca Hassan de Tetuan que Juan Luis ha decidido que sea para mi. No nos hemos separado desde entonces, excepto cuando sus obligaciones le imponen algun viaje. De momento yo estoy instalada con mi hijo Johnny en la casa del paseo de las Palmeras, en una residencia grandiosa con un cuarto de bano digno de un maraja y el retrete como el trono de un monarca, pero cuyas paredes se caen a trozos y no tiene ni siquiera agua corriente. Juan Luis sigue residiendo en la Alta Comisaria porque asi se lo exige el cargo; no nos planteamos vivir juntos, pero el, no obstante, ha decidido que tampoco tiene por que ocultar su relacion conmigo, aunque a veces pueda exponerle a situaciones algo comprometidas.

–Porque esta casado… -sugeri.

Hizo un mohin de despreocupacion y se retiro un mechon de pelo de la cara.

–No, no; eso no es lo realmente importante, tambien yo estoy casada; eso es solo asunto nuestro, our concern, algo del todo personal. El problema es mas de indole publica; oficial, digamos: hay quien piensa que una inglesa puede ejercer sobre el una influencia poco recomendable, y asi nos lo hacen saber abiertamente.

–?Quien piensa asi? – Me hablaba con tanta confianza que, sin ni siquiera pararme a sopesarlo, me senti legitimada de manera natural para pedir aclaraciones cuando no alcanzaba a comprender del todo lo que ella me estaba contando.

–Los miembros de la colonia nazi en el Protectorado. Langenheim y Bernhardt sobre todo. Suponen que el alto comisario deberia ser gloriously pro-German en todas las facetas de su vida: cien por cien fiel a los alemanes, que son quienes estan ayudando a su causa en vuestra guerra; aquellos que desde un principio accedieron a facilitarles aviones y armamento. De hecho, Juan Luis estuvo al tanto del viaje que desde Tetuan realizaron a Alemania en aquellos primeros dias para entrevistarse con Hitler en Bayreuth, donde asistia como cada ano al festival wagneriano. Anyway, Hitler consulto con el almirante Canaris, Canaris recomendo que aceptara prestar la ayuda solicitada, y desde alli mismo dio el Fuhrer la orden de enviar al Marruecos espanol todo lo requerido. De no haberlo hecho, las tropas del ejercito espanol en Africa no habrian podido cruzar el Estrecho, asi que esa ayuda germana fue crucial. Desde entonces, obviamente, las relaciones entre los dos ejercitos son muy estrechas. Pero los nazis de Tetuan creen que mi cercania y el afecto que Juan Luis siente por mi pueden llevarle a adoptar una postura mas pro-British y menos fiel a los alemanes.

Recorde los comentarios de Felix al respecto del marido de Frau Langenheim y su compatriota Bernhardt, sus referencias a aquella temprana ayuda militar que habian gestionado en Alemania y que, al parecer, no solo no habia cesado, sino que era cada vez mas notoria en la Peninsula. Rememore tambien la ansiedad de Rosalinda por causar una impresion impecable en aquel primer encuentro formal suyo con la comunidad germana del brazo de su amante, y entonces crei entender lo que ella me estaba contando, pero minimice su importancia e intente tranquilizarla al respecto.

–Pero probablemente a ti todo eso no deba preocuparte demasiado. El puede seguir leal a los alemanes estando a la vez contigo, son dos cosas distintas: lo oficial y lo personal. Seguro que los que asi piensan no tienen razon.

–Si la tienen, claro que la tienen.

–No te entiendo.

Desplazo con prisa la vista por la terraza semivacia. La conversacion se habia ido alargando tanto que apenas quedaban ya dos o tres mesas ocupadas. El viento habia cesado, los toldos apenas se movian. Varios camareros con chaquetilla blanca y tarbush -el gorro moruno de fieltro rojo- trabajaban en silencio sacudiendo al aire servilletas y manteles. Bajo entonces Rosalinda el tono de voz hasta convertirlo casi en su susurro; un susurro que, a pesar de su escaso volumen, transmitia un incuestionable tono de determinacion.

–Tienen razon en sus presuposiciones porque yo, my dear, tengo la intencion de hacer todo lo que este en mi mano para que Juan Luis establezca relaciones cordiales con mis compatriotas. No puedo soportar la idea de que vuestra guerra termine favorablemente para el ejercito nacional, y que Alemania resulte ser la gran aliada del pueblo espanol y Gran Bretana, en cambio, una potencia enemiga. Y voy a hacerlo por dos razones. La primera, por simple patriotismo sentimental: porque quiero que la nacion del hombre al que amo sea amiga de mi propio pais. La segunda razon, however, es mucho mas pragmatica y objetiva: los ingleses no nos fiamos de los nazis, las cosas estan empezando a ponerse feas. Tal vez sea un poco aventurado hablar de otra futura gran guerra europea, pero nunca se sabe. Y si eso llegara a ocurrir, me gustaria que vuestro pais estuviera a nuestro lado.

A punto estuve de decirle abiertamente que nuestro pobre pais no estaba en situacion de plantearse ninguna guerra futura, que bastante desgracia tenia con la que ya estabamos viviendo. Aquella guerra nuestra, sin embargo, parecia resultarle a ella del todo ajena, a pesar de ser su amante un importante activo en uno de sus bandos. Opte al fin por seguirle el paso, por mantener la conversacion centrada en un porvenir que tal vez no llegara nunca y no ahondar en la tragedia del presente. Mi dia ya llevaba encima una buena dosis de amargura, preferi no entristecerlo aun mas.

–Y ?como piensas hacerlo? – pregunte tan solo.

–Well, no creas que tengo grandes contactos personales en Whitehall, not at all -dijo con una pequena carcajada. Automaticamente hice un apunte mental para preguntar a Felix que era Whitehall, pero mi expresion de atencion concentrada no dejo entrever mi ignorancia. Ella prosiguio-. Pero ya sabes como funcionan estas cosas: redes de conocidos, relaciones encadenadas… Asi que he pensado intentarlo en principio con unos amigos que tengo aqui en Tanger, el coronel Hal Durand, el general Norman Beynon y su mujer Mary, todos ellos con excelentes contactos con el Foreign Office. Ahora mismo estan todos pasando una temporada en Londres, pero tengo previsto reunirme con ellos mas adelante, presentarles a Juan Luis, intentar que hablen y congenien.

–?Y crees que el accedera, que te dejara intervenir asi como asi en sus asuntos oficiales?

–But of course, dear, por supuesto -afirmo sin el menor rastro de duda mientras con un airoso movimiento de cabeza se retiraba del ojo izquierdo otra onda de su melena-. Juan Luis es un hombre tremendamente inteligente. Conoce muy bien a los alemanes, ha convivido con ellos muchos anos y teme que el precio que Espana deba pagar a la larga por toda la ayuda que esta recibiendo acabe siendo demasiado caro.

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