comprar todos los periodicos.
– Supongo que sale a ejercitar el pie deforme.
– No esta tan mal.
– Me fio de su palabra. -Me encogi de hombros-. Bueno, ya entiendo por que se caso con ella. Bonito edificio. No me importaria nada vivir ahi. -Hice un gesto de contrariedad-. Lo que no entiendo es por que se habra casado ella con un tipo asi.
Deje los periodicos en el coche, cruce al otro lado de la plaza y eche un vistazo por la ventanilla del coche aparcado delante del numero tres, El quiosquero tenia razon. Estaba lleno de camisas marrones nazis que me miraron con suspicacia cuando pase por delante. Aparte de unos payasos que habia visto en un viejo Ford T unas navidades en el circo, habria sido dificil imaginar mayor estupidez dentro de un coche. En aquel momento me vino todo a la mente. Recorde por que me sonaba la direccion cuando la vi en el dossier de Kassner. Uno o dos meses antes, otro equipo de homicidios de Alex se habia reunido alli con Goebbels para verificar la coartada de un hombre de las SA.
El edificio tenia portero propio, por supuesto. Todos los edificios bonitos de apartamentos en el oeste de la ciudad tenian portero. Probablemente habria algun hombre armado de las SA en el vestibulo, haciendole compania, para garantizar la seguridad de Goebbels. Sin duda lo necesitaba. Los comunistas ya habian atentado varias veces contra la vida de Hitler. No me extranaba nada que quisieran asesinar a Goebbels. Personalmente, no me hubiera importado darle un guantazo al pequeno satiro.
Naturalmente, me habian llegado rumores. A pesar de la pezuna hendida y su diminuta estatura, era un tipo bastante mujeriego. En Alex se decia que no era solo el pie de Goebbels lo que parecia una maza; aunque era corto de estatura, al parecer estaba muy bien dotado en otros aspectos; Goebbels era lo que los
Doble la esquina de apariencia rustica del edificio y me detuve debajo de lo que debia de ser la ventana del bano de Joey. Estaba entreabierta. Mire por encima del hombro hacia atras. El coche de las tropas de asalto estaba fuera de mi vista. El camion no se veia por ningun lado. Volvi a mirar la ventana de cristal esmerilado. Si apoyaba el pie en la juntura horizotal del enladrillado de la planta baja, parecia que podia trepar por la fachada del edificio y acceder a la parte inferior de la ventana. Probe una vez, solo el tiempo suficiente para comprobar que el bano estaba vacio, y baje de nuevo a la acera desierta. Aguarde un instante. Ningun soldado de las tropas de asalto vino a apalearme. Menuda seguridad de pacotilla.
La segunda vez, trepe por la fachada y me deslice rapidamente por la ventana abierta de1bano. Algo jadeante, me sente en el retrete y, mientras esperaba a ver si detectaban mi intrusion, examine mas a fondo la ventana y vi que el marco estaba roto en el alfeizar donde enganchaba el pestillo. Aunque la ventana pareciese cerrada, habria sido relativamente sencillo abrirla desde fuera.
Era un cuarto de bano amplio, con un lavabo redondo y las paredes alicatadas con azulejos de color rosa. Habia una generosa cantidad de polvos de talco en la alfombrilla. La banera empotrada era tan honda como una puerta de coche, con una ducha de telefono por si a Magda le apetecia lavarse la cabeza. Junto a la jabonera encajada en la pared, habia una pequena fotografia enmarcada de Hitler, como si el devoto de Joey tuviera presente a su querido lider hasta en su aseo diario. En sentido perpendicular al bano habia un taburete con una pila de toallas suaves y esponjosas, y una mesa a juego con una esponja y una estatua de anticuario que representaba a una senora desnuda. Sobre la mesa habia un armario grande con espejo, que, como es natural, abri. La mayor parte de los estantes eran de Magda. Usaba perfume Joy, Kotex, Nivea, champu Wella, Wellapon, Kolestral y Blondor. En aquel momento la recorde, Recorde las fotos de boda en las revistas. Una boda de invierno. La risuena pareja feliz, cogida por el brazo, en la nieve, acompanada.de varios hombres de las SA - probablemente los mismos patanes negligentes que estaban alli fuera en el coche-y, por supuesto, el propio Hitler. Me pregunto que habria dicho Hitler si hubiera sabido que la hermosa cabellera rubia, absolutamente aria, de Magda era tenida.
Joey solo disponia de un estante en el armario. A fin de cuentas parecia que teniamos algo en comun. Joey se afeitaba con maquinilla Schick y crema Mennen, y se lavaba los dientes con pasta Colgate. Un bote de crema Anzora para el cabello explicaba que Joey llevase siempre el pelo oscuro tan bien peinado. Al lado, entre una caja de pastillas laxantes Beechams y una colonia Acqua di Parma, habia un frasco que contenia unas pildoras azules. Lo abri y cogi una pastilla. Era la misma pildora que habia visto en la consulta de Kassner esa misma manana. Protonsil. Decidi que habia llegado el momento de marchar, no sin antes utilizar el retrete de Joey sin tirar de la cadena. Fue mi modo de agradecerle lo que habia escrito sobre mi en su periodico.
Sali por la ventana, volvi al coche y me aleje. En Alemania habia secretos que convenia guardar a toda costa. No dude ni un instante que la sifilis de Joey era uno de ellos.
Habia nueve cuerpos de inspectores en la jefatura de Alex. El cuerpo A se ocupaba de los asesinatos y el C investigaba los hurtos. Gunther Braschwitz era el jefe del C y estaba especializado en robos con allanamiento de morada. Tenia un hermano menor, Rudolf, que estaba en la policia politica, pero no se lo tomabamos en cuenta. Braschwitz era un tipo muy elegante, gran bebedor de champagne. Usaba bombin, baston con una espada incorporada, a la que a veces se veia obligado a recurrir y, en invierno al menos, llevaba polainas encima de las botas. Conocia a todos los mamparas-los ladrones profesionales de viviendas- y, segun decian, al examinar cada caso de robo con allanamiento, era capaz de averiguar quien lo habia cometido.
– Klein
– ?Carajudio? Asegura que se ha vuelto honrado-dijo Braschwitz-. Ha conseguido un trabajo en Heilbronner, en Mohrenstrasse.
– ?El anticuario?
– Exacto, Ese Carajudio siempre ha tenido buena vista. ?Por que me lo preguntas? ?Ha vuelto a las andadas?
– No. Pero conoce a una persona que estoy buscando. Un amigo de la viuda que tenia como pareja. Eva Zimmer. -Era una media verdad, pero no queria que Braschwitz me hiciera demasiadas preguntas.
– Pobre Eva -dijo Braschwitz-. Era una buena
Una
Cuando Braschwitz me dijo lo que sabia sobre Carajudio, llameal Adlon y pregunte a Frieda que podia decirme sobre Josef Goebbels. Goebbels era cliente habitual del Adlon y Frieda podia proporcionarme informacion que me parecia util como cebo para Klein.
Fui caminando a Heilbronner, pero el encargado me dijo que Klein no estaba. A
– Es su hora de comer -dijo-. Seguramente lo encontrara alli enfrente, en la libreria Gsellius. Suele ir ahi a la hora del almuerzo.
Cruce la calle y eche un vistazo desde el escaparate de la libreria. Carajudio estaba alli, en efecto. Lo reconoci al instante. Algo mas viejo de lo que lo recordaba, pues un ano en el trullo envejece como cinco en libertad. Debo decir que su cara no era especialmente judia. El apodo se debia a los anteojos de joyero que utilizaba: para tasar la mercancia robada. La nariz no era muy grande, pero tenia un olfato estupendo, sobre todo para los polis. Llevaba escasos segundos alli cuando alzo la vista del libro que tenia en las manos y me miro. Le hice senas para que saliese y, algo renuente, accedio. No eramos lo que se dice amigos, pero contaba con que no hubiera olvidado que fui yo quien encontro al macro que apunalo a Eva Zimmer el ano anterior. Un tipo llamado Horst Wessel. Lo malo era que Wessel, que tambien era miembro de las SA, habia sido asesinado, antes de que pudiera detenerlo, por otro chulo llamado Ali Hohler tras un altercado que se desato a proposito de una puta. Como Hohler era comunista, Goebbels erigio estos escabrosos asuntos en melodrama politico e inmortalizo a Horst Wessel en una cancion que se oia en todo Berlin, cada vez que las SA organizaban una de esas marchas pendencieras por los barrios comunistas. Naturalmente, Goebbels omitio toda referencia a la relacion de los protagonistas con los bajos
