Al, parece como si de verdad quisieras matar a alguien. Y lo que tienes que entender es que si utilizamos nuestro cerebro, es probable que no tengamos que utilizar nuestras armas. Tu ejemplo de
– ?Y tu te crees eso? -Al se rio con desprecio.
– Al, es tu ejemplo, no el mio. La cuestion es un tanto academica, debido a que, para empezar, no era verdad.
– Claro que era verdad -insistio Al-. Era historia. Lo decia justo al principio del espectaculo. «Hannibal Hayes y Kid Curry, los dos forajidos mas buscados de la historia del Oeste.» Claro que era verdad. La unica parte que no era verdad era cuando decia que no mataron a nadie. Solo lo hicieron para asegurarse el publico familiar.
– Al, fue un relato ficticio, basado muy vagamente en dos personajes historicos -Dave se controlo para no decir nada mas. ?Que sabia el?
– ?Sabes cual es tu problema? -dijo Al-. Lees demasiado. Cada vez que abres la boca, son las ideas de otro tipo las que salen. Como si fueras el muneco de un ventrilocuo o algo asi -Levanto la
– Hiciera lo que hiciera, Al -respondio Dave-, lo hice por ti y por tu jefe. Procura recordarlo de vez en cuando.
Al guino los ojos de una forma desagradable.
– No creas, lo tengo siempre presente.
Dave se llevo el equipo a su camarote, lo guardo en el cajon de debajo de la cama y luego se tumbo.
Los cinco anos que habia estado encerrado en Homestead no tenian importancia para Al, pero Dave sabia que no olvidaria nunca aquella experiencia, por anos que viviera. Penso en aquel tiempo, penso en el hombre que Tony Nudelli habia matado a tiros y en las ramificaciones que se habian derivado de todo ello. Para Dave y para su jodida familia. De ninguna manera
Pero, sobre todo, penso en Kate y en lo que habia pasado la noche antes. No dejaba de pensar en ella, de una forma que no habria creido posible despues de tratarla solo un dia. Lo primero que habia hecho aquella manana habia sido pensar en ella. Son las chicas que se te resisten las que mas quieres besar. No recordaba haberse sentido asi desde hacia anos y le parecia inconcebible que al cabo de cuatro o cinco dias pudiera alejarse de alli y no volver a verla nunca mas. Lo que lo hacia mas extrano era la certidumbre de que ella sentia lo mismo que el. Con la unica diferencia de que ella no esperaba que el resultara ser un ladron que se iba a largar con millones de dolares en dinero de la droga. No podia ni plantearse no llevar a cabo el golpe. Incluso si se sintiera tentado, habia que pensar en Al. Pero quizas hubiera una tercera posibilidad. ?Cuanto ganaria el capitan de un pequeno yate? ?Treinta, cuarenta mil dolares al ano? ?Que era eso al lado de dinero de verdad? Por la forma en que hablaba, se diria que, por lo menos, estaria dispuesta a considerar su proposicion. Si habia una cosa que le gustaba a Dave era una chica atractiva y con ingenio. Por supuesto, el momento seria critico. No podia decirle lo que iba a hacer antes de haberlo hecho. ?Y si estaba en contra y descubria el pastel? No, no estaba seguro de como, pero tendria que sondearla y asegurarse de ella de alguna otra forma y por adelantado. Tendria que idear una situacion o una postura ficticia a fin de ponerla a prueba.
Al cabo de un rato Dave subio a cubierta y miro hacia el
– Eh, jefe, acaban de invitarnos a una fiesta.
– Estupendo -dijo Dave, subiendo hasta ponerse a su lado-. Muchas gracias, capitana Dana.
– A las ocho. Todo el mundo esta invitado -dijo ella-. Y, por favor, llamame Rachel. Con tantos capitanes este barco esta empezando a parecer que la dotacion de cargos en la parte superior del escalafon es excesiva.
Dave vio como la mirada de Al se desviaba con disimulo a los pechos de Rachel. Los pensamientos de Al eran un libro abierto para Dave; no habia duda de que estaban ocupados con Rachel Dana y su dotacion superior.
– Dana -dijo Dave-. Es un buen nombre para ser capitan de un barco de Estados Unidos. ?Hay alguna relacion?
– De hecho, si. Fue un antepasado mio, lejano -confirmo Rachel.
– ?Quien? -dijo Al mordiendose el labio.
– Un escritor famoso -dijo Dave, azuzandolo-, R.H. Dana.
Al puso los ojos en blanco y estaba a punto de hacer un comentario despreciativo sobre los libros cuando, de repente, cayo en la cuenta de que se suponia que Dave era su jefe y que aquel Dana era un escritor emparentado con Rachel…
– Escribio uno de los mejores libros sobre el mar de todos los tiempos -dijo Dave-.
– ?Quien lo ha dicho?
– Tengo un ejemplar en mi camarote, si quieres puedo dejartelo -dijo Rachel.
– Me encantaria leerlo -insistio Al.
– Quizas cuando hayas acabado de leerlo, puedes comentarle a Rachel lo que piensas -dijo Dave-. Darle tu opinion critica.
– Ya, claro. ?Por que no?
– Bueno, pues vayamos a buscarlo -dijo Rachel sonriendo amablemente, invitando a Al a subir al
El mismo dia, un poco mas tarde, Dave fue hasta el lado de babor del buque para echar una ojeada a sus tres objetivos.
En el techo del
– Buenas tardes -dijo Dave.
– Eso me han dicho -respondio el tipo, sin siquiera volver la cabeza.
– ?Tiene algun problema? ?Puedo ayudarle?
El hombre se dio la vuelta lentamente con una expresion de «quien mierda eres tu para darme consejos» en su cara petulante de tipo duro. Al cabo de un momento dejo de morderse el interior del labio y dijo:
– No nos llega la senal de la tele.
Dave sonrio para si, decidiendo que aquel tipo no tenia mucha experiencia de barcos.
– Demasiado lejos -dijo.
– ?Del satelite? -el hombre sonaba incredulo.
– No, joder -dijo Dave-. De la costa. Eso solo funciona hasta el limite de las 200 millas. Mas alla, es solo ruido blanco y espacio, la ultima frontera.
– ?Habla en serio?
– En serio. Por lo menos, hasta que lleguemos a Europa. Pero la tele alli es una mierda, asi que no se haga muchas ilusiones.
– La leche -dijo el hombre-, ?que vamos a hacer?
– ?No teneis VCR?
– Si, pero no cintas.
– Eso no es problema -Dave senalo hacia la proa del
– ?Le gustan los espaguetis a Sinatra?
– Entonces estan de suerte. Tienen una coleccion de videos como una Triple X, en Times Square.
