su piel se hallaba expuesto. Jimmy asintio mirando a Jonny, describio medio circulo con la mano y los dos comenzaron a andar, cada uno por un lado de la piscina, hacia Oskar. Mientras caminaba, Jimmy grito a los otros:

– ?Largaos de aqui! ?Todos! ?Fuera del agua!

Algunos chicos se quedaron quietos y otros movian las piernas en el agua, indecisos. Jimmy se situo al borde de la piscina, saco de la cazadora una navaja, la abrio y la apunto como una flecha hacia el monton de chavales. Senalo con ella el otro extremo de la piscina.

Oskar permanecia apretado contra el rincon, mirando aterrado mientras los otros chicos nadaban rapidamente o caminaban por el agua hacia el otro lado, dejandole solo.

El maestro… donde esta el maestro…

Una mano le agarro del pelo. Los dedos se entrecruzaban con tanta fuerza que le dolia el cuero cabelludo; arrastraron su cabeza hacia atras, hasta la misma esquina de la piscina. Por encima de el oyo la voz de Jonny.

– Ese es mi hermano. Hijo de puta.

Le golpeo la cabeza un par de veces y el agua chapoteaba en sus orejas mientras Jimmy se acercaba hasta donde estaban y se ponia en cuclillas con la navaja en la mano.

– Hola, Oskar.

Oskar trago agua y empezo a toser. Cada tiron ocasionado por la tos hacia que le doliera la raiz del pelo, donde los dedos de Jonny le agarraban cada vez mas fuerte. Cuando se le paso la tos, tintineo el filo de la navaja de Jimmy contra los azulejos del borde.

– Tu, he pensado esto. Que ibamos a hacer un pequeno campeonato. Quedate totalmente quieto…

La navaja paso justo por encima de la frente de Oskar cuando Jimmy se la tendio a Jonny y este paso a agarrar a Oskar por el pelo. Oskar no se atrevia a hacer nada. Habia mirado a Jimmy a los ojos durante unos segundos y le parecio que estaban totalmente locos. Tan llenos de odio que era imposible mirarlos.

Tenia la cabeza apretada contra la esquina de la piscina. Sus brazos flotaban sin fuerza en el agua. No habia nada a lo que agarrarse. Busco a los otros chicos. Estaban fuera, en el otro extremo; Micke mas adelantado, todavia sonriendo, expectante. Los demas parecian asustados.

Nadie le iba a ayudar.

– Si, asi… es sencillo, eh. Reglas sencillas. Tu permaneces bajo el agua durante… cinco minutos. Si lo consigues no te haremos mas que un pequeno aranazo en la mejilla o algo asi. Un pequeno recordatorio, solo. Si no lo consigues, entonces… bueno, cuando saques la cabeza te clavare la navaja en un ojo. ?Vale? ?Has comprendido las reglas?

Oskar saco la cabeza. Expulsaba agua por la boca cuando, tiritando, dijo:

– … eso es imposible… Jimmy sacudio la cabeza.

– Ese es tu problema. ?Ves el reloj que hay alli? Dentro de veinte segundos empezamos. Cinco minutos. O el ojo. Aprovecha ahora para coger aire. Diez… nueve… ocho… siete…

Oskar intento escapar cogiendo impulso con los pies, pero tenia que estar de puntillas para hacer pie y la mano de Jimmy lo sujetaba del pelo con fuerza, haciendo imposible cualquier movimiento.

Si consiguiera arrancarme el pelo… cinco minutos…

Cuando lo habia intentado el mismo, lo mas que habia conseguido habian sido tres. Casi.

– Seis… cinco… cuatro… tres…

El maestro. El maestro va a venir antes…

– Dos… uno… cero…

Oskar solo tuvo tiempo de respirar a medias antes de que le hundiera la cabeza en el agua. Perdio el apoyo de los pies y la parte inferior de su cuerpo floto lentamente hacia arriba, hasta que quedo con la cabeza inclinada sobre el pecho unos decimetros por debajo de la superficie del agua, el cuero cabelludo le escocio como el fuego cuando el agua clorada penetro en los resquicios y en las heridas de la raiz del pelo.

No podia haber pasado mas de un minuto cuando el panico empezo a aduenarse de el.

Abrio los ojos y no vio mas que azul claro… velos de color rosa que se deslizaban desde su cabeza ante sus ojos mientras intentaba buscar apoyo con el cuerpo pese a que era imposible, ya que no habia nada a lo que agarrarse. Sus piernas se movian arriba en la superficie y el color azul claro se deshizo, se fragmento ante sus ojos en ondas de luz.

Le salieron burbujas por la boca y estiro los brazos, flotando boca arriba, y los ojos se volvieron hacia lo blanco, hacia los rayos vacilantes del tubo fluorescente del techo. El corazon le palpitaba como una mano contra un cristal, y cuando sin querer trago agua por los orificios nasales una especie de calma empezo a esparcirse por su cuerpo. Pero el corazon empezo a latir con mas fuerza, con mas insistencia, queria vivir y volvio a patalear desesperado, intentando agarrarse a algo donde no habia nada.

Y su cabeza fue empujada mas abajo. Y, por extrano que parezca, penso:

Mejor esto. Que el ojo.

Despues de dos minutos Micke empezo a sentirse terriblemente incomodo.

Parecia como si… como si realmente pensaran… Echo una ojeada hacia los demas chicos, pero ninguno parecia dispuesto a hacer nada y el, con la voz entrecortada, no dijo mas que:

– Jonny… joder…

Pero parecia que Jonny no le habia oido. Sus ojos estaban fijos, arrodillado al borde del agua apuntando con la navaja hacia abajo, hacia la forma blanca y refractada que se movia debajo. Micke miraba hacia las duchas. ?Por que no venia el maestro? Patrik habia ido corriendo a buscarle, ?por que no venia? Micke retrocedio hasta el rincon, al lado de la oscura puerta de cristal; al otro lado era de noche; se cruzo de brazos.

Le parecio ver por el rabillo del ojo que fuera caia algo del techo. Aquello empezo a dar semejantes golpes en la puerta de cristal que esta temblaba en los goznes.

Se puso de puntillas, miro por la ventana de cristal transparente que habia encima y vio a una chica pequena. La chica alzo la cara hacia la de Micke.

– Di: ?entra!

– ?Q… Que?

Micke se volvio para mirar lo que pasaba en la piscina. El cuerpo de Oskar habia dejado de moverse, pero Jimmy estaba todavia inclinado sobre el borde empujandole la cabeza hacia abajo. A Micke le dolio la garganta al tragar.

Cualquier cosa. Con tal de que esto acabe.

Volvio a sentir otro golpe en la ventana, mas fuerte. Miro hacia fuera en la oscuridad. Cuando la chica abrio la boca y le grito, el pudo ver… que sus dientes… y que habia algo que colgaba de sus brazos.

– ?Di que puedo entrar! Cualquier cosa.

Micke asintio, dijo casi de forma inaudible:

– Puedes entrar.

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