proteccion adecuada.

»Y lo que hacia mas doloroso el secreto era el hecho de que Godwin seguia con tanto ardor sus estudios de hebreo, que a menudo debatia con estudiosos judios de Paris, e iba a sus casas a estudiar con ellos, igual que tiempo atras habia viajado una y otra vez entre Londres y Oxford con la misma intencion. Godwin era, entonces igual que antes, un enamorado de nuestro pueblo. Por supuesto, deseaba convertir a aquellos con quienes discutia, pero sentia un gran amor por sus mentes agudas, y por encima de todo por las vidas devotas que vivian, de las que solia decir que le ensenaban mas acerca del amor que la conducta de algunos de los estudiantes de teologia de la universidad.

»Muchas veces desee confesarle mi verdadera situacion, pero como os he dicho, me abstuve de hacerlo por dos consideraciones. Una, que Godwin se sentiria profundamente infeliz si supiera que me habia dejado embarazada cuando se marcho. Y la segunda, que podria sentirse alarmado, como le ocurriria a cualquier padre gentil, por el hecho de que dos hijas suyas fueran educadas en el judaismo, no tanto porque le pareciera mal lo que yo hice ni por temor por sus almas, sino porque era consciente de las persecuciones y la violencia a que se ve sujeto nuestro pueblo.

»Hace dos anos se entero de lo ocurrido en relacion con el pequeno san Hugo de Lincoln. Y nos escribimos el uno al otro con toda sinceridad nuestros temores acerca de lo que podia pasar en la juderia de Londres. Cuando se nos acusa en un lugar, la violencia puede surgir en otro distinto. El odio y las mentiras sobre nosotros se extienden como una plaga.

»Eran horrores como aquellos los que me impulsaban a guardar el secreto. Porque, ?que pasaria si Godwin se enteraba de que sus hijas corrian peligro de ser asaltadas y asesinadas? ?Que es lo que haria?

»Lo que finalmente me llevo a explicarselo todo, fue la llegada de Meir.

»Meir entro en nuestra casa igual que habia hecho Godwin anos atras, para estudiar con mi padre. Como os he dicho antes, la ceguera de mi padre no detuvo la afluencia de estudiantes. La Tora esta escrita en el corazon, solemos decir, y despues de tantos anos de comentarios sobre el Talmud, el lo conoce de memoria. Y tambien se sabe de memoria los comentarios de Rashi sobre el Talmud.

»Los maestros de las sinagogas de Oxford venian con frecuencia a nuestra casa a consultar a mi padre. Le presentaban incluso sus discusiones, para que las arbitrase. Y tenia muchos amigos cristianos que le pedian consejo en cuestiones sencillas y que, de vez en cuando, si necesitaban dinero ahora que hay leyes contra nuestros prestamos, recurrian a el para que se lo facilitara sin hacer constar por escrito ningun interes. Pero no quiero hablar de esas cosas. Nunca he gestionado personalmente mis propiedades.

»Y muy pronto despues de llegar Meir a la casa de mi padre, empezo a gestionar mis asuntos, y de ese modo no me vi obligada a pensar en cuestiones materiales.

»Me veis aqui ricamente vestida y con esta cofia blanca y el velo, y no veis nada que empane la imagen de una mujer acomodada a excepcion de esta etiqueta de tafetan cosida a mi pecho que me identifica como judia, pero creedme cuando os aseguro que apenas me preocupo de las cosas materiales.

»Sabeis por que somos prestamistas de dinero para el rey y para las personas de este reino. Lo sabeis perfectamente. Y probablemente sabeis tambien que desde que el rey nos prohibio prestar dinero con interes, se han encontrado formas de eludir la prohibicion y todavia tenemos en nuestro poder la firma del rey en muchos pergaminos de deuda.

»Pues bien, como mi vida estaba dedicada a mi padre y a mis hijas, nunca se me ocurrio que Meir podria pedir mi mano, aunque no deje de observar lo mismo que habria advertido cualquier mujer, y estoy segura de que incluso vos mismo, a saber que Meir es un hombre apuesto, de una gran amabilidad y de una inteligencia aguda.

»Cuando con el mayor respeto solicito mi mano, lo planteo a mi padre en los terminos mas generosos: no era su intencion privarlo de mi y de mi amor, sino muy al contrario invitarnos a todos nosotros a trasladarnos con el a la casa que acababa de heredar en Norwich. Tenia alli muchas relaciones y conocidos, y era amigo de los judios mas ricos de Norwich, que abundan en esta ciudad como os habreis dado cuenta simplemente al ver cuantas notables casas de piedra se levantan aqui. Sabeis por que construimos de piedra nuestras casas. No tengo que explicaroslo.

»Pero mi padre ya casi no veia nada. Podia decir cuando habia salido el sol y sabia cuando era de noche, pero a mi y a mis hijas nos conocia por el tacto de sus suaves manos, y si habia algo que amaba tanto como nos amaba a nosotras, era instruir a Meir y guiar sus lecturas. Porque Meir no solo es un estudiante de la Tora y del Talmud, y de astrologia y de medicina, y de todas las demas materias que han despertado el interes de mi padre, sino que ademas es poeta, y tiene la vision del poeta sobre las cosas, y descubre belleza en todo lo que ve.

»Si Godwin hubiera nacido judio, habria sido el gemelo de Meir. Pero hablo sin sentido, porque Godwin es la suma de muchas corrientes sorprendentes, como he explicado. Si Godwin entra en una habitacion, es como si irrumpiera de pronto un grupo numeroso de personas. Meir en cambio aparece en silencio, como con un resbalar de sedas. Se parecen y al mismo tiempo son completamente distintos.

»Mi padre consintio de inmediato en que me casara con Meir, y estaba dispuesto a viajar a Norwich, donde sabiamos que la comunidad judia era muy prospera y que habia reinado la paz durante muchos anos. Despues de todo, las horribles acusaciones de que los judios mataron al pequeno san Guillermo databan de casi cien anos atras. Y si, la gente visitaba la capilla y en su fervor nos miraba con miedo, pero contabamos con muchos amigos entre los gentiles, y las viejas injurias y los rencores a veces pierden su aguijon.

»Pero ?debia casarme con Meir sin contarle la verdad? ?Iba a dejar un secreto asi entre nosotros, que mis hijas tenian un padre vivo?

»No podiamos pedir consejo a nadie, o asi pensaba mi padre despues de meditar mucho sobre el asunto, y no queria que yo hiciera nada antes de que de una u otra forma el problema quedara resuelto.

»De modo que, ?que pensais que hice? Sin decirle nada a mi padre, me dirigi en busca de consejo al hombre en el que mas confiaba en el mundo y a quien mas amaba, y ese era Godwin. A Godwin, considerado un santo viviente por sus hermanos de Paris, y un gran estudioso de la ciencia de Dios, le escribi y le plantee la cuestion.

»Escribi la carta en hebreo, como hacia a menudo, y le conte toda la historia: “Tus hijas son hermosas de mente, de corazon y de cuerpo -le dije-, pero creen ser las hijas de un padre que ha muerto, y el secreto ha sido tan bien guardado que Meir, que me ha propuesto matrimonio, no sospecha la verdad.

»”Ahora te lo planteo a ti, que estas mas alla del punto en que el nacimiento de esas ninas podria causarte dolor o preocupacion, al tiempo que te aseguro que esas ninas preciosas reciben tantas atenciones como pueden desear: ?que debo contestar a la propuesta de Meir? ?Puedo convertirme en la esposa de ese hombre sin darle una explicacion completa?

»”?Como puedo guardar un secreto asi a un hombre que no aportara al matrimonio mas que carino y ternura? Y ahora que sabes, ?que es lo que deseas en el fondo de tu corazon para tus hijas? Acusame ahora, si lo deseas, de no haberte dicho que esas jovenes sin par son tus hijas. Acusame ahora, antes de que contraiga matrimonio con ese hombre.

»”Te he dicho la verdad, y siento un gran alivio egoista por haberlo hecho, debo confesarlo, pero tambien una alegria desinteresada. ?Debo contar a mis hijas la verdad cuando tengan edad para entenderla, y que debo hacer con ese buen hombre, Meir, ahora?”

»Le rogue que aquello no significara un golpe para el, y que me diera su piadoso consejo sobre lo que debia hacer. “Es al hermano Godwin a quien escribo -le dije-, al hermano que se ha entregado a si mismo a Dios. En el confio para una respuesta que este a un tiempo llena de amor y de sabiduria.” Tambien le dije que le habia ocultado la verdad a sabiendas, pero que nunca podria saber si al obrar asi lo habia protegido o le habia hecho dano.

»No recuerdo que mas escribi. Puede que le contara la viveza del ingenio de las dos ninas, y como progresaban en sus estudios. Desde luego le conte que Lea era la mas callada de las dos, y que Rosa siempre habia sido mas alegre y bromista. Tambien le dije que Lea desdenaba las cosas mundanas porque no las consideraba importantes, mientras que Rosa nunca tenia suficientes vestidos o velos.

»Le dije que Lea estaba siempre pendiente de mi, a mi lado, mientras que Rosa espiaba desde la ventana todas las idas y venidas de Oxford o de Londres, cuando se veia obligada a quedarse en casa.

»Le conte que las dos hijas se parecian a el en algun aspecto, Lea en la piedad y la disciplina, y Rosa en la alegria irreprimible y la risa facil. Le dije que las ninas habian heredado propiedades cuantiosas de su padre legal, y que tambien recibirian bienes de mi padre.

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