mando y volvio a poner en marcha las maquinas del
– Es la idea mas demencial que he oido nunca -dijo Kate-. Si esta es la manera como los franceses hacen las cosas…
Esta vez capto la mirada que cruzaron Dave y el primer oficial y penso que olia a gato encerrado. Como si Dave hubiera hecho algun trato por su cuenta. Puede que incluso hubiera sobornado a aquel tipo.
– Eh, un minuto -dijo-. ?Que esta pasando aqui? Ustedes los franceses…
– ?Quien ha hablado de franceses? -dijo el primer oficial, encogiendose de hombros y lanzando el cigarrillo al mar por encima del hombro de Kate-. Yo no.
– Pero, si no son de la Armada francesa, entonces ?a que cono de armada pertenecen?
Instintivamente inicio el gesto de sacar la Glock de debajo del cinturon, pero el primer oficial, sonriendo, le cogio la muneca con su fuerte mano. Y sin dejar de sonreir cortesmente, dijo:
–
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El
Cuando Kate se volvio en busca de Jellicoe y Stanford, vio que otro marinero habia subido a bordo del
– Maldita sea, usted es ruso -le dijo Kate al primer oficial.
– Si, ruso -respondio el, con una sonrisa-. Asi que es verdad lo que dicen, eso de que el FBI siempre acaba por descubrirlo todo.
Cuando la ultima bolsa hubo pasado a traves de la escotilla, otro hombre subio a cubierta y saludo a Dave como si fuera su mejor amigo. Luego bajo por la corta escala de gato que colgaba del lado del negro casco del submarino y se dejo caer en el
Kate observo que incluso Al parecio sorprendido cuando el hombre del submarino abrazo a Dave afectuosamente. Penso que parecian dos personajes de Tolstoi. No entendio ni una palabra de lo que decian, pero estaba claro que Al tampoco estaba enterado de lo que estaba sucediendo. Y tambien era evidente que estaba furioso. Rechinando los dientes, Al se preparo para saltar encima de Dave, pero luego recordo la metralleta que seguia apuntandole a la espalda.
– Tu, hijo de puta traidor -dijo-. No estamos cerca de la posicion del
– Ahora empiezas a entenderlo -dijo Dave.
Esta vez Al ni se preocupo de la metralleta. Era fuerte, pero no muy rapido; ciertamente, no tan rapido como Dave, que esquivo sin problemas el punetazo y luego golpeo con la mano izquierda el costado de Al, por detras del chaleco a prueba de balas que este llevaba todavia, y justo por encima del rinon. Al se doblo de dolor, dejando que Dave lo alcanzara con un directo limpio a su mandibula azulada, que lo tumbo en la cubierta a los mismisimos pies de Kate.
Dave sacudio la mano con un gesto de dolor y, mirando a su antiguo socio, dijo:
– Hay un antiguo proverbio ruso que dice aproximadamente: «Estas jodido tio».
Einstein Gergiev beso a Dave en la mejilla otra vez mas y le palmeo con carino en la espalda.
–
Los dos hablaban en ruso. A diferencia del ingles, es una lengua que tiene dos formas de tratamiento: formal y familiar. Al hablar con el teniente o con cualquiera de sus hombres, Dave habia utilizado el mas formal
– Lo hemos hecho -estaba diciendo.
– Quieres decir que tu lo has hecho, Dave. Lo unico que yo he tenido que hacer ha sido convencer al comandante de la Flota del Norte para que me prestara un submarino.
– ?Solo eso? -dijo Dave riendo-. Tienes razon, no es mucho. Solo que te prestaran un submarino.
– Le alegro hacerlo. Las cosas estaban mucho peor de lo que incluso yo habia imaginado. En Murmansk, la armada le debe a la compania de electricidad local casi cuatro millones de dolares en facturas sin pagar. La semana pasada, cortaron el suministro electrico de tres bases de submarinos nucleares. Yo no soy fisico nuclear, Dave, pero hasta yo puedo ver que las consecuencias de lo que esos tios estan haciendo podrian ser desastrosas. La perspectiva de que alguien le proporcionara a la armada varios millones de dolares de dinero en efectivo a cambio de impedir un desastre nuclear era una oferta que no podia permitirse rechazar.
– ?De verdad esta todo tan mal?
– De verdad. Hay docenas de submarinos retirados esperando el desguace, y muchos tienen mas agujeros que un colador. Necesitan un suministro constante de electricidad solo para mantener las bombas en marcha y evitar que se hundan. Si ya es dificil desguazar un viejo reactor en tierra firme, imagina lo que sera en el fondo del Mar Blanco -Gergiev solto una carcajada-. En esas circunstancias consegui llegar a un acuerdo muy generoso; muy generoso de verdad.
– ?Que porcentaje?
– No te lo vas a creer.
– Einstein, en aquellas bolsas habra cuarenta millones de dolares.
– Tanto como eso, ?eh?
– Por lo menos. Bueno, ?que parte es para ellos?
– Se conforman con un 30%.
– Treinta por ciento. Eso es solo doce millones -Dave estaba encantado.
– Es el triple de lo que deben a Kolenergo. Es la autoridad de la electricidad -Gergiev se encogio de hombros-. La armada rusa esta desesperada por conseguir dinero contante y sonante. Con franqueza, el comandante se habria conformado con un 25%, pero, bueno, me sentia patriotico. Y no es solo la armada. Hace solo unas semanas, Kolenergo corto el suministro electrico al mando central de las Fuerzas de Misiles Estrategicos de Plesetsk durante dos dias enteros. Dave, te hablo del lugar desde donde se controlan nuestros ICBM. Incluso cortaron la electricidad de un centro de control aereo cuando el avion del Primer Ministro estaba en el aire - Gergiev se echo a reir-. ?Doce millones? Creeme, pensaran que es un gran negocio. Despues de todo, ellos no tienen nada que perder y pueden ganarlo todo.
– Eso nos dejara unos veintiocho millones de dolares -musito Dave-. Es decir, catorce millones para cada uno.
– ?Algun problema?
– Muchos. Pero es una larga historia.
Gergiev era mayor que Dave. Llevaba barba y bigote al estilo Lenin y, al igual que el teniente, vestia un mono mugriento de color azul. Parecia mas un intelectual -un profesor universitario, un medico- que alguien relacionado con una de las mayores bandas de la mafia de San Petersburgo. Asintio y dijo:
– Tienes razon. Ya me lo contaras, cuando vayamos de vuelta a Rusia. Sera mejor que nos pongamos en marcha. El sistema de vigilancia por sonar de la Flota del Norte informa que hay otro submarino en la zona.
– Probablemente el submarino frances que esperaba Kate – dijo Dave.
– Kate es la muneca, ?verdad?
– Es la madre de todas las munecas. Una autentica
