– Creo que estas en lo cierto -dijo Nudelli-. Parece una goleta entre todos esos barcos. El palo mayor debe de medir unos dieciocho metros de alto.
Se recosto de nuevo en el sofa, haciendo crujir la piel como si ya estuviera a bordo de un barco en medio del mar.
– Tengo que admitirlo. Tiene un aspecto impresionante. Pero esa compania, la Stranaham Yacht Transport, ?tiene algo que ver con los rusos?
Volvio a colocarse el flexo facial en la boca y empezo a estirar la cara de nuevo.
– Nada de nada. Es una compania legal. Los rusos compran un pasaje como cualquier otro ciudadano. Al viajar al lado de los barcos de ciudadanos respetuosos de la ley, calculan que tienen una cierta seguridad debido al numero. Y, ademas, los guardacostas buscan droga, no dinero en metalico. Cuando el
– Eso es confiar mucho en un monton de rusos -observo Nudelli-. Dices que quieres robar uno de esos cargamentos. ?Que les impide a ellos robar a sus clientes?
– No lo hacen porque la primera vez seria tambien la ultima. Y porque algunos de esos clientes no tienen mucho donde escoger. Ahora son muy pocas las maneras que hay de blanquear dinero de la droga, porque de ahi es de donde procede en su mayoria. Que te pillen con dolares es casi peor a que te cojan con cocaina. Algunos de los carteles sudamericanos estan haciendo tanto dinero que no saben donde ponerlo. A veces, acaban enterrandolo en un agujero y dejando que se pudra. Un tio de Homestead perdio dos millones asi. Antes te podias comprar un bonito banco en Panama o Venezuela. Pero las autoridades se han espabilado. El Grupo de los Siete Paises Industrializados puso en marcha el Grupo Operativo de Actividades Financieras en 1989. Y fue entonces cuando el dinero de los malos empezo a ir a la antigua Union Sovietica.
»Por lo que he oido, Moscu es como el Chicago de los anos veinte. Si tienes dinero puedes comprar casi cualquier cosa que te apetezca. Bombas, misiles, ejercitos, ciudades enteras. El pais es una almoneda gigante. Lo unico que se necesita son dolares. Con su propia moneda no se puede comprar una mierda. No entiendo como el Tio Sam puede controlar la economia norteamericana con tanto dinero americano suelto por ahi. El dolar carga con la mitad del mundo sobre su verde espalda. Sea como sea, volvamos a lo que me preguntabas, Tony. Estos tios quieren hacer negocios con los americanos. Con los sudamericanos. Con la gente con dolares. Les ayudan a montar un banco de forma que puedan empezar a hacer negocios juntos. Acuerdos reciprocos, ese tipo de cosas. La cooperacion es la base de los buenos negocios.
Nudelli asintio y pregunto:
– Bien, ?cual es tu propuesta?
– Necesito un yate para embarcarlo en el remolcador transatlantico. Necesito otro tripulante que me ayude a hacer el trabajo. A medio camino del viaje a traves del Atlantico -es lo mas lejos de las armadas europeas y de Estados Unidos que se puede estar- reducimos a las tripulaciones del remolcador y de los otros yates. Por la noche, cuando no lo esperen. Cogemos el dinero de los yates rusos y lo cargamos en el yate que este mas cerca de popa. Luego lo soltamos del remolcador y partimos al encuentro de un mercante con el que habremos acordado previamente un lugar y que estara navegando en direccion opuesta, en un viaje legal. Alguno que este volviendo aqui, por ejemplo. Ponemos el dinero en el mercante y luego hundimos el yate para que se pierda el rastro.
– ?De que botin hablamos? -pregunto Al.
– Los rusos han empezado a embarcar hasta dos o tres yates por viaje. Tres yates, por seis o siete camarotes cada uno, por dos millones cada uno.
– ?Joder! -dijo Al-. Eso es mas de cuarenta millones.
– Podria ser -admitio Dave-. Pero yo calculo como minimo veinticinco.
– Habra un monton de artilleria a bordo para proteger ese montoncito de monedas -dijo Al.
De nuevo, Dave nego con la cabeza, guinando los ojos porque le molestaba el sol. Nudelli se volvio y luego senalo con la mano hacia los enormes ventanales que enmarcaban la vista de Biscayne Bay. Miami Sur y Coconut Grove quedaban escondidos al otro lado del horizonte, a unos ocho kilometros hacia el oeste. Era la mejor vista que Dave habia contemplado nunca de su ciudad natal.
– Ajusta las persianas, ?quieres, Al? A Dave le da el sol en los ojos.
– No pasa nada, me gusta el sol.
Pero Al ya estaba desplegando las lamas de las persianas.
– Tony odia el sol -explico-. Es el unico tipo de Key Biscayne que tiene una piscina interior.
– Despues de cinco anos en Homestead, no me iria mal un poco de vitamina D.
Nudelli se saco con la lengua el flexor de la boca y sonrio.
– Despues de cinco anos, has de ser prudente con esa piel tuya. El sol ya no es lo que era. Los negros, incluso los nativos de Florida, van con cuidado, por ese agujero que esos capullos han hecho en la capa de ozono. Incluso los jodidos peces estan cogiendo cancer de piel. Lo he leido no se donde. ?Te acuerdas, Al?
– Fui yo quien te lo leyo, de un periodico. Y eran los peces australianos, no los de aqui -respondio Al.
– Como si importara la nacionalidad. En muchas cosas Florida es como Australia. No nos llaman el Estado del Sol por nada. Sigue mi consejo, Dave: comprate un sombrero. En este tipo de negocio, todos llevaban sombrero antes. Incluso los piojosos policias llevaban sombrero. Se podia saber mucho de un hombre por la forma en que llevaba el sombrero. Y con el sol que tenemos ahora… Creeme, los sombreros van a volver; y no hablo de esas gorras que llevan los negros y los hispanos. Hablo de un sombrero como es debido. Un sombrero ingles.
– Parece un buen consejo.
– Antes de que el sol nos interrumpiera, estabas a punto de decirnos que medidas de seguridad tenian para proteger todo ese dinero sucio -dijo Al.
– SYT solo permite dos tripulantes por yate. Si llevan mas, llamaran la atencion. Tres barcos significan seis tripulantes. Es razonable pensar que vayan armados, claro. Pero con el elemento sorpresa, creo que yo, junto con otro tio, podriamos encargarnos de ellos.
– Supon que alguien pide ayuda por radio -objeto Al.
Nudelli, irritado, hizo una mueca y dijo:
– Supon que se encarga de todas las radios al mismo tiempo que de las tripulaciones.
– Tu lo has dicho -respondio Dave.
– ?Como te enteraste de esto?
– Si estas en una misma celda con un tio durante cuatro anos, te cuenta casi todo. Gergiev, ese era su nombre. Un tio listo. Es de San Petersburgo. Y son grandes rivales de la banda de Moscu. Bueno, el estaba enterado de esos transportes y planeo todo el asunto. Ibamos a hacer el trabajo juntos, pero los federales lo deportaron en cuanto salio de la trena. Una unica gran jugada, esa era la idea. De hecho, recibi una carta suya el dia que me soltaron. Me decia que esta tratando de volver y que si lo intento sin el, me matara. Pero no es de mucha ayuda en Rusia y me parece que este trabajo no puede esperar. Ademas, creo que sobreestima sus posibilidades de conseguir otro visado. Asi que ahora no tengo nadie que me ayude.
– Y te imaginaste que era ese tio el que te habia enviado a Willy Barizon, ?no?
– Gergiev tenia que encontrar el yate adecuado y el dinero para conseguirlo. Yo iba a capitanearlo, a proporcionar los conocimientos de navegacion. Podria decirse que eso es lo que yo aporto al acuerdo. Toda mi vida me he movido entre barcos. Mi padre trabajaba con yates. En alguna ocasion, incluso he tenido un par de ellos, pequenos. Aprendi a navegar a vela, aprendi navegacion. Incluso tengo mi licencia. Gergiev puede pensar que le estoy traicionando, pero no es asi. Le dare una parte de mi botin.
– ?Que sera de…?
– Si consigo el apoyo adecuado, alguien que me respalde con lo del barco, pienso en un cincuenta-cincuenta. Puede que entre doce y quince kilos cada uno.
– ?Que tipo de barco necesitas? -pregunto Nudelli.
– Ni demasiado grande ni demasiado pequeno. Unos veinte o veintidos metros. Con sitio suficiente para todo ese dinero y una buena velocidad punta, para el caso de que seamos nosotros quienes estemos mas cerca de la popa. Lo principal es que ha de tener presencia. Tiene que parecer que vale la pena enviarlo a traves del oceano. Diria que ha de valer alrededor del millon y medio.
Nudelli no dijo nada.
