– Hasta luego.
Se separaron bajo el puente. Larry desaparecio con pasos lentos en la misma direccion que los ninos y Morgan subio por las escaleras. Tenia frio en todo el cuerpo. Pese a todo, la jodida sopa de sobre no iba a estar nada mal, y menos si la mezclaba con leche.
Oskar iba con la senorita. Necesitaba hablar con alguien y la senorita fue la unica que se le ocurrio. Sin embargo se habria cambiado de grupo si hubiera podido. Jonny y Micke no iban nunca en el grupo de paseo los dias de actividades al aire libre, pero hoy si. Se habian cuchicheado algo al oido por la manana, mirandole.
Asi que Oskar iba con la senorita. No sabia ni el mismo si era por ir protegido o por poder hablar con un adulto.
Habia estado saliendo con Eli los ultimos cinco dias. Se veian todas las tardes, fuera. Oskar le decia a su madre que estaba con Johan.
La noche anterior Eli habia llegado de nuevo a su ventana. Habian estado despiertos mucho tiempo, contando historias primero uno y luego el otro. Despues se habian dormido abrazados y por la manana Eli ya no estaba.
En el bolsillo de los pantalones de Oskar, al lado de la vieja nota, manoseada y rota de tanto leerla, habia ahora una nueva que habia encontrado en su escritorio por la manana cuando se estaba preparando para ir a la escuela:
Sabia que era de
Jonny, Micke y las chicas iban veinte metros por detras de Oskar y la senorita. Pasaron por el parque de China, donde algunos ninos de la guarderia se deslizaban con los trineos cortando el aire con sus gritos. Oskar dio una patada a un terron de nieve y dijo en voz baja:
– ?Marie-Louise?
– Si.
– ?Como sabe uno que ama a alguien?
– ?Huy! Bueno…
La senorita hundio las manos en los bolsillos de su trenca y miro al cielo. Oskar se pregunto si estaria pensando en el hombre que habia venido a buscarla un par de veces a la escuela. A Oskar no le habia gustado nada su aspecto. El tipo parecia de mucho cuidado.
– Eso es diferente, pero… me atreveria a decir que es cuando uno sabe… o, en todo caso, esta muy convencido de que quiere estar siempre con esa persona.
– Como si no pudiera vivir sin ella.
– Eso. Precisamente. Dos que no pueden vivir el uno sin el otro… Eso es, sin duda, amor.
– Como Romeo y Julieta.
– Si, y cuanto mayores son las dificultades… ?La has visto?
– Leido.
La senorita lo miro sonriendo con una sonrisa que a Oskar siempre le habia gustado, pero que justo en aquel momento no le hizo mucha gracia. Y dijo rapidamente:
– ?Y si son dos chicos?
– Entonces son amigos. Es tambien una forma de amor. A no ser que te refieras a… si, los chicos tambien pueden amarse entre si,
– ?Y como hacen entonces?
La senorita bajo un poco la voz.
– Bueno, no hay nada malo en ello, pero… si quieres que hablemos de eso podemos hacerlo en otro momento.
Caminaron unos metros en silencio, llegaron a la cuesta que bajaba hasta la Ensenada del Molino. La Cuesta del Fantasma. La senorita aspiro profundamente el aire frio del bosque de abetos. Luego dijo:
– Uno establece un pacto. Independientemente de que se trate de chicos o de chicas, se establece una especie de pacto en el que… somos tu y yo, como si dijeramos. Uno lo sabe.
Oskar asintio. Oyo acercarse las voces de las chicas. Enseguida iban a rodear a la senorita, como solian hacer. Se acerco a ella de manera que sus cazadoras se rozaron y le dijo:
– ?Puede uno ser… chico y chica al mismo tiempo? ?O ni chico ni chica?
– No. Las personas, no. Hay algunos animales que…
Michelle se les acerco corriendo, gritando con voz chillona:
– ?Senorita! ?Jonny me ha echado nieve en la cabeza!
Se encontraban a mitad de la cuesta. Al poco tiempo llegaron hasta ellos todas las chicas y contaron lo que Jonny y Micke les habian hecho.
Oskar aminoro la marcha, se quedo unos pasos detras. Se dio la vuelta. Jonny y Micke estaban en lo alto de la cuesta. Hicieron senas a Oskar. El no les respondio. En vez de eso cogio una rama fuerte de la cuneta y le fue quitando las ramas pequenas mientras andaba.
Paso delante de la Casa del Fantasma que daba nombre a la cuesta. Un enorme almacen con las paredes de chapa ondulada que parecia un total desproposito alli, entre los arboles mas bajos. En la pared que daba a la cuesta alguien habia hecho una pintada con letras mayusculas:
?NOS DEJAS TU MOTO?
Las chicas y la senorita jugaban al pilla pilla, corriendo por el camino hasta llegar al borde del agua. No pensaba correr para alcanzarlas. Jonny y Micke venian detras de el, si. Agarro el palo con mas fuerza y camino apoyandose en el.
Era un dia precioso. El lago se habia helado hacia unos dias y el hielo era tan solido que el grupo de patinaje ya habia bajado para patinar sobre el, dirigidos por el maestro Avila. Cuando Jonny y Micke dijeron que querian ir en el grupo de paseo, Oskar habia considerado la idea de ir corriendo a casa a buscar los patines y cambiar de grupo. Pero no le habian comprado patines nuevos en los dos ultimos anos y probablemente no podria meter los pies en ellos.
Ademas, le daba miedo el hielo.
Una vez, de pequeno, estaba en la ensenada de Sodersvik con su padre y este habia salido para vaciar las nasas. Desde el embarcadero Oskar vio como su padre se hundia en el hielo y como, durante un instante insufrible, su cabeza desaparecia. Oskar, que estaba solo en el embarcadero, empezo a gritar como un loco pidiendo ayuda. Por fortuna, su padre tenia unos clavos grandes en el bolsillo que utilizo para salir del agujero, pero despues de aquello a Oskar no le gustaba nada salir al hielo.
Alguien lo agarro del brazo.
Volvio rapidamente la cabeza y vio que la senorita y las chicas habian desaparecido por un recodo del camino, detras de la montana. Jonny le dijo:
– Ahora se va a banar el Cerdo.
Oskar apreto mas fuerte la estaca, bien agarrada entre las manos. Su unica defensa. Lo cogieron entre los dos y lo arrastraron cuesta abajo. Hacia el hielo.
– El Cerdo huele a mierda y tiene que darse un bano.
– Soltadme.
– Luego. Tu tranquilo, nada mas. Te vamos a soltar despues.
Estaban ya abajo. No habia nada contra lo que hacer fuerza. Lo
