suplicartelo: dejame a mi una de las ninas. Deja que la eduque como mi hija cristiana. Partamos entre los dos los frutos de nuestra caida, y la suerte inmensa de que hayan venido a este mundo unas criaturas tan hermosas.”
»Mi padre se puso furioso. Se levanto y empuno su baston: “Tu que trajiste la desgracia a mi hija -grito-, ?vienes ahora con la pretension de repartir las hijas? ?De dividirlas? ?Te crees el rey Salomon? Si conservara la vista, te mataria. Nada me detendria. Te mataria con mis manos, y te enterraria en el patio trasero de esta casa para guardarla de tus hermanos cristianos. Da gracias a tu Dios de que estoy ciego, enfermo y viejo, y no puedo arrancarte el corazon. Tal como estan las cosas, te ordeno que salgas de mi casa e insisto en que no vuelvas nunca ni intentes ver a tus hijas. La puerta esta cerrada para ti. Y dejame que te aclare una cosa sobre este asunto: estas ninas son legalmente nuestras. ?Como piensas probar lo contrario delante de nadie, sin contar con el escandalo que atraeras sobre ti mismo si no te vas de aqui en silencio y olvidas esa peticion descarada y cruel?”
»Yo hice cuanto pude para apaciguar a mi padre, pero con un codazo me echo a un lado. Agito su baston, y sus ojos ciegos buscaron a su enemigo en la habitacion.
»El conde estaba abatido por la pena, pero no hay palabras para describir la mirada de afliccion y el corazon roto de Godwin. En cuanto a Meir, no podria deciros como le afectaba aquella discusion porque todo lo que yo podia hacer era rodear con los brazos a mi padre y suplicarle que callara y dejara hablar a aquellos hombres.
»Estaba aterrorizada, no por Godwin, sino por Nigel. Era Nigel quien en ultimo termino tenia poder para llevarse a mis dos hijas, si asi lo decidia, y someternos a un proceso implacable. Nigel quien contaba con dinero y hombres bastantes para secuestrar a las ninas y encerrarlas en un castillo a muchos kilometros de Londres, y negarme la posibilidad de volver a verlas nunca mas.
»Pero solo vi dulzura en los rostros de los dos hombres. Godwin lloraba otra vez: “?Oh, cuanto lamento haberos causado dolor!”, dijo a mi padre.
»“?Causarme dolor, perro? -respondio mi padre. Con dificultad volvio a su silla y tomo de nuevo asiento, temblando violentamente-. Has pecado contra mi casa. Pecas de nuevo contra ella. Marchate de aqui. Vete.”
»Pero para sorpresa de todos, en ese momento de pasion Rosa entro en la sala y con voz clara pidio a su abuelo que por favor no dijera nada mas.
»Con las gemelas ocurre que, por mas identicas que sean en lo fisico, no son iguales de caracter ni de corazon. Como ya os he insinuado, una puede inclinarse mas a la accion y al mando que la otra. Asi les pasaba a mis dos hijas, como ya he dicho. Lea se comportaba siempre como si fuera mas joven que Rosa; Rosa era casi siempre quien decidia que hacer o no hacer. En eso se parecia a mi tanto como a Godwin. Tambien se parecia a mi padre, que siempre era un hombre que hablaba con firmeza.
»Y bien, como era de esperar fue Rosa quien hablo en ese momento. Me dijo a mi con mucha suavidad, pero con mayor firmeza todavia, que queria ir a Paris con su padre.
»Su declaracion dejo hondamente conmovidos tanto a Godwin como a Nigel, y en cambio mi padre se quedo sin habla y agacho la cabeza.
»Rosa fue a el y lo estrecho entre sus brazos, y lo beso. Pero el no abrio los ojos, dejo caer su baston al suelo y se apreto las rodillas con los punos, sin hacer caso de ella y como si no se diera cuenta de su abrazo.
»Yo quise devolverle su baston porque nunca lo soltaba, pero no hizo el menor caso de ninguno de nosotros, como si se hubiera recogido en el interior de si mismo.
»“Abuelo -dijo Rosa-, Lea no puede soportar verse separada de nuestra madre. Tu lo sabes, y sabes que se asustaria si fuera a un lugar como Paris. Tiene miedo incluso de ir con Meir y con madre a Norwich. Soy yo quien debe ir con el hermano Godwin. Sin duda te das cuenta de que es lo mas juicioso, y la unica manera de que todos nosotros vivamos en paz.”
»Se volvio a mirar a Godwin, que la observaba con un arrobo tan grande que a duras penas pude soportar el verlo.
»Rosa siguio diciendo: “Supe que este hombre era mi padre antes incluso de verle. Supe que el hermano Godwin de Paris, al que mi madre escribia con tanta devocion, era el hombre que me habia dado la vida. En cambio, Lea nunca lo sospecho, y ahora solo desea estar junto a madre y a Meir. Lea cree en lo que cree, no en la fuerza de lo que ve, sino en lo que siente en su interior.”
»Se acerco a mi entonces y me rodeo con sus brazos. En voz baja me dijo: “Quiero ir a Paris. -Fruncio la frente y parecio esforzarse en articular las palabras, pero acabo por decir sencillamente-: Madre, quiero estar junto al hombre que es mi padre. -Siguio mirandome fijamente a los ojos-. Ese hombre no se parece a los demas hombres. Ese hombre es como los santos.”
»Se referia con esa palabra a los judios mas estrictos que intentan vivir enteramente para Dios, y que observan la Tora y el Talmud de forma tan completa que entre nosotros reciben el nombre de hasidim.
»Mi padre suspiro, levanto la vista y pude ver que sus labios se movian en una oracion. Inclino la cabeza. Se puso en pie, se volvio hacia la pared dandonos la espalda a todos, y empezo a inclinarse hacia el suelo mientras rezaba.
»Pude ver que a Godwin lo llenaba de alegria la decision de Rosa. Y lo mismo cabe decir de su hermano, Nigel.
»Y fue Nigel quien hablo entonces, y explico en voz baja y respetuosa que cuidaria de que Rosa tuviera todas las ropas y las comodidades que pudiera necesitar, y que se educaria en el mejor convento de Paris. Ya habia escrito a las monjas. Fue a Rosa, la beso y le dijo: “Has hecho muy feliz a tu padre.”
»Godwin rezaba al parecer, y luego dijo entre dientes:
»“Senor, has puesto un tesoro en mis manos. Te prometo que cuidare siempre de esta nina, y que la suya sera una vida plena de bendiciones terrenales. Por favor, Senor, concedele Tu una vida plena de bendiciones espirituales.”
»Crei que mi padre iba a volverse loco cuando lo oyo. Desde luego Nigel era un conde, lo comprendeis, dueno de mas de una provincia, y estaba acostumbrado a ser obedecido no solo por la gente de su palacio sino por sus numerosos siervos y por todos los que se topaban con el. No se daba cuenta de hasta que punto sus disposiciones ofendian en lo mas profundo a mi padre.
»Sin embargo, Godwin si se dio cuenta y de nuevo, como antes, se arrodillo delante de mi padre. Lo hizo con una total humildad, como si no fuera con el, y que imagen daba con su habito negro y sus sandalias, de rodillas delante de mi padre, rogandole que lo perdonara por todo y que confiara en que Rosa contaria con todo su carino y sus atenciones.
»Mi padre no se conmovio. Por fin, con un profundo suspiro hizo sena a todo el mundo de que callara, porque en ese momento Rosa estaba rogandole, e incluso el orgulloso pero amable Nigel le pedia que reconociera lo justo de aquella solucion. “?Justo? -exclamo mi padre-. ?Que la hija judia de una mujer judia sea bautizada y se convierta en cristiana? ?Es eso lo que pensais que es justo? Antes la veria muerta que dejar que ocurra semejante cosa.”
»Pero Rosa, atrevida, se apretaba contra el y no le dejaba apartar sus manos de las de ella. “Abuelo -dijo-, tuvas a ser ahora el rey Salomon. Has de ver que Lea y yo hemos de separarnos, porque somos dos y no una, y tenemos dos padres, un padre y una madre.”
»“Tu eres quien lo ha decidido -contesto mi padre. Su tono era irritado. Nunca lo habia visto tan furioso, tan amargado. Ni siquiera cuando anos atras le dije que estaba embarazada habia reaccionado con tanta ira-. Estas muerta para mi -le dijo a Rosa-. Te vas con el loco y mentecato de tu padre, ese diablo que se aprovecho de mi confianza, escucho mis historias y leyendas y lo que habia de ser mi ensenanza, sin quitar ni por un instante sus ojos malvados de tu madre. Vete, para mi estas muerta y llevare luto por ti. Sal de mi casa. Sal y llevate contigo a ese conde que ha venido aqui para separar a una nina de su madre y de su abuelo.”
»Salio el de la habitacion, encontrando por si solo el camino, y cerro la puerta con un fuerte golpe.
»En ese momento pense que mi corazon se partia, y que nunca iba a conocer de nuevo la paz, la felicidad ni el amor. Pero ocurrio algo que me afecto mas profundamente que cualquier palabra que se pronunciara.
»Cuando Godwin se levanto y se volvio hacia Rosa, ella corrio a sus brazos. Se sentia atraida hacia el de una forma irresistible, y lo cubrio de besos infantiles, y reclino la cabeza en sus hombros, y el cerro los ojos y lloro.
»En ese momento me vi a mi misma, tal como lo habia amado anos atras. Vi solo la esencia de aquella escena, que era a nuestra hija a quien abrazaba. Y supe que no podia ni queria hacer nada que impidiese aquel
