– Si -respondio-. Esta encantado con tu numero y quiere conocerte.
– ?A mi?
– Cenaremos en el Nevers.
Camille pretendia tentarme, pero sus palabras tuvieron exactamente el efecto contrario de lo que ella anticipaba. Nevers era uno de los restaurantes mas exclusivos de Marsella. Me imagine a las mujeres de vestidos elegantes que habia visto en los establecimientos de la Canebiere cuando solia pasear a
– ?Que pasa, Simone? -pregunto-. Si quieres tener exito, no solo basta con actuar sobre el escenario. Tambien tienes que relacionarte con la gente adecuada. Gente que pueda ayudarte.
Aunque me costaba creer que monsieur Gosling pudiera tener interes en mi, era mi ropa lo que me preocupaba. No tenia ningun vestido lo bastante bueno como para ir a la iglesia, menos aun al Nevers. Me mire los pies y Camille sacudio hacia atras la cabeza y se echo a reir.
– ?Ese es el problema? -Se dirigio a su armario y cogio el vestido color carmesi-. Puedes quedarte con este. En todo caso, ya me he cansado de el. Y tengo los zapatos a juego. Puedes darlos de si, si te quedan pequenos.
Recorde el vestido que tia Yvette habia querido confeccionar para mi. La tela habia caido junto con mi padre por el precipicio de las gargantas del Nesque. A pesar de mi entusiasmo por el teatro, no pasaba ni un solo dia sin que me acordara de el o pensara en mi madre, tia Yvette o Bernard. Me preocupaba por que el cultivo de lavanda tuviera exito y por como estaria sobrellevando mi madre el control de tio Gerome. Camille confundio mi tristeza con tozudez.
– ?Que pasa ahora? -pregunto, colocandome el vestido sobre el brazo-. Nevers. Un bonito vestido. Cena por invitacion del heredero de una de las fortunas de la industria jabonera mas grande de Marsella.
– ?Por que te comportas de una manera tan reservada con respecto a todo esto? -le pregunte.
Camille arqueo una ceja.
– Porque se me ha ocurrido que ya has provocado suficientes envidias por estos lares.
Sus palabras no me sonaron convincentes, pero le debia un favor por haber sido amable conmigo cuando las coristas me echaron de su camerino, asi que accedi a acudir a la cena.
La noche siguiente, Camille saludo al portero del Nevers con la mano y con un movimiento del hombro, y se detuvo en la entrada entre dos jardineras de helechos. Yo me pare detras de ella, sintiendome mas como una ladrona que como una dienta. Me habia lavado el pelo y la cara a conciencia, pero incluso a pesar de llevar el vestido de Camille, no me sentia a la altura de aquel ambiente. La luz de las lamparas de gas se reflejaba en las copas de cristal y la cuberteria de plata. Las mujeres con joyas adornandoles el cabello ocupaban sus asientos frente a hombres con gardenias en los ojales. Al principio, pense que debiamos de estar esperando al
– Esta es mademoiselle Fleurier -anuncio Camille, acomodandose en una silla que el
Monsieur Gosling me beso la mano y se volvio hacia Camille.
– ?Como ha ido la representacion de esta noche,
Camille le dedico una sonrisa y apoyo los dedos de la mano sobre la muneca de el. Mostraba mas interes en el que la primera noche que los habia visto en el exterior de Le Chat Espiegle.
– Simone ha hecho una gran actuacion esta noche -comento.
– ?De verdad? -dijo monsieur Gosling, girandose hacia mi-. No he visto nunca el primer acto. Nunca logro llegar tan pronto al espectaculo.
Le eche una mirada a Camille, pero si se dio cuenta de que monsieur Gosling acababa de contradecirla, no lo demostro.
– Este es un sitio muy bonito, ?verdad, Simone? -comento.
Un camarero nos trajo un
– Deberiamos tomar bullabesa -afirmo el antes de embarcarse en una perorata sobre aquel plato tipico marselles y sobre como absolutamente nadie se ponia de acuerdo sobre su preparacion-. Nuestro cocinero insiste en que el secreto esta en el vino blanco -explico-. Pero mi abuela se echa las manos a la cabeza con solo oirlo.
Camille apoyo la barbilla en la mano, aparentando estar fascinada con el discurso de monsieur Gosling, mientras que yo hacia lo posible por no bostezar. ?Que estaba haciendo yo alli, atrapada entre el borde de la mesa y un busto de Julio Cesar? Quiza Camille queria contar con mi presencia para hacer mas soportable el tiempo que tenia que pasar con monsieur Gosling.
Senti alivio cuando el camarero trajo la bullabesa, aunque no era lo que yo me esperaba. Examine la mezcla de marisco flotando en un charco de salsa anaranjada. Por la descripcion de monsieur Gosling, me habia imaginado que seria una sopa o un caldo, pero aquel plato no era ninguna de las dos cosas. Aparte de la pescadilla y los mejillones, no era capaz de reconocer el resto del pescado y del marisco, incluso aunque todos conservaran todavia la cabeza. Pero cuando olfatee el aroma a pescado, azafran, aceite de oliva y ajo, me sonaron las tripas por la anticipacion. Levante el cuchillo y el tenedor y corte un trozo de pescado.
Un camarero paso a mi lado y arqueo las cejas. Me di cuenta de que yo era la unica que estaba inclinada sobre mi plato, mientras que Camille y monsieur Gosling tenian las espaldas rectas pegadas al respaldo de la silla y sus rostros alejados de sus respectivas sopas. Me puse recta bruscamente y el trozo de pescado lleno de salsa que tenia pinchado en el tenedor se cayo sobre el mantel. Trate de limpiarlo, pero la mancha ocre se extendio aun mas y tambien ensucie la servilleta. Mire de reojo a Camille y a monsieur Gosling, pero no se habian dado cuenta de nada. Ambos estaban perdidos en la mirada del otro.
– Tengo buenas noticias, Simone -anuncio Camille cuando el camarero trajo el queso y la fruta-. Manana monsieur Gosling y yo nos vamos a Paris.
– ?A Paris? -Casi me atragante con la galleta salada que me estaba comiendo.
– Monsieur Gosling me va a poner un apartamento y me va a comprar un armario de alta costura en Paris -me explico Camille sonriendo francamente-. Voy a ser la estrella principal de Eldorado.
– Pero ?y que pasa con el espectaculo de Le Chat Espiegle? -le pregunte-. Los ensayos empiezan manana.
Gracias a los beneficios cosechados con
La sonrisa de Camille se desvanecio durante un instante. Se froto los brazos.
– ?Como podria decirselo? -pregunto-. El me dio mi primera oportunidad. Pero es Paris… -Su mirada se ilumino de nuevo-. Alli es adonde una va si quiere ser una estrella. El Adriana, el Folies Bergere, el Casino de Paris, Eldorado. No me puedo quedar en Marsella, Simone. Pero cada vez
