miraban raro, pero tan pronto como trataba de encontrar sus ojos dirigian la vista hacia otro lado. Habria preferido irse a casa.
Irse, sin mas.
Pero el maestro estaba pendiente de el, le animaba y asi no habia ninguna posibilidad. Ademas: estar aqui era, en cualquier caso, mejor que estar en casa.
Cuando termino el entrenamiento, Oskar estaba tan cansado que ni siquiera tenia fuerzas para sentirse mal. Fue a las duchas un poco despues que los otros, y se ducho de espaldas. No es que tuviera tanta importancia. Al fin y al cabo, uno se banaba desnudo.
Se entretuvo un rato frente a la pared de cristal que separaba las duchas de la piscina; hizo con la mano un claro en el vapor condensado sobre el cristal y estuvo observando a los otros mientras se tiraban al agua, se perseguian, lanzaban pelotas. Y el sentimiento lo invadio de nuevo. No como un pensamiento formulado con palabras, sino como una sensacion muy fuerte:
Despues le vio el maestro, le hizo una sena para que fuera, para que se metiera. Oskar bajo arrastrando los pies por la pequena escalera, se acerco al borde de la piscina y se quedo mirando abajo, al agua quimicamente azul. No tenia ninguna energia o fuerza en el cuerpo, asi que entro por la escalerilla y bajando los peldanos de uno en uno se sumergio en el agua bastante fria.
Micke estaba sentado al borde de la piscina, le sonrio asintiendo. Oskar dio unas brazadas en direccion a Avila.
– ?Cogela!
Con el rabillo del ojo vio la pelota que venia volando demasiado tarde. Golpeo justo delante de el y le lleno los ojos de agua con cloro. Escocia como las lagrimas. Se froto los ojos y, cuando alzo la vista, vio al maestro que estaba mirandole con una expresion… ?compasiva? en el rostro.
?O desdenosa?
Puede que solo fueran figuraciones suyas, pero aparto la pelota que flotaba delante de sus narices y se hundio. Dejo que la cabeza se deslizara bajo el agua, su pelo se agito cosquilleandole en las orejas. Estiro los brazos y floto con la cara bajo el agua, balanceandose. Haciendose el muerto.
Si pudiera flotar para siempre.
Si no tuviera que levantarse nunca mas, ni encontrarse con las miradas de quienes al fin y al cabo solo le querian mal. O si el mundo, cuando el finalmente sacara la cabeza, hubiera desaparecido. Y que solo existieran el y la inmensidad azul.
Pero incluso con los oidos debajo del agua podia oir los ruidos lejanos, el estrepito del mundo que le rodeaba, y cuando saco la cabeza ese mundo estaba alli, por supuesto; vociferando, retumbando.
Micke habia abandonado su sitio al borde de la piscina y los otros estaban liados en una especie de voleibol. La pelota blanca volaba por los aires, se reflejaba nitidamente contra la negrura de los cristales esmerilados de las ventanas. Oskar se deslizo hasta un rincon en la parte profunda de la piscina, se quedo alli solo con la nariz sobre la superficie del agua, mirando.
Micke llego deprisa desde la zona de las duchas en el otro extremo de la sala y grito:
– ?Maestro! ?Esta sonando el telefono de su despacho!
Avila mascullo algo y salio por uno de los bordes de la piscina. Hizo un gesto de asentimiento a Micke y desaparecio por la parte de los vestuarios. Lo ultimo que vio Oskar de el fue una silueta borrosa detras del cristal empanado.
Despues desaparecio.
Tan pronto como Micke salio de los vestuarios, ocuparon sus posiciones.
Jonny y Jimmy se deslizaron en el gimnasio; Roger y Prebbe se pusieron contra la pared al lado de la puerta. Oyeron a Micke gritar desde la piscina, se prepararon.
Pasos suaves de pies descalzos que se acercaban pasando al lado del gimnasio, y un par de segundos despues Avila cruzaba la puerta del vestuario y se dirigia a su despacho. Prebbe ya habia dado dos vueltas alrededor de la mano a los calcetines dobles llenos con monedas, para poder agarrarlos mejor. Cuando el maestro llego ante la puerta, de espaldas a el, Prebbe dio una zancada y blandio el peso contra su cabeza.
Prebbe no era especialmente agil y el maestro debio oir algo. Porque volvio la cabeza hacia un lado y recibio el golpe por encima de la oreja. El efecto fue, no obstante, el esperado. Avila cayo ligeramente inclinado hacia delante, se golpeo la cabeza contra el marco de la puerta y se deslizo hasta el suelo.
Prebbe se sento sobre su pecho y se enrosco la pesada bola llena de monedas en la mano, de forma que pudiera golpear con mas precision si fuera necesario. Pero parecia que no. Las manos del maestro temblaban un poco, pero no opuso la menor resistencia. Prebbe no creia que estuviera muerto. No lo parecia.
Llego Roger y se inclino sobre el cuerpo tendido como si nunca hubiera visto nada parecido.
– ?Es un turco o que?
– Y yo que cojones se. Busca las llaves.
Roger, mientras buscaba las llaves en los pantalones cortos del maestro, vio como Jonny y Jimmy iban desde el gimnasio hacia la piscina. Saco las llaves, las fue probando una tras otra en la puerta de la oficina, mirando de reojo al profesor.
– Peludo como un mono, desde luego. Turco, seguro.
– Vamos, date prisa.
Roger suspiro, siguio probando llaves.
– Lo digo solo por ti. Se siente uno mejor si…
– Deja de decir gilipolleces. Date prisa.
Roger dio con la llave correcta y abrio la puerta. Antes de entrar, senalo al maestro y dijo:
– A lo mejor no deberias estar sentado asi. Seguramente no podra respirar.
Prebbe se aparto y se puso al lado del cuerpo tendido con el peso dispuesto en la mano por si Avila intentaba hacer algo.
Roger registro los bolsillos de la cazadora que habia en el despacho, encontro una cartera con trescientas coronas. En un cajon del escritorio, del que encontro la llave despues de buscarla un rato, habia diez tarjetas prepago sin sellar. Las cogio tambien.
No era un buen botin. Pero no se trataba de eso, claro esta. Una simple recompensa.
Oskar estaba todavia en la esquina de la piscina haciendo burbujas en el agua cuando entraron Jonny y Jimmy. Su primera reaccion no fue de miedo, sino de indignacion.
Pues iban con la ropa puesta.
Si, no se habian quitado ni siquiera los zapatos, y Avila, que era tan exigente con…
Cuando Jimmy se aposto en el borde de la piscina y empezo a escudrinar el agua, llego el miedo. Habia visto a Jimmy un par de veces, de pasada, y ya entonces le parecio que tenia un aspecto desagradable. Ahora ademas habia algo en sus ojos… en su forma de mover la cabeza…
La mirada de Jimmy encontro a Oskar y el sintio con un escalofrio que estaba… desnudo. Jimmy llevaba la ropa puesta, coraza. Oskar estaba metido en el agua fria y cada centimetro de
