– No mucho. Solo se que siempre recordare la noche que pasamos juntos. Cuando sea viejo y tenga el pelo gris, ese recuerdo me tendra ocupado.
– He oido decir que los presidiarios tienen todo tipo de sistemas para sobrellevar una condena larga. Pero si yo fuera tu, pensaria en un canario. Me han dicho que son muy carinosos.
Dave miro alrededor en busca de inspiracion y vio que Einstein Gergiev le senalaba el reloj. Con tristeza volvio a mirar a Kate, pero su cara seguia tan implacable como antes. Aquella unica lagrima que le habia hecho abrigar esperanzas se habia secado rapidamente. El sonrojo de sus mejillas se habia enfriado. No parecia haber modo alguno de vencer su afilada lengua. Comprendio que se habia hecho fuerte para decir algunas de las cosas que estaba diciendo. Ninguna de ellas le salia del corazon. De eso estaba totalmente seguro. Pero era como si hubiera contratado los servicios de un abogado avispado, como Jimmy Figaro, y ese abogado hubiera montado el bufete en su boca. No habia manera de pasar.
Desesperado, dijo:
– ?Nunca has querido hacer un viaje en submarino? -La cogio por la muneca-. Vamos, Kate; sumergete conmigo.
Ella se solto.
– ?Yo? Lo siento, capitan Nemo, pero me da claustrofobia en la ducha. De ninguna manera permitiria que me convencieras para meterme en uno de esos tubos de puros. Asi que ya ves -continuo sin detenerse-, incluso si quisiera ir contigo, no podria. Me estaria subiendo por las paredes en menos de veinte minutos.
– Entonces, supongo que mejor sera que me vaya.
– Es lo que te he estado diciendo -dijo Kate, sombria-. Nunca tendrias que haber hecho esto, ?sabes? Nunca tendrias que haber robado todo ese dinero. Quizas puedas convencerte de que solo es dinero de la droga y que no importa. Quien roba a un ladron, y toda esa basura. Pero cuando se necesitan armas para hacerlo, entonces tu eres tan malvado como la forma en que se hizo ese dinero. Eso es lo que cuenta. Nadie puede construir su felicidad sobre el dolor de otro. La proxima vez que te mires en el espejo veras que tengo razon.
– ?Malvado? -dijo riendo-. Si alguna vez cambias de opinion… Bueno, es a ti a quien quiero ver Kate, no a la policia. Y no me miro mucho en los espejos. Perdi la costumbre cuando estaba en la carcel. No hay espejos por si acaso se te ocurre utilizar el cristal para dejar claro lo que piensas. Pero el sol… al sol si que miro, y mucho. Lo que yo digo es ?por que buscar otra luz cuando ya tenemos una? ?Bueno y malvado? No seas tan melodramatica. ?Sabes?, incluso el sol, lo mas brillante del sistema solar, tiene algo negro. Echa una mirada a una fotografia alguna vez y veras que tengo razon. Cuando lo hagas, te daras cuenta de que esas manchas negras son el rasgo mas sobresaliente del sol. ?Y sabes otra cosa? Esas manchas lo afectan todo, mas de lo que se sospechaba hasta hace poco. Nadie sabe que las causa y probablemente nadie lo sabra nunca; pero la proxima vez que mires el sol, preguntate si de verdad soy tan malvado como dices. Hasta pronto, Kate. Lo he pasado bien.
Dave se volvio para salir de la cocina y luego se acordo de Al.
– Por cierto -dijo-, puedes llevarte a Al cuando te vayas. Nuestra asociacion ha quedado disuelta.
– ?No hay honor entre ladrones?'
– Ten cuidado y no le des la espalda.
Kate sacudio las esposas que habia traido con ella del
– Estaba reservando estas para ti -dijo.
– ?Como lograste soltarte? -pregunto Dave-. ?Como te libraste de las esposas?
Kate sonrio.
– De la misma manera que me libre de mi marido. Me escape.
Salieron de la cocina y volvieron a la cubierta de popa, donde Al seguia bajo el control de los dos marineros rusos.
Al ver de nuevo a Dave, dijo:
– Eh, Dave, no estaras planeando dejarme aqui.
– Cuando vuelvas a Miami, Al, no te aconsejo que intentes hacer carrera leyendo los pensamientos de la gente. No hay ningun plan. Ya no.
– ?Despues de todo lo que hemos pasado juntos?
– Siempre pensare en ti con carino, Al. Justo hasta el momento en que estabas preparandote para matarme.
Kate llego hasta Al y rapidamente le puso las esposas. Volviendose a mirarla, Al dijo:
– Espero que seas tan dura como crees que eres, ninata. Porque voy a disfrutar contandole a la gente tu pequena y sordida historia.
Kate echo una mirada de soslayo a Dave. Todavia estaba lo bastante cerca para oirla.
– Eso es exactamente lo que es -dijo-: Una pequena y sordida historia. Representara un cambio respecto a todas las demas historias sordidas con que tropiezo en mi trabajo.
– Zorra.
– ?Sabe senor? He conseguido una especial comprension de la mente criminal. Segun mi meditada opinion, en la mayoria -y eso le incluye, amigo- todo es criminal y muy poco es mente.
Cuando Kate y Al hubieron vuelto al barco de Calgary Stanford y hubieron soltado el cabo que los unia al
–
Dio un golpecito a la cartera que llevaba en el bolsillo, y anadio:
– ?Eh?
– He dicho que es una lastima -repitio Gergiev en ingles-. Me hace dano aqui; en mi cartera. Toda esa cocaina.
Cuando Dave contesto, su mirada no estaba en el yate que se hundia en el mar con la cocaina y los tres cadaveres, sino en el que iba alejandose lentamente. El que llevaba la autentica fortuna a bordo.
– Lo superaras -le dijo a Kate, haciendo un gesto de adios con la mano.
Ella no le respondio.
– Con el tiempo, uno puede superar cualquier cosa.
Philip Kerr
* *
* * Palabras finales de
* * Juego de palabras intraducible. «Hombre» es
